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Epílogo, Parte 2: Tatuado el Deber

-Sebastián, Jonathan, los he visto crecer y convertirse en los jóvenes que son hoy en día. Sé que su padre estaría muy orgulloso de ustedes -Erzengel sonríe nuevamente, recordando a su amigo fallecido y continúa diciendo:
-Por todo lo que han hecho, les devuelvo su condición de humanos. Si gustan, puede desempeñarse en la tarea de Cazadores, sino, son libres de seguir su camino.
Adela y Mariola estallan en risas de felicidad cuando los gemelos van a su encuentro.
Jonathan toma por la cintura a Mariola, gesto que su hermano copia con Adela. Los deseos de ambos hermanos de besar a esas bellas Cazadoras que lograron conquistarlos a base de rechazos son muchos, pero se contienen a causa de la situación.
Falta aún que sentencien a Narim y DK y ellos merecen respeto.

-El turno ahora corresponde al Imparcial -Damir observa al Neutro con detenimiento. Hoy DK no se muestra con las alas que lo caracterizan. Cualquier diría que es un simple humano de cabellos claros y ojos color miel.
-Permitiste que Narim matara a Ian y Uriel hiciera lo propio con Brucia -menciona Erzengel. El aludido se encoge de hombros, sin poder dar excusas a lo que hizo, sabiendo que actúo bien.
-Pero tu tarea es buscar el equilibro y antes habías hecho mucho en favor de las Cazadoras. Sé que no puedes enfrentarte en batalla a nadie, Ángel, humano o Demonio. Comprendo tu proceder y por eso determino… que tu sentencia consistirá en buscar nuevos Imparciales. En algún momento querrás dejar tu deber y por eso, creo que es hora de que vayas preparando alumnos.
DK apoya su mirada sobre el Primer Nacido. Intenta mirar en sus pensamientos y descubrir la intención oculta de Erzengel, pero comprueba con asombro que el Ángel sólo busca que el Neutro recupere la compañía tranquila que una vez supo tener junto a sus hermanos que se han ido hace tiempo.
-Haré mi mejor esfuerzo -promete DK y regresa a su lugar.

-Por último… -Damir mira hacia el Príncipe Demonio con un dejo de nostalgia- Narim, sólo quedas tú.
-Narim, fuiste Ángel, miembro especial al igual que Uriel, te rendiste al lado oscuro en busca de poder y diste muerte a Ian, la forma humana de Anrael -Erzengel pronuncia las palabras con cierto dolor.
Narim lo mira fijamente, inmutable como es cuando no piensa ceder en sus ideas.
-Pero nunca asesinaste a ningún Ángel ni Cazador, sólo exterminaste Demonios, incluso cuando tú eras un líder entre ellos. Bebiste la sangre de Ian sólo porque necesitabas de esa fuerza para acabar con Sharem y cumpliste tu objetivo… -el Primer Nacido observa de reojo a Aylen, que no ha dejado de estremecerse desde que Narim fue puesto en el banquillo de acusados- Por eso, te sentencio de manera similar a Uriel. Serás humano de ahora en más y te quedará elegir el camino por tomar cuando llegue tu hora.
Narim larga el aire que venía conteniendo y respira profundo. Siente que ha perdido un peso considerable y regresa la mirada hacia atrás, donde la Cazadora de cabellos cobrizos, que tanto se ha preocupado siempre por él, parece a punto de desvanecerse de tanta emoción contenida.

-Este juicio ha llegado a su fin. Pueden retirarse todos -Damir sonríe mientras Sasha lo abraza con dulzura.
Macu y Aylen, acompañadas por Uriel y Narim, buscan a Karol y Brucia, que están con DK hablando sobre los planes que tienen para el futuro próximo.
-Irene se fue hace un rato… dividámonos y veamos dónde está -sugiere la mujer de melena violeta y piel pálida. Sabe que su ex-cuñada odia mostrarse débil o sentimental ante los demás y que el dolor de Ian no se irá fácilmente. Tardó años en enterrar la nostalgia de Joaquín tan sólo para enamorarse de un Ángel reencarnado.
De a uno, todos toman pasillos diferentes. Adela y Mariola, acompañadas por los gemelos, colaboran en la pesquisa.

Irene no ha conseguido dejar de llorar.
Está sentada al pie de un árbol, con sus rodillas contraídas contra el pecho y el rostro escondido entre las manos.
Ella quería dejar de amar a Joaquín. Quería olvidarlo… sabe que nunca será posible, pero no se ve capaz de curarse ante la pérdida de Ian. Es demasiado.
Una mano cálida se apoya sobre su hombro.
Irene no se mueve, tan sólo murmura:
-Estoy bien, iré en un momento.
Pero esa mano suave que ha intentado llamar su atención tampoco reacciona, espera a que ella levante la mirada.
-De verdad… estoy bien.
Su testarudez recibe como respuesta silencio absoluto. Y la mano que continúa allí, apoyada sobre su hombro en gesto de paciencia y compañía.
-Sabes que me hace feliz ver que el grupo resultó indemne y con todas las de ganar, pero fue muy injusto. Deberían haber buscado la manera de salvar a Ian… -su voz se apaga cuando el dolor se apodera de ella nuevamente.
Lentamente, Irene retira las manos de su rostro y suspira, diciendo:
-Macu, no te haces una idea cuánta falta me hace Ian. Tenías razón lo amo, no como a Joaquín, nadie podrá ser como Joaquín. Pero lo amo… y él ya no está.
Una suave risa estalla entonces y una voz grave replica:
-Sé que me amas. Como yo a ti.
Irene gira su rostro y se encuentra cara a cara con Ian. Sus facciones son más suaves ahora, propio de los Ángeles, de una belleza sublime y dolorosa. Ya no es humano. Nuevamente es Anrael.
-Tú… tú…
-Los Ángeles no mueren, sólo pierden el cuerpo y lo recuperan un tiempo después. Cuando me sacrifiqué por Elián, gané mi condición de Ángel nuevamente -explica sonriendo-, pero quiero estar contigo y Erzengel me dará el visto bueno y regresará a mi cuerpo humano, si lo aceptas.
Irene rompe en llanto una vez más. Esta ocasión, de pura felicidad.
-¡Claro que lo acepto! -grita alegre mientras le roba un beso apasionado.
A lo lejos, las voces de Aylen y Macu resuenan con fuerza.
-Nos buscan…- murmura Anrael.
-Sí, la familia nos espera.
Irene se pone de pie con ayuda del Ángel y camina hacia la salida.
Sonríe al ver a Macu abrazada con Uriel, del mismo modo en que Narim y Aylen van unidos con cariño. Adela y Mariola no pueden dejar de reír, los gemelos le han presentado a Brucia como su futura suegra.
Karol y DK hablan por lo bajo.
Se los nota felices. Un grupo extraño, conformado por aún más extrañas personas.

-Y seguiremos Cazando -propone Aylen mirando a Narim- Ustedes pueden ayudarnos como guardaespaldas.
Uriel rompe en risas mientras estrecha fuerte a Macu.
-Yo creo que serán ustedes quienes cuiden de nosotros -replica entusiasmado.
-Sí… -Karol sonríe mientras comprueba que ya no estará sola ni se sentirá vacía como antes- También podemos ayudar a entrenar a nuevos Cazadores o colaborar con el Imparcial y ver cómo es eso de buscar nuevos Neutros.
Brucia asiente, feliz con las propuestas y verse junto a sus hijos.
-Dicen que Elián será criado por Erzengel y Sofía, ¿sabían?- pregunta DK con tono misterioso- Pero no sé, tal vez ya nos toque más adelante el tener que rescatarlo nuevamente o salvar a otros de su presencia. Nadie puede asegurar cómo será el niño cuando crezca.
Los gemelos rompen en risas.
-Tampoco nosotros salimos tan malos- cantan a coro.
El Neutro sonríe, feliz ante el desenlace ocurrido.
-¡Vale, por ahora, todos a la playa! -invita Mariola haciendo un cariño a Jonathan.
-Nuestra isla nos espera… es preciosa en esta época del año- concluye Ade mientras Sebastián la carga en sus brazos.
El grupo emprende viaje a paso tranquilo. Se merecen unas buenas vacaciones. Ya tendrán tiempo luego para continuar con sus andanzas.


~*~*~*~


Ahora sí. La historia ha concluido.
Gracias a todos por leerme. Gracias Danlin por tus comentarios constantes.
Gracias Macu, Irene, Karol, Ade, Mariola, Patry y Marcos DK, por haberme permitido retratar un poquito de ustedes en mi historia. Prometo que daré lo mejor de mi con el proyecto que continuará esta novela y que merecerá sus sonrisas y mensajitos lindos, como han dado hasta ahora.
Me ha encantado escribir esta historia... lo he disfrutado y vivido a pleno.
Espero que ustedes hayan podido sentirse igual.


Aclaración: de ahora en más, "Tatuado el Deber" se traslada a la lista de Historias Concluidas. Allí podrán encontrar los enlaces directos a cada capítulo.

Hasta prontito!!!!

Epílogo, Parte 1: Tatuado el Deber

Los pasos de Macu e Irene resuenan fuerte contra el suelo de la iglesia.
Erzengel, nuevo líder del Círculo, ha determinado realizar el juicio a todos los involucrados en la batalla contra Sharem en un lugar neutro, donde puedan asistir Cazadores, Ángeles y Demonios por igual.
Ya todos están acomodados en sus asientos, esperando a que comience el proceso de hacer comparecer a todos y resolver luego los cargos y sentencias correspondientes.

-En primer instancia -anuncia Damir, llamando la atención de todos-, se determinará la suerte que correrán los Demonios que sobrevivieron a la lucha.
Erzengel, desde su el sillón oscuro donde está acomodado, asiente y explica:
-Aquellos que batallaron en nombre de Sharem, serán perseguidos y cazados como viene sucediendo durante hace siglos. No perdonaremos sus faltas.
Todos en la sala aceptan la propuesta del jefe. No hay ningún vasallo de Sharem para exponer sus ideas, todos huyeron cuando su líder falleció a menos de Narim.
-Por otro lado… -anuncia Erzengel, continuando su sentencia- Los Demonios que lucharon en representación de Narim, compartiendo terreno con Cazadores y Ángeles sin agredirlos ni lastimarlos, tienen hoy su oportunidad.
Los aludidos observan detenidamente al Primer Nacido, anhelando escuchar lo que tiene para decir.
-Sé que muchos de ustedes emprendieron viaje y abandonaron el cielo siguiendo a Lucifer. Sé también que Narim los fue seleccionando y agregando en sus tropas por una justificada razón: destituir a Sharem del poder que tenía. Mi oferta es la siguiente… soliciten redención y podrán volver a ser Ángeles, cumpliendo un periodo previo aquí en la tierra, viviendo como humanos.
-¿Igual que Anrael? -pregunta una voz entre el grupo.
-Sí, igual que Anrael -afirma Damir mientras Erzengel busca un papel y pluma de una caja de madera finamente ornamentada y explica:
-Deberán firmar aquí y de inmediato perderán sus poderes y condición de Demonios. Nacerán bajo la forma humana y habitarán este plano durante toda una vida… luego, podrán recuperar su lugar en el cielo.
Los sobrevivientes de las huestes de Narim se miran entre sí en silencio. Hasta que uno de ellos da el primer paso y tomando la pluma que Erzengel le ofrece, traza su nombre sobre el papel. Instantáneamente, el Demonio cae sin vida en el suelo de piedra marmolada.
Todos murmuran por lo bajo, pero el jefe del Círculo llama la atención:
-Por favor… han visto que no sufrió dolor alguno. Quienes deseen seguir su ejemplo, acompañen a Damir a la sala adjunta y sean libres de recuperar su condición de luz.
El Ángel sale de la cámara principal llevando en sus manos el mágico papel y la pluma. Todos los interesados lo siguen con pauso cauto.
Cientos eran los guardias que acataban las órdenes de Narim, pocas docenas sobrevivieron y todos piensan aceptar la propuesta de Erzengel.
Sólo Uriel y Narim quedan junto a los Cazadores y Ángeles, representando a su manera el bando de los Demonios.

-Bien, continuemos. Los Cazadores… -Erzengel suspira- Quedan exentos de cumplir ninguna sentencia. Aquellos que en años anteriores cometieron actos de violencia contra el Círculo o hayan atacado a algún miembro del plano celestial, son libres ahora.
Algunos Ángeles bufan por lo bajo, el líder del Círculo hace caso omiso a esos gestos y dirige su mirada al palco donde están Macu, Irene, Karol y Brucia junto a otros Cazadores en iguales condiciones.
-Ustedes lucharon junto a los Ángeles e incluso se expusieron en la batalla cuando nadie más pensaba hacerlo. Por eso hoy declaro que aquellos Cazadores que estaban cumpliendo sentencia, ya la han superado ante mis ojos y los de mis compañeros con creces y merecidos reconocimientos.

Macu observa a su blonda amiga y se maravilla al descubrir que ya no hay tatuajes en su blanca piel, como tampoco ella misma carga dibujos de ningún color sobre su cuerpo.
Karol y Brucia sonríen por igual, liberadas del dolor que significó alguna vez ser Cazadoras marginadas.
A su lado, los otros humanos ahogan gritos de júbilo esperando a que el Primer Nacido concluya su parecer.
-Tal y como algunos Cazadores lo han logrado, si lo desean, pueden luchar nuevamente y continuar con su tarea, pero ya no están obligados de ningún modo -agrega Erzengel sonriendo levemente -.Pueden retirarse si lo desean.
Salvo el grupo de amigas que comenzaron y terminaron juntas la lucha, los demás emprenden camino de regreso a sus hogares, o lo quedó de ellos.

-Uriel… -llama Damir, que ha regresado sin hacerse notar- Es tu turno.
Macu aprieta fuerte la mano de Irene, nerviosa ante lo que habrá de suceder.
-Fuiste uno de los guardias principales, cuando los Primeros Nacidos cazábamos Demonios día y noche aquí, en la tierra… y perdiste las alas al asesinar a Anrael -recuerda Erzengel.
Uriel hace un gesto afirmativo, cruzándose de brazos como sólo hace cuando está nervioso. Narim le palmea la espalda, demostrándole son palabras que él estará a su lado ayudándole.
-Además, diste muerte a Brucia -Damir murmura por lo bajo.
-¡Yo estaba de acuerdo! -replica la Cazadora.
-Por favor… -Erzengel suspira- No importa si lo aceptabas o no, él te mató.
-¡DK me devolvió a la vida! Todo fue por hacer reaccionar a los gemelos.
El líder del Círculo toma aire y tan sólo dice:
-Sí, de eso ya hablaremos con el Neutro. Uriel es quien me importa ahora, los demás, hagan silencio.
El salón se inunda con un mutismo absoluto.
Erzengel cierra los ojos y anuncia:
-Actuaste buscando un fin bueno, pero eso no justifica el medio que elegiste. Sin embargo, has dado mucho de tu tiempo en ayuda hacia las Cazadoras que dieron con la ubicación de Elián y permitieron rescatarlo.
El Demonio asiente y cierra los ojos, esperando lo peor.
-Por eso, en este mismo momento, te quito el estado impuro que te corroe y declaro que serás humano y podrás vivir una existencia plena hasta que la vejez caiga sobre ti. Luego serás tú quien decida si reencarnar como Ángel o mantener tu alma humana -Erzengel sonríe. Él sabe cuánto ama Uriel a Macu, comprende los anhelos del antiguo Ángel por estar junto a esa mujer que cuida su corazón con especial cariño… le ha dado una oportunidad inigualable.
Ante la mirada de todos, Uriel se descubre sin tatuajes ni marcas en la piel. Sus ojos oscuros brillan alegres ante la noticia que ha recibido y no puede evitar dirigir su mirada hacia la Cazadora que adora con pasión.

-Continuemos con Sebastián y Jonathan… -propone Damir.
Mientras Uriel y Macu se reúnen y abrazan, Irene sale del lugar sin llamar la atención, feliz por la suerte que vienen corriendo sus amigos y dolorida por la pérdida de Ian. Él también habría logrado el perdón sin duda alguna… pero ya no está y esa angustia le destroza el alma.
La blonda mujer necesita tomar aire y recuperar la compostura, vulnerable como se siente no piensa permanecer cerca de su familia y amigos. Camina por los pasillos en dirección hacia el patio interno, sabiendo que nadie tomará esa ruta.

Capítulo Final, Parte 2: Tatuado el Deber

Ade y Mariola hablan con Karol y Brucia. Quieren entrar a la pelea, participar junto a los otros Cazadores, pero DK se los ha prohibido.
-Necesitamos elegir a los encargados de escapar de aquí junto a Elián- ha sido la explicación del Neutro y luego ha regresado a entablar conversación con Erzengel, diagramando un plan que permita cubrir todas las posibilidades.
Uriel se acerca a donde Macu y Aylen están animando a Irene.
-Yo… -murmura el Demonio, pero nunca alcanza a terminar la frase.
Erzengel está allí, con su mirada escrutando el cielo y una mueca de preocupación grabada en su rostro.
-Ya hemos decidido -avisa mientras el Imparcial hace señas a las demás Cazadoras y espera a que se reúnan en torno a ellos.
-La única razón por la que los Demonios aún no han caído sobre nosotros es la barrera que han formado los guardias de Narim junto a los Ángeles y Cazadores que plantean guerra con todas sus energías y fuerzas -Erzengel habla con tono grave. Él ya ha vivido batallas semejantes y sabe que la calma tensa de ciertos momentos poco dura en verdad.
-Sharem no logra quitarse de encima a Narim y los gemelos, lo que le impide dar órdenes a sus huestes e incitarlos a liberarse de sus oponentes y venir en busca de Elián -el Neutro suspira y continúa- Pero ni bien le queden unos instantes lejos de ellos, lo hará sin dudarlo. Está furioso, quiere venganza y ya no le importa cómo eliminar al niño, sino simplemente hacerlo y despertar a Lucifer sea como sea.
Karol se estremece y sus compañeras lo perciben, ella está preocupada con la suerte que correrá el Príncipe Demonio una vez que la pelea termine.
-Adela, Mariola, Aylen… ustedes son las más rápidas y las más eficaces a la hora de eliminar su rastro. Las hemos elegido por eso para plantar la farsa y permitir que DK escape junto a Elián y Uriel -Erzengel observa detenidamente a cada mujer-. No podemos generar un portal que nos ayude a escapar de esta zona, hay demasiadas fuerzas luchando y el equilibro pende de un hilo y sería peligroso abrir una compuerta para dirigirnos a otro lugar.
El Imparcial asiente y agrega:
-Cada una de ustedes saldrá corriendo tomando diferentes caminos. Los Demonios no podrán alcanzarlas con facilidad, más abajo se mantienen los Primeros Nacidos exterminando a los Guardias Inferiores… no se detengan ante nada, si llegan a enfrentarse con algún oponente, háganle frente y luchen con todas sus fuerzas.
-Pero pase lo que pase -Erzengel gruñe-. Pase lo que pase, no permitan que nadie descubra que ustedes no llevan al niño. Sharem creerá que una de ustedes es la “niñera” de turno y mandará a que las persigan. DK emprenderá vuelo realizando un hechizo muy especial que logrará que Elián se haga invisible a todas las miradas, pensarán que ha huido pero no que lleva al pequeño con él. Uriel los seguirá de cerca para protegerlos de ser necesario.
El Neutro abre y cierra sus manos y ante la mirada sorprendida de todos, en el suelo aparecen muñecos vestidos con ropas similares a Elián.
-Cárguenlos y prepárense, cuando demos la señal comenzará la carrera -avisa Erzengel, mientras DK toma a Elián entre sus brazos y Uriel se acomoda a su lado.
A un gesto del Ángel, las mujeres comienzan a desplazarse tan rápido como les es posible.

Macu se enfrenta a Erzengel con la mirada cargada de cierto enojo y frustración.
-¿Qué se supone que debemos hacer nosotras? -reclama la Cazadora de cabellera violácea.
Detrás suyo, Irene, Karol y Brucia se cruzan de brazos, esperando la respuesta.
El Ángel suspira mientras observa a lo lejos la batalla que se desarrolla.
Un Demonio traspasa la línea que han delimitado los Ángeles y Cazadores, se acerca a la zona donde Narim está luchando contra Sharem y los gemelos se preparan para darle muerte, cuando una espada filosa y legendaria le arranca la cabeza sin dudarlo.
Desde el cielo cae un hombre de cabellos oscuros y ojos verdosos. Sus alas blancas y brillantes se repliegan contra su espalda mientras a su lado se detienen dos mujeres de iguales condiciones.
Los tres Ángeles se dirigen hacia las Cazadoras que están junto a Erzengel con sus rostros resplandecientes iluminados por una extraña felicidad.

-¡Dios! ¡Cómo extrañaba esto! -ruge el Ángel mientras limpia la sangre de su espada y se detiene frente a Erzengel.
-Damir, hermano, sé bien lo que sientes… esto de dejarle toda la diversión a los Cazadores también me ha resultado difícil -replica el Primer Nacido riendo.
Los dos Ángeles chocan sus manos en un saludo informal mientras las Cazadoras observan con curiosidad a los Ángeles de aspecto femenino. Una de ellas tiene la cabellera del color del fuego y su mirada deriva siempre sobre ese Ángel que, ahora saben, se llama Damir. Su compañera observa con alegría a Erzengel y la sonrisa es imborrable en su rostro de piel clara y cabellos oscuros.

-Cazadoras, ellos son Damir y su pareja, Sasha, y Sofía, mi compañera -anuncia Erzengel señalando a los Ángeles- Nuestra tarea no será nada sencilla, aunque no peleemos contra Demonios, lucharemos igual.
Macu frunce el ceño y bufa por lo bajo.
-¿Con quién entablaremos batalla entonces?- Brucia cuestiona con tono molesto mientras dirige su mirada hacia donde sus hijos pelean contra Sharem.
-Los miembros del Círculo no están muy contentos con nuestro accionar oculto. Una vez más, nos culpan de traición en vez de aceptar que han desviado su camino -Damir habla con los ojos cerrados, como si lamentara el tener que luchar contra otros Ángeles.
-Intentaremos hacerlos recapacitar, pero dudo que quieran escucharnos. Sólo son 3, Primeros Nacidos como yo y por eso decidimos con DK que ustedes debían acompañarnos -Erzengel suspira, claramente dolido ante la idea de luchar contra sus hermanos- No será fácil si toman el sendero bélico, pero tampoco nosotros se lo haremos sencillo.
-Vale… -Irene asiente, aceptando la propuesta- Señalen el camino y los seguiremos.
-Debemos apurarnos, antes de que lleguen a esta zona -avisa Damir mientras se lanza a la carrera siguiendo una dirección contraria a la que ha tomado el Imparcial unos minutos antes.
Los Ángeles no pueden volar, atados como están a reservar sus energías para enfrentarse a los miembros del Círculo.
Las Cazadoras les siguen de cerca pocos metros más atrás. Karol es quien cierra el grupo que marcha veloz. Sus pensamientos están en otro lugar, abrazando una idea que debería abandonar pero le resulta demasiado atractiva.

Jonathan y Sebastián han logrado reducir a Sharem y lo tienen con fuerza contra el suelo, mientras esperan que Narim le de muerte.
Todavía no creen real lo que está sucediendo. El Príncipe Demonio parece exhausto y los gemelos han aprovechado el instante de vacilación para atraparlo y darle lugar a Narim para terminar con todo de una buena vez.
En el mismo instante en que Narim se acerca con las garras listas para eliminar a su hermano, Sharem hace acopio de sus fuerzas y lanza a los gemelos a varios metros de distancia, antes de saltar sobre Narim y clavarle sus afiladas uñas en el hombro.
-Morirás lento, pero seguro… -ruge sobre Narim- Ya lo verás, hermanito. Dolerá, lo prometo.
Eleva su mano, listo para atacar nuevamente a Narim, pero algo lo ataca por la espalda.
Sharem se sorprende ante la fuerza que le oprime el cuello y le impide respirar, no puede zafarse aún cuando lo intenta repetidas veces.
Narim está en el suelo, herido y sin energías para levantarse y luchar contra su hermano. Jonathan y Sebastián han caído lejos y están inconscientes a causa del fuerte golpe que recibieron cuando sus cuerpos impactaron contra el suelo rocoso.
Y Sharem que sigue luchando contra ese oponente que no puede ver pero lo sujeta con asombrosa fuerza.
-Nunca me tuviste miedo… por eso jamás desconfiaste de mí ni me creíste capaz de atacarte-la voz aguda de Karol rompe la emoción del momento-, pero no me conoces, no sabes de lo que soy capaz.
La Cazadora levanta su daga y la clava con fuerzas en el cuello del Demonio.
-Desde que mataste a nuestro hijo siento que la vida me abandonó y sólo soy un cuerpo que camina sin alma ni esencia… ojalá sientas un poco de ese dolor ahora -murmura mientras apuñala nuevamente a Sharem.
El Príncipe Demonio grita furioso y sacude su cuerpo con un movimiento seco que obliga a Karol a soltarse de su agarre y caer al suelo indefensa.
La daga vuela por los aires mientras Sharem salta sobre su antigua pareja y gruñe con rabia.
-Yo te amaba -grita Karol-, con cada célula de mi cuerpo. Y no tuviste mejor idea que destrozar mi existencia anulando la vida de nuestro bebé.
-¡No lo entiendes! -Sharem ruje molesto- Ellos lo habrían eliminado de todas formas o habría terminado como los hijos de Kalum, siendo simples herramientas de otro Demonio.
Karol hace una mueca, negando las excusas que oye.
-No me importa, al menos podría haberlo visto crecer. Me lo robaste todo, Sharem, vida, trabajo, sentimientos -la Cazadora se estremece, recordando el momento en que el Príncipe Demonio le quitó la vida a su indefenso bebé.
Sharem duda por un momento, abatido ante la tristeza de aquella mujer que llegó a amar ciegamente.
-Yo… -sus palabras se ahogan en la nada misma. Su cuerpo se debilita y cae sobre Karol. Ella puede sentir el instante justo en que deja de respirar y el corazón pierde sus latidos. Ahoga el llanto mientras una mano fuerte empuja a Sharem hacia un lado.
Narim aparece en el campo visual de Karol con el rostro pálido y claro tono de cansancio.
A lo lejos, los gritos de los guardias de Sharem rompen el aire con ímpetu y agonía. Las huestes de Narim acompañadas por los Cazadores y Ángeles se declaran vencedores… sólo bastaba que cayera el líder para que filas completas de Demonios se mostraran derrotadas.

Karol rompe en llanto mientras Narim intenta hacer reaccionar a Jonathan y Sebastián.
El cielo se ilumina ante el paso del sol que se ha colado entre las nubes y aquí y allá, cientos de cuerpos mutilados y sin vida descansan dolorosamente entre las rocas.
-Todo terminó… -murmura Narim mientras ayuda a los gemelos a ponerse de pie.
-No -Karol suspira, pensando en sus compañeras que estaban corriendo junto a Erzengel  y los otros Ángeles- Faltan los miembros del Círculo.
Narim sonríe.
-Creéme… todo ha terminado -repite mientras sonríe y respira profundo.

Los gritos de alegría de sus compañeras llegan pronto a oídos de Karol. Cierra los ojos y deja de llorar. Han logrado su objetivo.
Elián está a salvo. Sharem ha muerto… la paz podrá regresar al menos por un momento.
Lentamente abre los ojos y observa su mano derecha. La piel le arde y quema con fuerza, allí donde un tatuaje de color rojo se ha grabado a fuego. Karol no puede evitar sonreír al comprobar que la marca no se borra como en ocasiones anteriores.
-A eso le decimos llevar tatuado el deber -murmura Narim extendiendo su sonrisa.
Ya pueden respirar tranquilos. Queda mucho para discutir luego, sobre quién cuidará de Elián, por ejemplo, pero ahora toda la atención se cierne sobre una sola cuestión: la mayor preocupación ha desaparecido de la faz de la tierra…


-Fin-

Capítulo Final, Parte 1: Tatuado el Deber

Sharem aplaude a Narim y Uriel, mientras estos caminan a la par de Sebastián y Jonathan hacia el centro de la planicie, a centímetros del sello donde Elián duerme profundamente.

Aylen e Irene ya no tienen lágrimas, al igual que Macu. La furia las enceguece y guía, empujándolas a sacar lo más fuerte de ellas, llevándolas al límite de lo que son. Puede que Aylen jamás haya sentido tal dolor y frustración, pero las otras dos mujeres ya han vivido un momento semejante, aquel que las sentenció a cumplir la condena que las ha traído hasta ese lejano punto.
Mariola y Ade observan a Karol, que permanece inmóvil y con una extraña mueca en su rostro. La antigua pareja de Sharem sólo tiene ojos para el cuerpo de Brucia que descansa lastimero en el suelo. No respira, no se mueve. Brucia ya no está y eso ha causado el despertar del lado demoníaco de los gemelos. ¿Qué pensaría ella de ver a sus hijos así?

DK suspira, mirando al cielo y extiende sus alas que han adquirido un tono violáceo, semejante al del humo de las hogueras en que se han incinerado el cuerpo de algún Ángel caído en batalla.
Uriel gira su rostro para observar al Imparcial y sonríe una vez más, con esa mirada asesina brillando con fuerza, con aquella locura vibrando en su semblante.

Sharem ha ordenado a sus guardias alejarse al extremo de la planicie, mismo lugar donde Narim ha enviado a sus vasallos.
En una superficie de 300 metros cuadrados, tan sólo 5 Demonios se observan mutuamente. Se han ubicado de manera tal que rodean el cuerpo indefenso de Elián. Uriel y Narim a los extremos, Sebastián y Jonathan en el medio. Y Sharem que los observa y no puede dejar de sonreír…

Las Cazadoras saben que no pueden perder tiempo, que ni bien les sea posible, deberán correr y lanzarse a la lucha, aún cuando no tengan posibilidades de ganar.
¿No había dicho DK que llegarían refuerzos para colaborar? ¿Acaso Erzengel no había prometido estar en la batalla y ayudar si le era posible? Pero por cómo se ha dado la situación, ya no pueden creer en nada, sólo les queda valerse de sí mismas y confiar entre ellas. Darán sus vidas, se sacrificarán para intentar salvar a Elián. Lo demás, no vale la pena pensarlo. No, no con la traición que han cometido los Demonios y el apoyo mudo que el Neutro les ha dado.

Sharem tiende su mano en cordial saludo a Narim y éste se acerca a su hermano con paso deliberadamente lento.
Los gemelos tan sólo observan a los Demonios que se encuentran más atrás, sin inmutarse ante las miradas fieras que recaen sobre ellos.
En el preciso instante en que Narim y Sharem se abrazan, Uriel grita con todas sus fuerzas:
-¡Ahí va!
De manera sorpresiva recorre la mínima distancia que lo aísla de Elián, carga su cuerpo con cuidado pero veloz y se lanza a la carrera retrocediendo sobre sus propios pasos.
Sharem no alcanza a reaccionar, Narim ha girado sobre sí mismo y lo ha lanzado contra el suelo con toda la potencia que le es posible.
Los guardias del Príncipe agredido se enfurecen y los Demonios que están de parte de Narim les declaran batalla.

Las Cazadoras no dan en sí ante lo que observan.
Sharem intenta ponerse de pie y Sebastián y Jonathan se lanzan sobre él para frenar su reacción e impedir que ataque a Narim.
DK abandona su estado catatónico al fin, corriendo hacia el cuerpo inerte de Brucia.
Al otro lado de la planicie, dos fuerzas completas de Demonios luchan encarnizadamente. Las fuerzas de Narim llevan las de perder, los guardias de Sharem los sobrepasan en número…
Uriel es sólo un punto de cabellera oscura que sobrepasa la posición de las Cazadoras y llega al límite de la zona, casi al borde de la montaña. Macu lo observa fijamente, sin dar crédito a lo que ve. El Demonio lanza a Elián por los aires, más el niño no sufre ningún daño: Erzengel llega volando desde algún lugar desconocido y toma al pequeño entre sus brazos con sumo cuidado, continuando su vuelo hasta llegar donde Karol y las demás mujeres hablan en murmullos sobre qué hacer y cómo luchar.

Irene, Ade y Mariola no pueden dejar de mirar a DK, que está arrodillado sobre el cuerpo de Brucia, en una posición extraña, como si acaso estuviera besando sus labios, aunque no pueden afirmar esas suposiciones, los metros que las separan del Neutro les juegan en contra.
Para sorpresa de las Cazadoras, rayando lo imposible, Brucia despierta y se incorpora con total normalidad. Observa a Uriel, que le sonríe ampliamente:
-Lo logramos… estuvieron a punto de declarar su lado angelical, aunque al saberte muerta me odiaron y sólo pensaron en vengarse y ahora son Demonios puros, tan fuertes como lo fue su padre -las palabras de Uriel dejan atónitas a las demás mujeres.
Brucia no puede dejar de sonreír, entusiasmada con esa noticia.

Irene entonces se enfrenta al Imparcial.
-Has lo mismo con Ian -reclama.
-Hay cosas que resultan imposibles -replica DK desviando su mirada hacia Erzengel y Elián.
El Primer Nacido sostiene al niño con cariño contra su regazo, aunque no haya una migaja de paz en toda la zona. La batalla entre los Demonios de Narim y Sharem continúa y los propios Príncipes no han dejado de atacarse una y otra vez, con los gemelos colaborando al bando de Narim.

-Los demás ya han llegado… -anuncia Erzengel.
-Pero… ¿cómo? ¿Qué ha sucedido? -cuestiona Macu.
Los relámpagos siguen explotando en el cielo y es Aylen quien murmura.
-Han abierto más portales, ¿verdad?
El Neutro sonríe y explica:
-Necesitábamos distraer a Sharem y traer refuerzos mediante portales… por eso la tormenta. Debíamos hacer que los gemelos expulsaran su poder, de ahí lo que Uriel hizo con consentimiento de Brucia… y Narim precisaba energía extra, Ian se sacrificó para ayudarlo.
Las Cazadoras dirigen su mirada a la planicie donde miles de Demonios luchan entre sí. No ven la hora de poder participar en la contienda.

Irene siente que el pecho se le abre en una extensa herida que jamás podrá cerrar. Sangra lentamente, aunque nadie pueda notarlo.
Ian vendió su vida para ayudar a Narim… Ian, ese humano que de Ángel supo ser engreído y desvalorizar a los simples hombres que poblaban la tierra, pudo comprender el valor de ser humano y dar su existencia para colaborar en la lucha contra Sharem.
Irene no puede respirar, conmocionada como está ante la realidad que la golpea y otra vez. Ian ha muerto y ya no regresará.
Aylen, a su lado, busca la manera de acompañar a su madre y desviar su atención de Narim. En lo profundo, la hija de Irene festeja porque Narim sigue manteniéndose del lado bueno, aunque ya le pesa la idea de tener que soportar la sentencia que el Príncipe Demonio recibirá cuando lo condenen por haber dado muerte a Ian.

Macu y Uriel se observan fijamente. Ella nada dice, sólo piensa en el dolor que le produjo ver al Demonio asesinando a Brucia, aunque más no fuera una falsa escena levantada para despertar el poder de los gemelos, sabiendo bien que Uriel es capaz de ver sus pensamientos y eso le causará una tortura por buen tiempo.
“Lo siento…”, replica el Ángel Caído, “necesitábamos hacerles creer a todos que estábamos de lado de Sharem, sino no hubiera funcionado”.
Macu asiente con un gesto, mientras camina hacia Irene y la abraza con dulzura, intentando darle fuerzas y ánimos ante la pérdida de Ian.

A lo lejos, Narim y Sharem se enfrentan abalanzándose el uno sobre el otro, incansables y con golpes certeros. Jonathan y Sebastián han tenido que cuidar que ningún otro Demonio ataque con la guardia baja a Narim, aunque son pocos los que llegan a lograr esas hazañas. Nada queda de esos infelices seres oscuros una vez que los gemelos los enfrentan cara a cara.
Más atrás, las huestes de Sharem han reducido considerablemente las fuerzas armadas de Narim, más no por eso llevan las de ganar. Como si de aire estuvieran formados y pudieran aparecer donde más lo desean, cientos de Cazadores y Ángeles luchan codo a codo con los guardias de Narim.
Saben que cuando Sharem tenga la oportunidad, mandará a recuperar a Elián y eso no deben permitirlo de ninguna manera.


~*~*~*~

La segunda parte llegará mañana martes ;)

Capítulo 39: Tatuado el Deber

El grupo está en plena carrera, a pocos pasos de la cima cuando salen a enfrentarlos los Demonios Superiores más poderosos, los guardaespaldas reales de Sharem. Ellos son diferentes a los demás guardias que ya han caído. Más semejantes a sanguinarias bestias, nada les queda de la angelical apariencia que una vez supieron tener.

Uriel se adelanta a sus compañeros, mostrando brillantes trazos rojizos por toda su piel, con las garras extendidas y un dejo de maldad en la mirada; gruñe mientras levanta sus manos y golpea con fuerza el lateral de la montaña.
Varias rocas se desprenden de su posición y ruedan cuesta abajo. Los Demonios rujen y van a su encuentro.
Furioso, dominando apenas su instinto asesino, Uriel lanza sendos y poderosos ataques a los guardias, lastimando significativamente a ambos.
Mientras los heridos se ponen de pie con cierto esfuerzo, Uriel percibe que las energías escapan de su cuerpo demasiado rápido. No puede evitar caer al suelo, exhausto y con la respiración entrecortada. Los efectos de las luchas anteriores se hacen notar en este momento…

Irene, Macu y Karol hacen frente a uno de los Demonios, cuyo rostro se caracteriza por presentar una exagerada cornamenta de color negro, que le confiere cierta imagen de minotauro enloquecido.
Aylen, Ade y Mariola van a por el otro guardia, que aúlla enardecido y en sus manos el fuego nace con suma facilidad.
Brucia se mantiene atrás, custodiando con DK a los gemelos y a Narim.

El primer alarido nace rápidamente. Macu e Irene han cercenado las manos de su oponente utilizando las armas santificadas. La sangre escapa de las laceraciones con brutal velocidad. Karol aprovecha el instante de vulnerabilidad del Demonio y apuñala su corazón repetidas veces. El grito se apaga tal y como nació, de un momento a otro...
En tanto, Ade y Mariola, con la sincronización que las caracteriza desde su nacimiento, han logrado recudir a su contrincante atándole las manos a la espalda y obligándolo a arrodillarse. Es Aylen quien da el golpe definitivo. La cabeza del Demonio rueda con furia por el suelo cuando la Cazadora hace su mejor movimiento con la espada.
El fuego despierta entonces y devora la carne de los caídos en combate.

El Neutro busca con la mirada a Uriel. Narim, Sebastián y Jonathan han hecho un pequeño alto en su avance. El Príncipe Demonio tiene un mal presentimiento…
Antes de que DK de voz de aviso, es Macu quien grita en pedido de ayuda. Uriel no reacciona, está inmóvil en el suelo y su rostro pálido parece pertenecer a un cadáver y no a un Demonio que momentos antes hirió ferozmente a dos grandes oponente.
Irene se lleva las manos a la cabeza, imaginando cómo se sentiría de ver a Ian en condición semejante. Aylen sufre de igual modo, pensando en cuánto dolería ver a Narim inconsciente y no poder hacer nada para salvarlo.
El Imparcial se acerca presuroso y golpea con fuerza el pecho de Uriel murmurando, en un antiguo y misterioso idioma, palabras energéticas y restauradoras.    
Como si le hubiesen inyectado una dosis poderosa de adrenalina, el Demonio abre sus ojos y se lanza sobre DK. Sólo necesita unos instantes para comprender lo que sucede y se aleja del Neutro pidiendo disculpas. Su mirada va en busca de Macu, que lo observa con tono serio, sin poder ocultar el temor a perderlo.
Sus compañeros continúan el ascenso, dándoles unos momentos a solas.

-Estoy bien… -murmura el Demonio con una leve sonrisa- Mucho mejor en verdad.
Macu asiente con un leve gesto y suspira.
No recuerda cómo llegó a enamorarse de Uriel. Antes de conocerlo, sólo buscaba la manera de terminar con su sentencia y morir de una vez y por todas. Ahora, sólo piensa en sobrevivir y pasar el resto de sus años al lado del Demonio de cabellos oscuros y mirada profunda que ha conquistado su corazón sin pedir permiso.
Con cuidado, Uriel se acerca a la Cazadora y la rodea con sus brazos, cobijándola contra su pecho. La necesita, no imagina su existencia sin ella, pero no es tiempo para pensar en esas cosas…
El grupo espera y no puede haber más retrasos.

Media hora. Eso es lo que han precisado para alcanzar la cima. Las Cazadoras no dan con su asombro cuando comprueban que Sharem no está sólo con Elián.
En el centro de la planicie donde el Príncipe Demonio ha conformado el asentamiento para despertar a Lucifer, un sello brilla con un enceguecedor tono rojo. Allí está él, observando a Elián que duerme profundamente a causa de la poción que horas antes le obligó a beber.
Detrás del sello, a unos 10 metros de distancia, conformando una muralla de forma semicircular, un millar de Demonios que aguardan las instrucciones de su jefe.
Narim y Uriel bufan por lo bajo mientras deciden ir junto a DK y los gemelos al encuentro con Sharem.
Las mujeres del grupo los siguen pocos pasos más atrás, conformando una línea defensiva letal y con ganas puras de quitarle la vida a tantos Demonios como les sea posible…

Sharem observa a Narim y Uriel acercarse con paso decidido. No le interesa el Imparcial ni los dos muchachos desconocidos que van junto a sus antiguos compañeros de batalla.
Sólo tiene una intención al permitirles aproximarse tanto sin pedir que los exterminen y no va a descansar hasta lograr lo que desea.
-Hermano… -murmura sonriendo- Te he extrañado en sobremanera.
Narim nada replica, se limita a observar a Sharem intentando adentrarse en sus pensamientos y descubrir los planes ocultos que guarda.
-Uriel, también a ti te he echado de menos -el Demonio sonríe aún más-, he estado pensando mucho en ustedes.
Pareciera que el Príncipe Demonio habla sin oídos dispuestos a escucharlo, dado que ninguna palabra surge como respuesta a sus frases emitidas.
Jonathan y Sebastián no pueden quitarle la vista de encima, odian a ese Demonio, sólo piensan en darle muerte. Igual que Aylen, Macu, Irene, Brucia y Karol. Principalmente Karol, quien no logra perdonarle aún la muerte de su hijo.

-Tengo una propuesta y sé que no la rechazarán -Sharem habla con confianza-. Quiero que reinen a mi lado, que demos muerte a Elián y despertemos al poderoso Lucifer, para dividir al mundo a nuestro antojo y plantar reino donde lo deseemos. Narim, Uriel, no puedo hacer esto sin ustedes…
-Pudiste matar a nuestro padre, nada asegura que no harás lo mismo con ellos -Jonathan habla con tono hiriente y ofendido, señalando a los Demonios que están a su lado. Sebastián asiente, apoyando a su hermano.
Sharem ríe cruelmente y tan sólo responde:
-Kalum no tenía el poder suficiente para ser líder. No fue capaz de hacerme frente y matarme. Merecía morir…
Los gemelos rugen y están dispuestos a saltar sobre el asesino de su padre sin dudarlo, más DK los detiene con un gesto.

Haciendo una muestra de menosprecio, el Príncipe Demonio continúa:
-Narim, hablo en serio. También a ti, Uriel… únanse a mí, no se arrepentirán.
Los aludidos se observan en silencio y miran de reojo al Imparcial.
Varios metros más atrás, las Cazadoras se remueven en sus posiciones, dudando ante lo que habrá de ocurrir.

En ese momento el cielo se oscurece repentinamente.
Desde lejos, los aullidos de guerra llegan con fuerza. Es cuestión de unos pocos instantes para que se hagan presentes varios centenares de Demonios que se mueven veloces. Al frente, junto al líder del batallón, Ian va inconsciente y pálido, como si estuviera muerto pero con la capacidad para desplazarse.
Un zombie, así lo piensa Irene mientras reprime un grito y se prepara para luchar.

-¡Vale! –grita Uriel mientras con un movimiento imposible de ser visto, toma de rehén a Brucia y rodea el cuello de la mujer con una de sus garras, apretando fuerte en pos de lograr causarle una muerte dolorosa y agotadora.
Sebastián y Jonathan saltan a la carrera, para intentar ayudar a su madre, más chocan con una pared invisible que les impide acercarse a Uriel y detenerlo.
Brucia grita, incapaz de soltarse del agarre de Uriel y siente que la vida la abandona poco a poco.
Los Demonios recién llegados han formado una barrera en torno a Narim, su jefe y el que hace las veces de comandante obliga a Ian a arrodillarse frente al Príncipe Demonio.

Las demás Cazadoras no dan en sí del asombro ante lo que observan.
No pueden creer la ferocidad de Uriel para con Brucia, ni comprender la actitud de DK, que mira la escena sin intentar ayudar a los gemelos a salvar a su madre.
Cuando Narim ruge y deja salir a flote su verdadera naturaleza, en el preciso instante en que el Príncipe Demonio se muestra como un ser de belleza cruel, con su piel blanca brillando a causa de los múltiples tatuajes que posee, las mujeres se estremecen pensando lo peor… y lo peor sucede.
Antes de que nadie pueda hacer nada, Narim se lanza sobre Ian y desgarra su garganta con una brutalidad inentendible. Ante la mirada maliciosa de Sharem, Narim bebe la sangre de Ian con un placer inexplicable y Uriel continua con su trabajo de dar muerte a Brucia con una lentitud dolorosa.
Jonathan y Sebastián no dejan de gritar y lanzarse contra la muralla energética que les impide salvar a su madre.
Irene y Aylen corren hacia el Príncipe Demonio que absorbe el fluido vital de Ian sin remordimiento alguno, pero sufren la misma suerte que los gemelos. En torno a Narim, otra barrera se eleva invisible a los ojos de todos a excepción de su creador… DK.

Macu no reacciona, no puede dejar de mirar a Uriel y la locura que está cometiendo.
Ade y Mariola no saben cómo hacer para calmar a Irene y Aylen, que gritan enfurecidas y con sus rostros cubiertos de lágrimas.
Karol parpadea varias veces, intentando discernir qué ha sucedido.
¿Cómo es posible que en unos minutos los miembros más fuertes del grupo se vuelvan en contra? ¿Qué hizo Sharem sin ser visto que ha causado tal efecto en Uriel y Narim? ¿Cómo harán sus compañeras y ella para salvar la situación?
Es imposible… no hay manera de salir vivas o rescatar siquiera a Elián.
Ningún Ángel Primer Nacido se observa en las cercanías, ni siquiera se escucha la melodía de sus violines.
La desolación y la impotencia caen sublimes sobre las Cazadoras.
Sharem no deja de reír mientras Uriel y Narim continúan con sus acciones.
Y DK que mira todo sin hacer nada… y Jonathan y Sebastián que no puede controlar su furia.
Entonces el cielo se rompe en mil rayos plateados. La tormenta cae sobre la cima del Himalaya mientras los gemelos comienzan a gritar y caen en el suelo con sus cuerpos convulsionando. Cuando se calman y logran incorporarse, ya nada tienen de humanos.
Las Cazadoras lo saben, lo sienten en cada hueso de sus cuerpos. Los hijos de Brucia han perdido su humanidad y se muestran como dos Demonios poderosos y sedientos de venganza. Quieren eliminar a Uriel, quieren cobrarse la vida su madre, que ya no respira, quieren reclamar al Imparcial por su falta de ayuda… pero se quedan inmóviles, observando a Narim y Uriel, que caminan hacia ellos con grandes sonrisas dibujadas en sus rostros.
La tormenta rompe el cielo y la lluvia comienza a caer, mientras las mujeres que han pasado siglos de su vida cazando Demonios no saben qué hacer ni cómo seguir con la batalla.
Ya nada queda… nada qué salvar, sólo Elián.



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Capítulo 38: Tatuado el Deber

Brucia y los gemelos se limitan a observarse en silencio. Han pasado los primeros instantes abrazos entre sí, sin más sonido que el sollozo de felicidad de la Cazadora.
Sebastián mira fijo a su madre y descubre en su rostro rasgos similares a los suyos propios y de su hermano.
Jonathan sólo piensa en las muchas veces que anheló este momento y lo doloroso que resulta el ambiente en que sucede.
Narim carraspea sutilmente, llamando la atención de los gemelos.
-Debemos seguir camino… -Uriel mira el cielo, apoyando la intención del Príncipe Demonio.

Macu, Irene y Ade han logrado recuperar su estado de salud gracias a DK y sus hechizos.
Mientras Karol y Mariola dialogan sobre la mejor manera de escalar el tramo final de la montaña, Aylen observa a Narim con verdadero asombro.
A diferencia de Uriel, que ya se muestra como un verdadero Demonio aunque claramente está ocultando su poder manipulándolo a su parecer, el Príncipe Demonio mantiene su imagen sin cambio alguno. Aylen nunca ha visto a Narim con su poder al máximo, sólo con rasgos mínimos expuestos, como las garras filosas ocupando el lugar de sus uñas. La Cazadora se cuestiona con curiosidad cómo lucirá el Demonio al dejar salir su naturaleza oscura.
Narim percibe con claridad las preguntas de Aylen y gruñe por lo bajo.
De sólo imaginarse la expresión en el rostro de la joven muchacha al verlo tal y como es en realidad, el caído Ángel se estremece sin que nadie lo note.

El grupo retoma el ascenso por diferentes caminos en la montaña.
Uriel va junto a Macu, liderando la marcha con velocidad asombrosa. En ningún momento la Cazadora de violáceos cabellos ha mostrado molestia o incomodidad ante la apariencia del Demonio. Sólo piensa en dar muerte a Sharem y cobrarse así la vida de su hermano. Uriel es una cuestión que prevalece en su mente aunque no se permite atender a las ideas referidas al hombre de músculos trabajos y piel ardiente que ahora va a su lado mirando al frente con seriedad abrumadora.
Poco más atrás, Karol, Irene y Brucia forman otra línea de combate. Tres mujeres afectadas por Sharem. Tres Cazadoras que perdieron a seres importantes y muy queridos en manos del Príncipe Demonio que desea declararse líder indiscutible. Ellas no precisan hablar, se sienten unidas por las tragedias que sus vidas debieron soportar y saben que estarán una junto a la otra, suceda lo que suceda.
En el centro los gemelos Sebastián y Jonathan murmuran entre sí mientras corren para no perder el ritmo de los demás. Ya han decidido que lucharán con todas fuerzas y cuidarán de que su madre no se vea afectada por la contienda. No comprenden aún que Brucia está ciega de dolor y la sed de venganza en ella clama demasiado fuerte como para poder controlarla. Macu, Irene y Aylen sufren igual. Karol, en cambio, siente que su alma se partirá en dos en el momento en que Sharem caiga sin vida.
Narim y Aylen corren unos metros más atrás, el Príncipe Demonio dedica furtivas miradas a la Cazadora, mientras se debate por hablarle o guardar silencio hasta el final.
La guardia especial la cierran DK, Adela y Mariola. Las gemelas sienten sus cuerpos vibrar ante la adrenalina que las manipula casi con locura. Quieren luchar, quieren eliminar Demonios, quieren ganar a toda costa.
El Neutro va en silencio, volando cerca de las gemelas, pensando en otras alternativas a las que deberán enfrentarse según las posibles reacciones de Sharem. Que de un momento a otro se abra una puerta hacia el otro plano y se hagan presentes miles de Demonios furiosos y hambrientos, es uno de los tantos derroteros que puede tomar la batalla que comenzó con tan sólo un puñado de Cazadores y Ángeles en el bando de los buenos.

Abdiel observa a Ian sin creer todavía las palabras que el humano ha pronunciado hace unos instantes.
-Vamos, de verdad, sólo pido que hagan algo simple… ya les dije dónde buscar a Narim, cumplan con lo que deseo -reclama el muchacho con tono suplicante.
-Es una locura. Caeremos todos sentenciados -el Demonio duda ante la decisión que debe tomar.
-Piénsalo de esta manera: así ganarás un poder superior, tú y tus compañeros lograrán alcanzar un nivel energético que de otra manera resultaría imposible.
Abdiel no puede quitar su mirada de Ian. Intenta pensar qué opinión daría al respecto Narim, pero se encuentra sin ideas al respecto.
-No lo sé… deberíamos esperar a que el Jefe actúe.
-Si esperan, será demasiado tarde. Ganará Sharem, ¿eso es lo que desean? ¿No preferirían mostrarse ante los demás como los vencedores indiscutidos? Narim se pondría muy contento al descubrir que sus generales y guardias máximos ayudaron a derribar al bando enemigo haciendo gala de sus fuerzas absolutas.
-Hay demasiados Cazadores de por medio. Seríamos carnada fácil y comenzaríamos otra guerra sin haber terminado la primera… -Abdiel se muestra claramente confundido.
-No. Pueden cerrar toda la batalla con un solo movimiento de ataque. Háganme caso, sé bien de lo que les hablo… -el humano sonríe entusiasmado. El plan ya ha cerrado en sus pensamientos. Sólo debe convencer a Abdiel para lograr plasmar sus ideas.
Los demás Demonios comienzan a murmurar por lo bajo. Abdiel sabe que todos apoyarán cualquier idea para servir de apoyo a Narim... no encuentra más alternativa que aceptar la propuesta de Ian, a regañadientes, pero aceptarla al fin.


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Capítulo 37: Tatuado el Deber

DK lleva tan solo un par de minutos lejos cuando el grupo de Cazadoras, guiadas por Uriel y escudando a los gemelos y Narim, se encuentra con los primeros oponentes.
Tres son los Demonios Superiores que salen de su guarida para hacerles frente, buscando evitar que alcancen la cima y derroten a Sharem.
Tres Demonios, todos con cuerpos de músculos desarrollados y miradas asesinas.

Macu salta sobre uno de ellos, cuya cabellera brilla de color plateado, más al intentar acertar con su espada, el Demonio gira sobre sí mismo y lanza a la Cazadora contra la pared de roca. Irene sabe que su amiga bien puede salvarse del golpe, por lo que sólo piensa en alcanzar a esa criatura maligna y cobrarse su vida. Más el Demonio tiene experiencia luchando y no va a dejarse ganar fácilmente.

Aylen y Karol están enfrentando a otro de los guardias, lo tienen acorralado y tan sólo falta que Aylen lo decapite mientras Karol le impide escapar. Pero la hija de Joaquín nunca llega a dar el golpe mortal… un grito llama su atención y al desviar la mirada comprueba que su madre y su tía son atacadas por el Demonio que tenían planeado eliminar.

Más adelante, Uriel y las gemelas Ade y Mariola, se enfrentan al tercer guardia que se muestra como un ser aún más poderoso que los otros dos. Saben que al pasar este tramo de la montaña las luchas serán más sangrientas y arduas. No pueden ir en ayuda de Macu e Irene, aunque escuchan sus gritos de dolor. Aylen ha perdido la concentración, eso también pueden observarlo desde donde están luchando, pero Karol salva la situación dando muerte ella misma al Demonio.

Los gemelos y Narim han continuado con su carrera rumbo a la cima. Llevan apenas unos metros recorridos, dado que el Príncipe Demonio no quiere alejarse demasiado de las Cazadoras. Es muy posible que cuando ocurra el momento del enfrentamiento con Sharem, lleguen refuerzos de cuanto lugar imaginable existe y no puede darse el lujo de perder justo ahora…
Cuando Narim escucha el grito de Irene, una oleada de temor recorre su cuerpo. Él siempre se ha mantenido atento a las emociones y pensamientos de Aylen y el dolor de la joven Cazadora repercute en él con fuerza. Sólo precisa eso para girar su rostro y observar lo que sucede más abajo.

Uriel y Mariola procuran atacar a un Demonio que tiene como escudo a la propia Ade. Karol se encarga de encender una hoguera para incinerar allí al Demonio que ha eliminado mientras Aylen va en carrera hacia el oponente que está atacando a las únicas mujeres que componen su familia sanguínea.
Una luz poderosa nace entonces. Una bola de luz cuya energía colosal podría partir la montaña en dos. Pero Narim sólo tiene un objetivo y el blanco se mantiene fijo como para no errar el golpe.
La mano del Príncipe Demonio hace un movimiento limpio y el disparo surca el aire veloz y certero. No puede utilizar todo su poder, si lo hace perderá energías para enfrentar a Sharem, por eso mismo su ataque no da muerte al guardia que Aylen ha pensado atacar, aunque le genera heridas importantes.
Mientras Macu e Irene se arrastran lejos de su opresor, Aylen utiliza su espada y lo mata sin pensarlo dos veces. Karol se acerca entonces para quemar el cuerpo, tal y como hizo minutos antes con su oponente.

El Demonio que está luchando con Adela como rehén y escudo, baja la guardia por un instante, comprobando que es el mismísimo Narim, Príncipe Demonio y mortal guerrero, quien ha lanzado ese disparo sorpresivo contra su compañero. Uriel se vale de ese momento de consternación para arrebatar a Ade de las manos de su contrincante en tanto Mariola le quita la vida clavándole su daga en el corazón.

A lo lejos, los Primeros Nacidos continúan exterminando a los guardias inferiores. Un sonido se percibe fuerte y desgarrador. Desde varios metros más arriba, dos Demonios Superiores van hacia el grupo a toda carrera.
Narim ruge y lanza un nuevo disparo, esta vez la espera de luz estalla en el aire.
Los Demonios que vienen en camino gritan enfurecidos. El Príncipe los ha dejado ciegos.
-Háganse cargo y procuren no salir heridos…- grita Narim mientras regresa a la carrera con Sebastián y Jonathan, procurando no cruzar su mirada con Aylen, no debe perder su equilibrio ahora.

El grupo se reúne para esperar la llegada de los incapacitados Demonios.
Irene abraza a su hija, mientras Macu rebusca en sus bolsillos hasta encontrar una pequeña botella de vidrio. Rápidamente empapa su espada con el líquido que lleva en el diminuto frasco.
Ade y Mariola la imitan, cubriendo sus armas con un líquido que parece inofensivo.
Uriel observa a las Cazadoras, curioso ante la acción que incluso Karol, Irene y Aylen realizan con premura.
-Agua bendita… -murmura Macu.
-Agua que fue santificada con el rezo de los monjes budistas -señala Mariola.
-Agua purificada por las plegarias de un Rabino -Irene se encoge de hombros.
Quien una vez fue Ángel mira hacia los Demonios que ya casi están por alcanzarlos y sonríe.
-Para cubrir todas las posibilidades -ruge en tanto extiende sus manos y estas adquieren el aspecto de temibles y filosas garras-. Entonces ya no tengo más alternativa que luchar contra ellos siendo lo que menos deseo.
Las Cazadoras ven cómo Uriel cierra los ojos y luego los abre, mostrando una mirada completamente negruzca, propia de los Demonios de alto rango.
Él, que ha luchado mano a mano con los Primeros Nacidos, guarda un poder que pocas veces ha deseado liberar. Este es el momento, Narim y los gemelos lo precisan.

Los guardias superiores están a un paso de llegar al punto donde los esperan para luchar, sólo el olfato puede guiarlos por culpa de Narim y su ataque fulminante.
Ade, Mariola y Aylen saltan sobre uno de ellos antes de que toque el suelo. Irene, Macu y Karol hacen lo propio con el otro Demonio.
Ambos seres malignos presentan una feroz lucha, pero las Cazadoras resultan contrincantes fuertes y con el sentido de la visión que ellos han perdido, lo que determina su suerte.
El fuego se enciende entonces y corroe los cuerpos sin vida de los caídos.
Sólo en ese momento, Ade se recuesta en el suelo con signos claros de dolor y cansancio. Los zamarreos del Demonio que la utilizó de escudo han dejado marcas oscuras en su piel y necesita de algunos minutos para recobrar fuerzas.
Macu e Irene llevan huellas similares en todo su cuerpo a causa de los golpes que les propinó el guardia antes de ser herido por Narim. Caminan hacia Adela y hacen acopio de su accionar, mientras Mariola, Aylen y Karol las rodean y custodian en todas las direcciones, por si acaso aparecieran los Demonios que faltan.

Uriel corre para alcanzar a Narim.
El Príncipe Demonio se ha detenido, buscando que los gemelos descansen un poco y procurando rehacerse de las energías que ha gastado hace unos momentos. Tiene que estar en condiciones óptimas, Sharem no será un oponente sencillo de encarar.
A esas alturas, todo esfuerzo significa la pérdida de mucho poder y no hay manera de recuperarlo, no sin alimentarse de algún humano o Demonio. Él no quiere seguir ninguna de las opciones, porque eso sería mostrar su lado oculto ante Aylen y no piensa permitirse ese tipo de comportamientos junto a la joven Cazadora.
Un grito llega lejano.
DK aparece con una mujer en brazos. Una Cazadora que se suponía muerta o perdida. La madre de Jonathan y Sebastián, la mujer que fue pareja de Kalum y debió exiliarse por el bien de sus hijos.
El grupo de Cazadoras observa a Brucia con entusiasmo. Ella representa dos manos más que habrán de luchar en pos de liberar a Elián y derrocar a Sharem, un refuerzo para sus líneas bienvenido y precisado.
Uriel ya está junto a Narim. Ambos pueden percibir con claridad la ansiedad de los gemelos por acercarse a su madre y poder conocerla al fin.
-Vale, sólo 5 minutos... -señala el Príncipe Demonio- Luego deberemos viajar tan rápido como podamos, algo me dice que Sharem intentará despertar a Lucifer durante el amanecer, porque en ese horario llegamos a este mundo perdiendo nuestra condición de Ángeles.
Sebastián y Jonathan emprender carrera hacia Brucia, que sale a su encuentro.

Lejos, en la base de la montaña, Ian intenta ilusionarse con la idea de que Irene y los demás miembros del grupo están sanos y salvos.
-Hey, tú... -ruge una voz profunda y gutural.
El humano gira su rostro en el medio de la nada, allí donde lo ha dejado DK, temiendo descubrir a quien lo ha llamado.
Anonadado, observa a un grupo de Demonios que lo miran con impaciencia.
Comienza a contabilizarlos mentalmente. Cuando el número supera la centena, Ian se estremece sin saber qué hacer.
-Anrael, era verdad lo que se decía... -señala el Demonio que está apenas 3 metros de su posición- Estás metido en esta lucha tú también.
Ian asiente, respirando lentamente. Lo recuerda, recuerda al Ángel que respondía al nombre de Abdiel. Recuerda el día en que se vendió al otro bando motivado por seguir a Lucifer y los demás.
-Bien, entonces podrás guiarnos junto a nuestro líder -Abdiel hace una seña a sus compañeros.
-Yo...
-Narim mandó a llamarnos hace unas horas. Nos dio el nombre de las Cazadoras y demás miembros del grupo con que viajaba. Señaló que no debemos hacerles daño... pidió refuerzos- explica el Demonio y sus palabras impulsan a que Ian abandone sus miedos y sonría abiertamente.
-Sí. Sé dónde están. Vamos, no hay tiempo que perder- replica más tranquilo.
Un plan se ha diagramado en sus pensamientos. Un plan desquiciado, pero preciso. Si las cosas resultan como él teme, Narim lo necesitará con urgencia...



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Capítulo doble, porque el final está cerca y muchas cosas habrán de suceder...
 
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Capítulo 36: Tatuado el Deber

El aire se rompe con las descargas eléctricas que explotan aquí y allá. Una luz poderosa nace entonces y el grupo entero se encamina a cruzar la barrera mágica.
Es sólo cuestión de un instante. Ya todos están acostumbrados a este tipo de viaje. Todos menos Ian y los gemelos, que viven la experiencia con cierto recelo.
Ya antes de caminar por el sello conjurado, los Arcángeles comenzaron a tocar una melodía oscura, lúgubre, como si acaso quisieran cubrir con sus notas musicales el poder de los Demonios Inferiores y adormilarlos para dejarlos indefensos y listos para caer bajo sus espadas. Ahora, el sonido es más claro. Sólo las mujeres interpretan la canción. Los Primeros Nacidos se mueven como sombras, corriendo de aquí a allá, controlando que no lleguen refuerzos para dar voz de alarma.
El grupo está en medio de la nada. Un valle rocoso conformado por algunos picos montañosos casi en pleno corazón del Himalaya. Si suben unos mil metros, podrán alcanzar la cima del Everest, donde Sharem tiene planeado realizar el ritual para despertar a Lucifer.
-Un kilómetro… -suspira Sebastián mirando a lo alto de la montaña.
-Sólo un kilómetro nos separa de nuestro destino -completa Jonathan.
Las Cazadoras ya tienen listo su armamento. Toda una colección de espadas, lanzas y dagas, brilla a la expectativa de la batalla. Ningún Demonio Superior ha detectado la presencia de los intrusos y eso permite a Uriel y Narim repasar el plan junto a DK.

-Esto no me gusta nada -Macu se muestra cautelosa. La oscuridad que reina sobre la zona es propia de la hora del día, pero el sonido de la música de los Arcángeles le hace sentir incómoda.
-Lo sé -señala Irene- Me recuerda al día en que Joaquín llegó herido a casa.
Las demás Cazadoras escuchan sin decir nada. No hay palabras para agregar ni comentar lo ya dicho. Irene lleva razón: en el aire se palpa la muerte que se aproxima con paso lento pero triunfante.
De pronto, el Imparcial camina hacia Ian y le habla en murmullos, aún sabiendo que tanto Ángeles como humanos están observando su accionar.

-Debo irme -anuncia con voz grave al resto del grupo-. Ian viene conmigo.   
-Pero… -Irene no se muestra muy contenta ante la noticia.
-Ustedes tienen herramientas para defenderse. Los Demonios y Ángeles también. Ian es un humano indefenso y vulnerable, se convertirá en nuestro punto débil si permitimos que se quede durante la batalla –Narim habla con tono serio, preparado ya para luchar contra su hermano- Todos aquellos que sientan algo de estima por Ian querrán defenderlo al ver que el enemigo lo ataca, no podemos darnos ese lujo. Él estará más seguro lejos de aquí.
Aylen abraza a su madre, pidiéndole con ese gesto que acepte lo que propone el Príncipe Demonio. Si ella pudiera, sacaría de allí a toda la gente que ama y quedaría sola para enfrentar a Sharem, pero sabe que eso es imposible.

Mariola observa detenidamente al Imparcial, que carga en sus brazos a Ian con suma facilidad. Recuerda los tiempos de antaño, cuando los Neutros eran 5 hermanos que cuidaban del balance energético en el mundo. Ahora, sólo con DK como representante de su raza, la magia de los Imparciales parece lejana y perdida.
Ella y Adela habían visto de niñas a los Neutros entrenando. Ambas recuerdan haber mirado a esos hombres, de belleza inhumana y poder avasallante, dar muestra de sus fuerzas con ejercicios tales como mover rocas de varias toneladas o hacer descargar una tormenta eléctrica aún con el cielo libre de nubes.
Nadie sabe la razón por la cual sólo DK ha sobrevivido en el mundo terrenal. Dónde están los demás Imparciales es todo un misterio.
DK nunca menciona el tema y ellas, que son de las más antiguas dentro del grupo de Cazadoras, jamás lo han preguntado tampoco.
Karol tiene una teoría, pero jamás ha transformado en palabras sus ideas.

Con un leve gesto de su cabeza como saludo, sin dejar que Ian se despidiera de Irene siquiera, DK emprende vuelo.
El humano en sus brazos no representa ningún peso importante, comparado con las cargas que es capaz de soportar.

Uriel mira a Narim y hace una señal con su mano. Está listo para comenzar a escalar el lateral de la montaña sirviendo como escudo viviente para los gemelos y el Príncipe Demonio.
Las Cazadoras hacen acopio de la actitud de Uriel y corroborando que sus armas están en condiciones para luchar, se disponen a correr. La subida será rápida, aunque los guardias de Sharem pueden estar en cualquier lugar y habrán de salir de un momento a otro para dar batalla.

Irene ha dejado de pensar en Ian. Sus pensamientos fluyen ahora hacia Sharem, el asesino de Joaquín, el culpable de su sentencia a cazar Demonios.
Macu a su lado se mueve veloz, deseosa de encontrarse con un Demonio con el que luchar y ganar. Sus demás compañeras van igual, con la adrenalina hirviendo en sus venas.

Los Arcángeles ya han dado muerte a cientos de Demonios Inferiores, pero no hay sonido alguno de pelea, la música que generan las Primeras Nacidas cubre los gritos de espanto y dolor que profieren los Demonios al caer… ahora, ya a lo lejos, el sonido del viento trae algunas melodías mientras un grupo mínimo de Cazadoras, guiado por un Demonio, escolta a un par de gemelos que llevan en su sangre esencia Cazadora y Angelical y van a luchar codo a codo con un Príncipe Demonio para derrocar a Sharem y recuperar a Elián.

Mientras, Ian se pregunta por qué DK se aleja de la batalla y no pretende participar de manera directa, batallando contra los Demonios.
El Neutro sonríe al escuchar los pensamientos del muchacho y explica:
-Jamás podría lastimar a nadie, eso sería como firmar mi acta de defunción. Soy un Imparcial y eso me prohíbe dar muerte a nadie, se por la razón que sea…
El vuelo es rápido, aún  a pesar del viento. Ian puede ver el suelo ya, donde un refugio se ha instalado con suma precariedad. Una mujer vestida de negro, de piel pálida y cabellos oscuros, espera de pie fuera del refugio.
DK aterriza suavemente y deja que Ian camine con libertad. Brucia, en tanto, se acerca a ellos ansiosa y preocupada. No entiende por qué el Neutro trajo consigo a un humano común y corriente. ¿Y sus hijos? ¿Y el resto del grupo?
En la cima del Himalaya una luz potente explota sin aviso.
-Los Superiores han salido al encuentro -murmura el Imparcial mientras Ian se contrae de dolor pensando en la seguridad de Irene. Brucia gruñe, mirando hacia el cielo, allí donde instantes antes la luz todo lo cubría.
-Llévame allí ya mismo -reclama-. No pienso perderme esta pelea. No pienso dejar que mis hijos mueran conmigo lejos…
DK suspira, sabiendo que Brucia no descansará hasta buscar la manera de llegar donde el resto de las Cazadoras está luchando. Hace un gesto con sus brazos, invitando a la morena mujer para que se acomode en su regazo.
-Vamos… -susurra dejando a Ian sin explicaciones- Debemos darnos prisa entonces.
Otro estallido de luz irrumpe en el cielo nocturno. La guerra ya ha comenzado. Una guerra mínima, donde los poderes sobran aunque falten soldados.
Ian tan sólo puede limitarse a observar desde lejos, rogando para que los Cazadores ganen y la paz se recupere al fin.

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