Desaparecer de una vez y por todas...

Tragó saliva y miró hacia abajo.
Pensó en cuán poco le afectaría al mundo su partida.
Si saltaba, ¿a quién le importaría?
Javier y Matías estaban demasiado lejos para ir a detenerle, sus padres eran un tema a parte -algo que dejaba de lado sin analizar el asunto dos veces- y Camille lo odiaba.
Camille... ella que tan bien podía abrirse paso en su zona existencial, ella que era capaz de conocerlo tal y como en verdad era. Camille lo odiaba. 
¿Qué sentido había para mantenerse vivo y evitar la caída?
Había cometido todos los errores posibles, ya no tenía oportunidad para redimirse y de nada valía, Camille no lo perdonaría de ninguna manera,
Suspiró, mirando una vez más hacia abajo y pensando cuánto tardaría en perder la conciencia luego de que su cuerpo impactara contra el suelo.

-Eres un idiota...- la voz grave, conocida desde su más tierna infancia, lo hizo reaccionar.
A pocos centímetros de su posición, Laurent lo miraba fijamente. Una mezcla de enojo y decepción brillaba en sus ojos.
-Déjame en paz- gruñó Joaquín y la súplica se hizo evidente por un instante. Estaba cansado de pelear. Sólo quería saltar y dejar atrás sus problemas.
-Eres un idiota si crees que voy a permitir que te lastimes -rugió su hermano mientras se lanzaba a su encuentro y lo arrastraba de regreso al lado seguro-. Nunca vuelvas a cometer una locura así. Te lo prohíbo. No importa todo lo que hiciste, debes aprender a valorarte un poco más.
-Pero Camille...
-Camille está furiosa contigo, pero estoy seguro de que sufriría y mucho si te supiera muerto. Tanto como sufriría yo, aunque algo me dice que no pensaste en mí al venir aquí.

Joaquín desvió la mirada en tanto se debaja empujar por su hermano escaleras abajo.
Laurent estaba en lo cierto, aunque él seguía deseando desaparecer del mundo de una vez y por todas.





Nos leemos pronto!