Se detuvo a observarlo como quien admira el horizonte durante el amanecer.
Recorrió con la mirada sus pómulos marcados, las líneas rectas de sus mandíbulas -que se notaban rígidas debido a la emoción del momento- y se sumergió en el paisaje cristalino de sus ojos claros.
Joaquín, aunque adulto, mostraba una débil luz de aquel adolescente que había sabido ser.
Era obvio el paso del tiempo en su cuerpo, pero seguía siendo tan guapo como antes.
Todo en él parecía gritarle que debía cerrar los ojos y olvidar los malos momentos, entregarse simplemente al refugio que sus brazos podían darle cuando más lo necesitaba. Sí, gritaba con fuerza. Con tanta ferocidad y fuerza como lo supo hacer años atrás.
Mas ya no eran los antes, ya nada sería como antes. Joaquín era un hombre prohibido para Camille. Ella lo había entendido de la manera más cruel y terrible. Aún cuando él la mirara como ahora. Aún cuando ella anhelara olvidarlo todo y vivir el momento. Joaquín estaba fuera de su alcance. No había vuelta atrás.
AVISO: mi versión de Joaquín adulto, sólo es mío, pero lo comparto con Melu Zam :D
Nos leemos pronto!
