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Epílogo: Nueva ciudad, Nuevos vecinos

10 años después...


El tiempo transcurrió conmigo enfocada en no pensar en ello, ni en Joshua, ni en el bosque de la Patagonia Argentina.
Danlin, Nana e Isabella acostumbraban llamarme al menos una vez al mes y ponerme al tanto de todo.
Así, me anoticié del casamiento de Isabella y Taylor, poco después de mi alejamiento, y la boda de Nana y Nahuel, unos años más tarde.
Siempre hablábamos sobre ellas, sus vidas, sus amores. Nunca tocábamos el tema de Joshua y yo agradecía en el alma que mis amigas colaboraran con ello.
Danlin, sobre todo, era quién más llamaba. Ella que no vivía una vida de casada, tenía tiempo de sobra para hablar conmigo sobre cualquier tema, aunque fuese el clima... para ella, bastaba con hablarme.

Ahora, hacía varias semanas que nadie se comunicaba conmigo. No podía quejarme... Vivía en pleno Tibet y allí la tecnología quedaba de lado siempre. Pero aún así, me causaba escalofríos pensar en la falta de llamadas.

Estaba en pleno silencio, meditando como cada tarde, cuando un leve sonido llamó mi atención.
El aroma me anunció al intruso...
-Danlin. Ya te extrañaba- murmuré abriendo los ojos.
Mi amiga me observaba fijo desde el marco de la ventana.
Algo no iba bien... Lo supe de inmediato.
-¿Qué sucede?- cuestioné a la defensiva- Algo ocurrió, lo sé.
Danlin desvió la mirada, suspiró y tan sólo dijo:
-Vamos afuera. Este lugar me incomoda para hablar de cosas importantes.
Asentí y me puse en pie con total cautela.

Caminamos en silencio. Durante varios minutos sólo el viento cantaba a nuestro alrededor.
-Dejé a Alihuen...- murmuró al fin.
-¿Cómo lo tomó?- repliqué. Le había llevado su buen tiempo lograr alejarse del muchacho que la amaba ciegamente.
-No muy bien... él...- suspiró- Se suicidó.
Me detuve en seco y la miré a los ojos detenidamente.
-¿Qué?
-Lo que oyes. No toleró mi pedido de distancia. No soportó la verdad que nacía sincera de mis labios. Se suicidó.
-Pero... pensé que para morir debían enfrentarse a algún enemigo tan fuerte como nosotras. ¿Luchó contra un vampiro?
-No- Danlin desvió la mirada nuevamente y retomó la caminata.
-¿Y entonces?- la duda me movía feroz, rasguñando mi estómago de piedra.
-Se enfrentó a otro de los suyos.
No precisé preguntar. Supe de quién estaba hablando.
-¿Y cómo terminó todo?
-Ambos murieron... Alihuen y Joshua. Se generaron heridas irreparables y no pudieron salvarlos.
De pronto, sentí que el aire se escapaba de mis pulmones helados, como si acaso la vida pudiera abandonarme así...
Él había muerto. Nunca más lo vería. Nunca más vería sus sonrisas.

-Naimé...- Danlin me miraba preocupada cuando enfoqué la vista en ella.
-¿Si?
-¿Estás bien?
-Perfectamente.
-No mientas...
-Duele. Duele saber que lo perdí, que ya nunca podré verlo. Duele saber que no podré abrazarlo ni estar con él.
-Pensé que no lo querías... que este tiempo te había ayudado a olvidarlo.
-Danlin, me conoces. Sabes que lo amaba y lo amo. Siento que no me queda vida ahora.
-Lo siento.
Caí de rodillas.
-Daría todo por volver el tiempo atrás y pasar con él estos años que procuré evitarlo. Pensé que lo salvaría teniéndolo lejos...
Mi llanto sin lágrimas nació rápidamente.
Danlin tan sólo me miraba. Podía sentir sus ojos sobre mí.
-¿Lo harías? No te creo...
La miré molesta.
-Te conozco. Intentarías todo por darle un futuro mejor.
-No sirvió de nada. Su vida fue demasiado corta. Lo perdí... ¿entiendes? Lo perdí para siempre.
Mi cabeza dio contra el suelo. Necesitaba llorar, llorar de verdad. Dejar salir mi dolor de alguna manera.

-Por favor. Deja de llorar...- susurró una voz dulce y grave que conocía bien a pesar del tiempo transcurrido.
Levanté la mirada y me quedé de piedra.
-Mi vida, por favor, no llores. Me alegra saber que me quieres, pero deja de llorar.
Incrédula me puse de pie sin entender nada.

-Pero...- mi voz era apenas un murmullo- ¿Danlin me mentiste?
La acusación nació con enojo y sorpresa.
-No del todo- respondió mi amiga- Alihuen sí murió. Encontró la manera de hacerlo... lo de Joshua, fue una manera que pensé para que admitieras que lo querías y pudieran estar juntos.
Parpadeé varias veces, sin creerlo todavía.

-Vamos a casa...- pidió Joshua.
Lo miré en silencio.
-Ya tenemos casa, aquí cerca. Nos tomó varias semanas, pero pudimos organizar todo... podremos ser felices juntos- prometió sonriente.
Miré a Danlin, esperando su reacción. Ella sólo sonreía sin decir palabra alguna.
-No te preocupes por mí. No me duele. Creo que cada uno hace lo que quiere con las cartas que le da la vida... y si Alihuen sintió que eso era lo mejor, lo acepto. No lo amé nunca, tan sólo lo valoré como el buen amigo que era. Lamento su pérdida, pero ya sabes como es esto... con la vida que llevamos, he aprendido a no permitir que este tipo de cosas me afecte.
Asentí, incapaz de decir nada.

Demasiadas noticias, demasiadas sorpresas. Y Joshua a mi lado que me miraba con ternura.
-Bien, yo debo ir a buscar a Nana e Isabella que llegarán pronto en avión junto a sus maridos- indicó Danlin sonriendo- Tenemos planeadas unas lindas vacaciones visitándote, Naimé, si no te molesta.
-Mientras tanto, nosotros podemos ir a casa y yo puedo mostrarte el que será nuestro nuevo hogar- sugirió Joshua.
-Pero...
-Nada, nada...- me detuvo Danlin y comenzó a correr, rumbo al lugar donde pensaba esperar a los demás.

Me enfrenté directo a Joshua, algo enojada por el engaño, pero feliz por saberlo vivo.
-Nunca me pediste siquiera de tener una cita y ya piensas vivir conmigo... ¿quién dijo que yo aceptaré?- la sonrisa pícara en mi rostro demostraba que me alegraba tenerlo a mi lado.
-Mmm... eso puedo solucionarlo fácil- murmuró, mientras rodeaba mi cintura con sus fuertes brazos y el contacto con su piel ardiente me hacía cosquillas.
Acercó lentamente su rostro al mío y susurró:
-Te amo y siempre te amaré y no importa lo que hagas... no voy a dejarte ir nunca más.
Inmediatamente, sus labios rozaron los míos y nació así el beso, lleno de pasión y dulzura por igual.
Supe entonces que las cosas podían funcionar. Que sólo era necesario darnos la oportunidad...
Ya había sido suficiente el pensarlo muerto y perdido para siempre.

-Vamos a casa- pedí sonriente.
Él asintió y estrechando mi mano comenzó a caminar.
El sendero se dibujaba extenso y lleno de posibilidades.
Mis amigas estarían conmigo también y ¿quién sabe? tal vez hasta Danlin fuera capaz de encontrar al amor de su existencia.
Sonreí, feliz por cómo todo se había resuelto. Entusiasmada con el futuro que teníamos para disfrutar...



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Capítulo Final: Nueva ciudad, Nuevos vecinos

Danlin me miró fijamente.
Nana e Isabella me observaban también.
Yo era una suerte de hermana mayor y guía para ellas. Siempre estaba para dar consejos, pero esta vez ellas no pensaban escuchar.

-Crees que lo mejor es que dejemos todo y sigamos camino...- indicó Nana.
Yo asentí. Ya había resuelto que me iría dijeran lo que dijeran al respecto.
-Nosotras queremos quedarnos- agregó Isabella.
-Si. Yo también...- la voz de Danlin llegaba lejana, sin fuerzas.
La sorpresa me golpeó. De verdad no imaginaba a Danlin actuando así.
-¿Te quedaras?- inquirí confundida.
-No puedo permitir que Alihuen sufra por mi... Mientras busco una solución, permaneceré con las chicas.
Asentí nuevamente. No quería irme en malos términos. No queria pelear con ellas.
-Bien... Me iré sola, entonces- indiqué y regresé a terminar de empacar. Cuanto mas rápido, mejor...


-Yo tomaré camino al norte. Puedes venir si quieres- invitó Aitor apoyado en el marco de la puerta de mi habitacion.
Giré y lo observé en silencio. Sonreí, sabiendo que sin importar qué tan mal estuviera, él no me abandonaria.
-Vale... Volveré a las cacerias y rastreos- respondi.
Mi amigo asintió y regresó a darle los últimos retoques a todo.
A mí aún quedaba lo más difícil... Despedirme de Joshua.
Dolía dejar a mis amigas y hermanas de la vida, pero sabía que nuestras existencias eran casi eternas y podríamos encontrarnos en otro momento.
Joshua era humano y mortal, aunque por su condición bien podia sobrevivir varias vidas mas que cualquier otro hombre. Su efímero paso por este mundo era lo que me desesperaba.
No poder soñar con un reencuentro... Eso lastimaba demasiado.

El timbre sonó y supe que todo el grupo estaba aquí. Seguramente festejarían que mis amigas se quedaban.
Probablemente, Joshua confiaba en mi permanencia también.
Ya con el equipaje listo, bajé las escaleras.
No necesitabastante despedirme de las chicas. Tan sólo suspiré y sonreí, y con un susurrado "Nos vemos pronto", salí rumbo al auto.
Joshua me esperaba afuera. Sus ojos me decían a gritos que ya sabía de mi partida.

-Te irás...- aventuró nostálgico.
-Ya sabías de antemano que así sería.
-Sí, pero...- su voz se cortó al evitar un gemido.
-Ya intenté irme antes, dejarte atrás y no pensarte. No resultó en ese entonces, porque corrían peligro tus amigos y tú. Pero ahora, lo mejor es irme... entiende por favor.
-Entiéndeme tú. No eres capaz de ver cuánto te quiero. No puedes comprender que si te vas lo pierdo todo.
Suspiré. Las cosas no estaban resultando sencillas.
Aitor salió entonces y me miró con su mejor sonrisa, sin prestar atención a Joshua.
-¿Nos vamos?- preguntó sin apartar sus ojos de mí.
Hice un gesto afirmativo, mientras comprobaba que la furia y el desconcierto despertaban en Joshua.
-¿Te vas con él? ¿Por él me dejas?- inquirió al borde del ataque.
Fruncí el ceño. Si me conociera mejor, sabría la respuesta. Claro que no me iba por Aitor...

-No puedo creerlo... ¿Para qué tantas excusas? ¡me hubieras dicho la verdad y listo!- reclamó mientras su cuerpo temblaba de enojo.
-Joshua...
-Deja, no te preocupes... ya entiendo.
Gruñí y antes de dar media vuelta y subir al auto, me acerqué al muchacho cuyo cuerpo no paraba de convulsionar por más esfuerzos de su dueño, y tan sólo murmuré:
-Lo siento- mientras depositaba en sus manos un sobre blanco.

Subí al carro sin dirigirle la mirada.
-Arranca- urgí y Aitor me obedeció.
Rápidamente quedó atrás la cabaña, el pueblo, mi corazón... ese corazón frío y sin vida que se desgarró al escuchar el aullido desesperado de Joshua en su forma animal.
Cerré los ojos y me obligué a olvidar todo.
Era por su bien y por el mío. Por el bien de todos. No toleraba la idea de hacerle más daño.

Ya en la provincia siguiente, suspiré y rememoré las palabras que escribí con esfuerzo en la carta que ahora poseía Joshua:
"El cielo se tiñe de carmesi mientras observo el paisaje desde el acantilado.
Ya no volveré, lo sé bien.
Ya no nunca más recorreré estos caminos.
Debo irme y no mirar atrás. Dejarlo todo. Por mi bien... Por el de todos.
¿Entenderás algún día lo mucho que te amo? ¿Llegarás a percibir la fuerza de mi sentimiento?
No soporto la idea de saberte en peligro. Por eso me voy.
No importa lo que digan o piensen los demás. No puedo quedarme...
Sé que duele. Sé que te haré sangrar en vida. Perdona. No pude detener esto antes.
Nunca debería haber venido. Nunca debería haber regresado.
Pero la vida empujaba... Y ahora, el sendero me lleva lejos, muy lejos.
¿Qué me queda? ¿Qué nos queda?
La ilusión de saber, de creer, de pensar... Que si el destino quiere, volveremos a encontrarnos.
Hasta ese entonces, no lo olvides.
Te amo. Y siempre estaré cuidando de ti, aunque no me veas ni me sientas cerca. Siempre estaré en las sombras, protegiendote..."

Reprimí un sollozo sin lágrimas mientras caía la noche y cruzábamos la frontera hacía Bolivia.
El amanecer traería consigo un nuevo sendero para mi vida.
Volví a suspirar. Era lo mejor para él... todo fuera por su seguridad.
La carretera solitaria se dibujaba como un camino desconocido para mí, aún cuando lo había recorrido mil veces.
Aitor, a mi lado, tan sólo fijaba su mirada en el frente.
-Todo va a estar bien...- prometió- Ya verás.
Traté de sonreír, anhelando que así fuera.
Atrás habían quedado mis amigas y mi amor.
Ahora debía comenzar una nueva vida, en otro lugar, cumpliendo mi trabajo.

La salida del sol me sorprendió deglutiendo los restos de mis nostalgias.
"Si el destino quiere, volveremos a encontrarnos" repetí y sonreí entusiasmada.
Si lo nuestro estaba escrito en algún plan superior... entonces, en algún momento, volveríamos a encontrarnos y seríamos felices entonces.
Mientras tanto, debía seguir mi camino.
Las nuevas esperanzas despertaron brillantes como el cielo azul.
Lo sabía, presentía... volveríamos a encontrarnos.

- Fin - 



Ains... sí, soy mala... pero es que tenía unas ganas terribles de darle este final.
La semana próxima colgaré el epílogo.
Gracias por acompañarme en esta historia!
Nos leemos pronto!



Capítulo 17: Nueva ciudad, Nuevos vecinos

Ya en la casa, Aitor se dedicó a organizar todo para su viaje.
Aún recordaba los largos años de entrenamiento y batallas juntos, sabía que mi amigo lo daba todo por su deber.
Había existido un tiempo en el cual incluso llegué a pensar que sentía algo por él. Tantas horas juntos me habían enseñado a rescatar y valorar cada detalle de Aitor, aunque poco tarde en corroborar que en realidad no lo veía como hombre, sino que lo amaba como a un hermano.

Sonreí levemente mientras pensaba en la extraña familia que habíamos conformado las chicas y yo, Aitor no desentonaba en lo absoluto... Pero Taylor, Alihuen, Nahuel y Joshua eran todo un caso aparte.

-¿Qué sucede?- preguntó Aitor sacándome de mis pensamiientos.
-Nada...- repliqué- Es sólo que voy a extrañar este lugar. Llegué a sentirlo como un hogar, aunque hemos estado poco tiempo...
Aitor sonrió y me abrazó fuerte.
-Entonces no deberías irte.
-Es fácil decirlo. Debemos irnos, no es seguro para nadie nuestra presencia aquí.
-¿Y crees que escapar es la solución al problema?
Vamos, Naimé, sabes bien que si se van, ellos irán tras ustedes.

Suspiré y desvié la mirada. Era verdad, eso sucedería sin duda alguna. Estaba metida en un gran problema y me faltaba mucha inspiración para dilucidad qué hacer.

-Naimé, queremos hablar contigo- pidió Danlin.
Asentí y fui tras ella, sabiendo que debíamos enfrentar la situación de una vez y por todas...


(Sí, ya sé... Muy breve, verdad? Es que el próximo es el cap final... Simplemente no quise que terminara hoy y por eso dejé el cap tan breve y trunco. Nos leemos pronto!)

Cap 16: Nueva ciudad, Nuevos vecinos

El enfrentamiento fue breve.
Con el don de Aitor como base, mi don se extendió fuerte y logramos generar 10 copias vampiricas tan fuertes e inteligentes como nosotros.
Danlin, por su lado, dejó salir su sub y la bestia despertó entonces en ella...
Isabella y Nana diestras con la espada y la pelea de manos, tampoco se quedaron atrás.
En cuestión de minutos redujimos, destrozamos y quemamos todo el grupo de carnívoros.
Para cuando los muchachos llegaron luego de controlar que el cerco no corría peligro, ya sólo había montañas de cenizas y olor dulcemente nauseabundo.

-Por favor, regresen a su aldea y mantenganse ahí hasta que vayamos a buscarlos...- pedí amablemente- Debemos terminar de ordenar todo y prepararnos para la llegada de los cazadores.
Los zorros no se veían muy entusiastas con mi pedido pero luego de observar que las chicas me daban la razón, no tuvieron más opción que marcharse.

Mientras Danlin y Nana borraban las huellas de los cánidos, Nana controlaba que no quedara resto alguno sin quemar y Aitor y yo eliminabamos el rastro de los chicos con un perfume especial.

No debimos esperar mucho a los cazadores. Ellos llegaron luego de unas horas.
Aitor se hizo cargo de hablar con ellos, no en vano era cazador experto... Bastó con dar muestra de nuestros poderes para que nos creyeran y listo, los cazadores aceptaron nuestra versión de los hechos, no sin antes lamentarse el haberse perdido el enfrentamiento.

El retorno a nuestro hogar fue en silencio. Aitor nos acompañaba para no despertar sospechas.
Mientras Nana y Isabella hablaban en murmullos tratando de encontrar una excusa para quedarse en el bosque, Danlin tan sólo caminaba sumergida en sus pensamientos.
Todas íbamos igual, sabiendo que ya no había razones para quedarse, excepto las emociones y eso no era bueno. Sin amenaza sobre la aldea y los pueblos cercanos, sin peligro sobre nosotras, lo mejor era irnos lejos y salvar así a los chicos de correr peores suertes por estar a nuestro lado.

No era bueno, eso lo sabíamos desde el principio, enamorarnos de simples mortales. Aún cuando éstos fueran a vivir más años y se transformaran en zorros gigantes para enfrentar vampiros. Nosotras éramos sus enemigos naturales, debíamos irnos sin mirar atrás y salvarlos sin pensar nada más.

Y aún cuando todas sabíamos bien las consecuencias que podíamos pagar al mantenernos cerca de esos humanos, podía percibir que mis amigas, cada una a su manera, estaba demasiado unida sentimental y emocionalmente a los muchachos como para alejarse.

Suspiré. Ni siquiera yo misma era capaz de dar media vuelta e irme si veía a Joshua cerca. Irnos sin saludarnos era algo imposible también.

La encrucijada se abría ante nuestros pasos, esperando por nuestras decisiones definitivas. ¿Nos separaríamos las una de las otras? ¿Dejaríamos a nuestros amores a ojos cerrados? ¿Elegiríamos estar con ellos?
Muchas alternativas y de alguna manera, ninguna elección sería la correcta... Siempre alguien saldría dañado.
Pero debíamos elegir, no teníamos opción.

Cap 15: Nueva ciudad, Nuevos vecinos

-Naimé, creo que tu idea es muy buena- me dijo Aitor sonriendo.
Asentí, mientras terminaba de diagramar sobre el mapa.
-El aroma de los zorros es desconocido para todos los que nunca los han visto... Cuando los chicos aparezcan en su forma animal, intentarán retroceder, pero nosotros los tendremos cercados. Los cazadores fueron desviados y tardarán al menos un día en encontrar la ruta correcta- informé sonriendo.
Nana e Isabella se notaban más tranquilas, Danlin era todo un caso aparte.
-¿Cómo haremos cuando lleguen los cazadores? ¿Qué sucederá con los chicos?- preguntó pensativa.
-Justamente, nadie sabe de la existencia de los zorros... Ni bien termine la lucha deberán escapar, para resultar indemnes- expliqué entusiasmada- Nada les sucederá, lo garantizo.
Aitor no cabía en sí del entusiasmo ante la idea de la pelea.
-¿Sabes que ya manejo mi don por completo?- preguntó pagado de si mismo.
Lo miré emocionada.
-¡Eso es genial! Podré usar mi don contigo y así ya tendríamos cubiertas todas las apuestas- repliqué alegre.
Las chicas nos miraban en silencio, sin entender nada.
Aitor sonrió pícaramente y en un abrir y cerrar de ojos, en la habitación aparecieron otros 6 vampiros idénticos a mi amigo. Cada uno haciendo algo distinto... Él había logrado que sus dobles actúen con cierta libertad, no como meros espejos suyos.
-Wow...- dijo Danlin sorprendida- Esto es...
-Y piensen lo que sería si Naimé copia mi poder con su don- respondió Aitor.
-Entonces seríamos 17 los vampiros aptos para la lucha, los chicos tal vez ni precisen pelear- Nana hablaba movida por la esperanza de saber a salvo a su amor.
-Exacto. Será sencillo. Sólo debemos pensar cómo traerlos al punto central...- murmuró mi amigo.
-Ya lo resolví- indiqué velozmente- Dije que tenía todo planeado y así es.
Saqué de un bolso especial varias bolsas oscuras.
-¿Sangre humana?- consultó incrédula Isabella.
-Ajá- asentí- Nosotros podemos controlarnos, llevamos años en eso... Pero ellos no podrán dominarse.
-¡Muy bien!- Aitor hablaba mientras sus dobles buscaban armas de su equipaje- Tenemos 5 horas antes que arribe el grupo de carnívoros. Tenemos mucho por hacer.

Pusimos manos a la obra organizando la puerta de las carnadas, la posición de todos y el armamento necesario.
Nana e Isabella saludaron a sus novios con una pasión desmedida, nerviosas por la pronta pelea.
Danlin, en cambio, actuó como yo. Sólo nos limitamos a pedirles a los chicos que se cuidaran y no hicieran tonterías.

Sabíamos bien que cuando ellos nos vieran dejar escapar nuestro lado más salvaje, seguramente se llevarían un buen susto o desengaño. Eso incluido al hecho de que Aitor no les caía en gracia por ser hombre, complicaba un poco las cosas. Pero para ese momento, no pensábamos en esas trivialidades, sólo en nuestros enemigos...

El sol ya iba cayendo, la noche despertaba cuando sentimos sus gritos cercanos.
Los zorros los habían encontrado. Ahora, nosotros levantaríamos las fronteras que faltaban y la batalla comenzaría al fin.
Una sonrisa se dibujó en mi rostro.
Que comenzara el juego, pues...

Capítulo 14: Nueva ciudad, Nuevos vecinos

POV Nana

Comprendí que las cosas no iban bien cuando Danlin me llamó asustada y pidió que regresaramos a la casa.
Había estado paseando todo el día con Nahuel, lo había disfrutado mucho en verdad. Él era tan dulce y tierno... Estaba perdidamente enamorada de un hombre capaz de transformarse en un animal gigante y peludo, un ser de fuerza y velocidad semejantes a las mías, y eso que era vampira!
Pero más allá de las diferencias, Nahuel y yo nos parecíamos y mucho. Nos agradaba la misma música, los paseos por el bosque y detestábamos las peleas.

Danlin me había rogado para que buscara a Isabella y volviera casa pronto, no sin antes pedirle a los chicos que se mantuvieran en los límites de su aldea y no salieran hasta no recibir un llamado nuestro.
Algo no iba bien, lo sabía...
Isabella y yo estábamos a pocos kilómetros de la cabaña cuando descubrimos otro aroma.
Nos sorprendió comprobar que ese rastro iba directo a nuestro hogar. Más aún, al llegar, confirmamos nuestras ideas... Un vampiro de cabellos negros y ojos dorados, vestido como cazavampiros estaba acomodado en el sofá principal, mirando en silencio a Danlin.
Cuando abrimos la puerta y nos encontramos con él, el vampiro sonrió sin alegría y de pronto sentí como si lo conociera de toda la vida.
Tardé en poco en descubrir la razón... Él se comportaba frio y distante, razonador y analista como Naimé.

-Chicas, les presento a Aitor. Aitor, ellas son Nana e Isabella- anunció Danlin- Aitor es amigo de Naimé desde antes que ella nos conociera.
Asentí. Tenía lógica, ellos se parecían tanto porque seguramente habían compartido mucho tiempo juntos.
-No hay tiempo para perder... Naimé viene en camino- murmuró él- Por favor, atiendan.
Lo miramos ansiosas y asustadas. Por lo general, Naimé siempre estaba para hacer frente a este tipo de situaciones y ahora nos hacia falta verla segura y experta en lo que mejor sabía hacer...

-Tenemos un grupo de 15 vampiros viniendo a esta zona para cobrarse la muerte del hermano menor del líder- indicó con voz fría- Y también hay unos 10 cazadores que vienen persiguiendoles. El problema son los zorros...
Miré a mis amigas asustadas. ¿Cómo que eran un problema? Si ellos eran tan humanos como los demás miembros de la tribu.
-Estos cazadores exterminan licantropos y hombres lobos y en medio de la pelea no se detendrán a ver si están luchando contra un hombre lobo o un zorro... No les importará en absoluto, sólo darles caza. Hay que organizarnos para exterminar a los vampiros "malos" con ayuda de los transformadores y mantenerlos con vida...
Aitor hablaba veloz, mientras colocaba un inmenso mapa sobre la mesa y analizaba la zona.
La puerta se abrió de pronto y Naimé apareció con gesto preocupado.
Su mirada lo decía todo, ella estaba lista para la batalla.
-Tengo un plan. Creo que ya sé cómo lograr que los chicos nos ayuden y que no salgan heridos...
Danlin sonrió, más tranquila. Yo pude entonces respirar al fin e Isabella dejó de morder su labio inferior en claro gesto nervioso.

Aitor miró a Naimé en silencio. Según sabía, ellos se conocían desde hacía siglos. Quién sabe qué vida había tenido juntos... Talvez habían dado muerte a miles de los malditos.
Naimé caminó hasta el centro de la sala, tomó un boligrafo y comenzó a hacer marcas en el mapa.

De pronto entendí lo que ella hacía... Estaba armando nuestras posiciones y las de los chicos, considerando a los cazadores y vampiros. Su dibujo denotaba que se lo había estado pensando buen rato y las esperanzas en mí crecían. Los chicos estarían bien. Nosotras cuidaríamos de eso...

Cap 13: Nueva ciudad, Nuevos vecinos

Mi carrera seguía y no pensaba detenerme.
De a ratos sentía que mi cuerpo se movía por sí mismo, sin poder yo dominar mis acciones. Tampoco quería hacerlo.
Mis mayores temores habían tomado cuerpo al saber lo de Joshua y por el momento, huir era la mejor alternativa. Estando lejos, seguramente podría pensar más tranquila.


Tuve que recordarme varias veces que si me había quedado era para ayudar a entrenar a los chicos. El saber enamorados a Joshua y Alihuen de dos vampiras, (mirarlo desde afuera siempre es más fácil) era un efecto colateral que no deseaba.
Pero la realidad indicaba que no importaba lo que quería o anhelaba. Y entre tanto, había probabilidades de un ataque. Ataque que debíamos evitar a toda costa...


Estaba ya en Chile, en el desierto de Atacama, una zona por la cual pocos humanos se veían... El calor era abrazador, más yo no lo sufría.
Mi teléfono no paró de vibrar en todo mi viaje, indicando las múltiples llamadas de Danlin. Llamadas que yo evitaba atender.
Caía la noche cuando el móvil volvió a moverse molesto y al revisar el numero, comprobé que era Aitor, un gran amigo.
Vampiro también, Aitor se dedicaba a perseguir a aquellos inmortales que vivían a base de sangre humana.
-Llevas razón- murmuró luego de saludar- Un grupo de 15 vampiros va hacia la zona donde estás. Y varios cazadores los siguen de cerca...
Suspiré.
Era un gran grupo para enfrentar, pero tendríamos ayuda. Sin embargo, no me gustaba la idea de tener cazadores cerca de los chicos... Algunos también exterminaban lobos.


No tenía más opción que regresar. Volver sobre mis propios pasos. haciendo el viaje invertido, para comunicar lo que sucedía y arreglar todo.


Llamé a Danlin y traté de explicarle las cosas sin alarmarla. Le pedí que buscara a Nana e Isabella, que se mantuvieran juntas en la casa. Aitor llegaría antes que yo, estaba a pocos kilómetros ya de nuestro hogar.
No hablé con Joshua, pero escuché a Danlin explicarle la situación y pedirle que fuera a comunicar lo que sucedía a sus amigos y familia.


Ahora mi mente sólo se ocupaba de la pelea inminente. Joshua era un tema aparte, una cuestión que analizaría luego, más tarde, sin presiones ni nada que me impulsara a decidir de manera errónea.
Y sabía que Danlin actuaria igual que yo. Nana e Isabella habían aceptado sus emociones y vivían sus amores por los chicos plenamente. Yo no podía... Y estaba segura que Danlin tampoco.


El cielo oscuro, cubierto de nubes, rugió mientras cruzaba la frentera hacia Argentina. Me faltaba menos de una hora para llegar a casa. La tormenta estalló entonces...
Se dice que la lluvia es buen augurio. Para mi cantaba por adelantado la suerte que pronto viviríamos.
Podíamos ganar la batalla. Mi temor radicaba en la idea de tener que enfrentar luego a Joshua...

Cap 12: Nueva ciudad, Nuevos vecinos

Pov Danlin


Hacía ya varias horas que Naimé se había ido a buscar algo de información.
Un dolor indescriptible pujaba dentro mío, algo que nunca antes había vivido. Me resultaba terriblemente insoportable la sola idea de pensar a Alihuen en peligro...
¿Qué me estaba pasando?
No estaba bien, eso era lo único que sabía. De ninguna manera era bueno todo esto. La afección de Alihuen la sentía propia y eso me enfermaba aún más.
Pero pensar en la posibilidad de ya no ver su sonrisa, eso era lo peor.


Alguien llamó a la puerta. Rápidamente reconocí el aroma. Joshua estaba fuera y el latido de su corazón me demostraba que los nervios lo tenían como víctima.
Abrí la puerta confundida. Se suponía que Naimé había ido a buscarlo... ¿Dónde estaba mi amiga entonces?
Mucho no pude pensar, Joshua sonrió y dijo:
-Necesito hablar con Naimé, ¿Está aquí?
Parpadeé varias veces, reflejo humano adquirido luego de muchas horas de práctica, y murmuré:
-Ella salió, creí que iba a buscarte... pensé que estaba contigo.
La mueca de asombro se vio por unos instantes en el rostro de Joshua.
-Es extraño, no he encontrado rastro de ella en ninguna parte.
Me encogí de hombros, sin saber qué responder.
-¿Me necesitaba por algo en especial?- inquirió ante mi silencio.
Desvié la mirada tratando de no pensar en Alihuen. Naimé había aceptado ayudarme, sólo por eso ella estaba fuera y yo en la casa, esperando.
-Puedes confiar en mí- indicó el muchacho en susurros- Sea lo que sea.
-Bueno...


Luego de explicarle todo a Joshua, él suspiró y dijo:
-Alihuen no es el único enfermo... No puedo explicártelo racionalmente, no hay lugar para la medicina en esta situación. No es una enfermedad en verdad.
Miré a Joshua intentando comprender lo que me decía. ¿Él también estaba enfermo?
-¿A qué te refieres?
-Danlin, amo a Naimé, la amo uno todo mi ser, al punto en que si no la veo siento que me falta el aire. Mi alma va perdiendo esencia cada vez que Naimé está lejos mío... Por eso estoy enfermo, enfermo de amor por ella.
Ni bien esa frase se evaporó en el aire, dejé de respirar presa del pánico.
Joshua estaba enfermo por Naimé y Alihuen debía estar enfermo por... No, no quería ni pensarlo.
Negué en silencio, antes de que la idea se formara.
-Si. Él está enfermo por ti- admitió el quiluete- Te ama desesperadamente y eres lo único que le hace bien... Como Naimé conmigo.
Di un paso atrás y busqué mi móvil, mientras miraba fijamente a Joshua. Necesitaba hablar urgente con mi hermana postiza, pero aún cuando marqué su numero y lo intenté varias veces, nunca me atendió.
El mundo se me caía encima y no tenía a quién recurrir.
¿Cómo un chico dulce y amable como Alihuen podía amarme a mí, un monstruo de piedra y carente de vida?
Era imposible, sencillamente imposible...

Capítulo 11: Nueva ciudad, Nuevos vecinos

-Mi gente sabe que las leyendas no son sólo cuentos...- murmuró el anciano- Que debemos atender a lo que decían nuestros antepasados.
Asentí, esperando la explicación sobre la enfermedad de Joshua y Alihuen.
-Se dice que cada ser vivo, animal o persona, tiene al nacer un alma gemela. Muchas veces, el alma gemela llega a nuestro lado luego de muchas vida; pero hay ocasiones en que tienes la oportunidad de dar con tu otra mitad, con ese ser capaz de complementarte...
Me miró y entrecerró los ojos.
Hice un ademán para hablar, pero me lo impidió diciendo:
-Cuando te encuentras con tu alma gemela, te enamoras. El amor más profundo, limpio y fuerte nace y nadie puede hacer que cambies de opinión. Te enfermas de amor... Y la única cura, es que la otra parte te corresponda en sentimiento.
El pánico me inundó, haciendo que mil temblores internos recorrieran mi cuerpo de piedra. Mi estampa perfecta seguía mostrandome como una mujer hermosa hasta lo imposible, más por dentro caía hecha pedazos.
¿Joshua me amaba? ¿Cómo se suponía entonces que podía alejarme de él sin lastimarlo?

Durante un tiempo que me pareció infinito, la mudes absoluta nos cubrió al anciano y a mí.
Mi preocupación no pasaba sólo por Joshua. ¿Y Alihuen?
Era más que seguro que Danlin se vería abrumada ante la verdad de los acontecimientos y yo bien la conocía, ella podía redaccionar armando bolsos y marchandose del lugar, antes de admitir que sentía algo por él y quedarse a su lado.
Danlin no era de esas personas que piensan en tener pareja y formar familia. Ninguna de nosotras podía pensar en eso. Si elegíamos compañeros mortales, tarde o temprano ellos morirían. Si eran inmortales, nuestra idea de familia se limitaría a las amistades más cercanas. Jamás podría yo, ni ninguna otra vampira, tener hijos propios...

Mi naturaleza de criatura maldecida con la vida eterna, más de una vez me generaba grandes dolores. Como ahora.
Joshua me amaba y yo no podía corresponderle. Era imposible...

-Si te alejas de Joshua le causarás un dolor muy grande... Él no puede vivir sin ti- murmuró el anciano. Levanté mi mirada y lo observé, confundida.
-Sé lo que eres, te recuerdo, tú luchaste con mi padre... El don de mi tribu nos permite vivir más que los hombres comunes, pero si enfermamos de amor, nos volvemos tan débiles como una hoja de papel..

Bajé la mirada una vez más. No. Era imposible. Yo no debía sentir nada por Joshua. Él no debía quererme.
Tampoco Danlin y Alihuen debían tener nada.
No, no, no...

-A veces debes dejar los pensamientos, las deducciones a un lado. Escuchar los sentimientos, al corazón hablando... Eres tan humana como nosotros, aunque hace años que perdiste la capacidad de envejecer o morir fácilmente- explicó el anciano- Acepta tu destino...
Suspiré, intentando sacar alguna idea en limpio. Él me miró y por primera vez sonrió amablemente.
Me supe de pie e hice una reverencia.
Una urgencia me impulsaba. Debía correr, irme lo más lejos posible. No era necesario equipaje alguno. Sólo me apremiaba la idea de estar lejos, muy lejos...
La tierra se movía veloz bajo mis pies, o era yo que estaba corriendo tan rápido como me era posible.
Lo demás quedaba atrás. No quería pensar en nada... No quería sentir nada...

Capítulo 10: Nueva ciudad, Nuevos vecinos.

Antes de darnos cuenta, una semana había transcurrido.
Les habíamos enseñado a atacar, defenderse y restrear con más precisión de lo que sabían hacerlo.
Eran muchas horas de práctica y en general, al terminar el día de trabajo Nana e Isabella se iban con sus amores.
No me gustaba que pasaran tanto tiempo juntos, eso me hacía pensar que nunca se irían de aquí. No sin ellos...
Danlin y Alihuen habían entablado una fuerte amistad. Pasaban horas y horas hablando. Del mundo, de la gente, de las estrellas... Todo cuanto se les ocurriera.
Joshua y yo salíamos a pasear juntos. No solíamos hablar, mis limitabamos a seguir los senderos que encontrábamos en el bosque. Él sabía que yo me iría luego. Yo sabía que me iría. Era mejor dejarlo todo en el lugar a lastimarnos cruelmente como bien podía suceder si dábamos paso a nuestras emociones.
Charem no nos hablaba, sólo prestaba atención, hacía lo que pedíamos y luego se retiraba sin saludar siquiera.
Al menos no expresaba su idea de matarnos. Eso ya era un avance...

Una tarde, Danlin llegó con un extraño gesto en su rostro. Necesitaba hablar conmigo, se notaba nerviosa.

-¿Qué ocurre?
Ella me miró y suspiró.
-Alihuen está enfermo- el dolor era palpable en su voz.
-¿Qué? ¿de qué hablas?
-Lo escuché yo misma. Charem se lo dijo a Nahuel.
Levanté mis cejas, sin saber qué decir.
Intenté interpretar esa información. Me resultaba difícil imaginar a Alihuen enfermo. Se lo veía tan saludable...

-¿Y cómo es que pudiste escuchar esa conversación?
-Venía de regreso para la casa y escuché murmullos. Me acerqué y ahí pude enterarme de esto... Es terrible, debemos decirle, talvez ni lo sabe... Hay que ayudarlo.
Asentí sonriendo sin alegría.
-Claro que lo ayudaremos. No te preocupes. Quédate aquí, yo iré a ver qué averigüo.
Danlin se mostró más tranquila ante mis palabras.
Mientras ella se aprestaba para darse un baño de inmersión, yo decidí buscar el rastro de Alihuen. Talvez podía percibir algo extraño o buscar a Joshua y preguntarle.

Me interné en pleno bosque, siguiendo el rastro que reconocía fácilmente.
Estaba en mi búsqueda cuando un sonido llamó mi atención.
Sentado sobre el tronco de un árbol caído, un anciano me observaba fijamente.
Por sus ropas y el color cobrizo de la piel, pude adivinar que se trataba de alguien de la tribu de los chicos.

-Sé lo que eres...- murmuró.
Lo miré sin dar respuesta. ¿Qué iba a decirle? Ya todos debían saberlo...
-Sé lo que eres, también sé lo que le sucede a Joshua contigo. Él está enfermo, tan enfermo como Alihuen.
No pude evitar sorprenderme ante esas palabras. Cautelosa, me acerqué aún más y me acomodé sentándome sobre mis tobillos. Sé que parecía que en cualquier momento podría prepararme y atacar, pero también comprendía que el anciano no me tenía miedo.

-Explícate, venerable anciano. ¿Por qué dices que están enfermos?
El hombre cerró los ojos y suspiró.
Comenzó a hablar con voz profunda y llena de sabiduría, propia de su edad...

Capitulo 9: Nueva ciudad, Nuevos vecinos.

No había tiempo para pensar, sólo podíamos actuar y era urgente.
El grito de Danlin aún resonaba en mis pensamientos.
Joshua, Nahuel y Charem corrían convertidos en zorros, Taylor, Nana e Isabella iban pocos metros detrás de mí.
Desesperada por saber qué había sucedido, aceleré el paso y me alejé de los demás.
Siguiendo el rastro de mi amiga, llegué a una zona llena de arboles.
-¡Danlin!- grité. Podía sentirla cerca. Sus emociones estaban a flor de piel y el nerviosismo era obvio.
-¡Dios!- murmuró ella. Giré y la encontré acurrucada contra un enorme árbol. Con sus blancas manos cubría sus ojos.
-Danlin, ¿qué pasó? ¿Estás bien?
Me miró avergonzada y asintió.
-Sí… es sólo que… Alihuen recuperó la forma humana frente a mí- el gesto de pánico en su rostro era evidente.
Suspiré.
-Vale, todo esto fue porque lo viste sin ropas- dije, comenzando a reír- ¡Y nosotros que creímos que algo grave había sucedido!
Danlin frunció el ceño.
-No es gracioso… estaba preocupada por él y de pronto, ¡zas! Se convierte sin tener en cuenta que la ropa no aparecería por arte de magia…- mi amiga en verdad se notaba escandalizada con el hecho.
Los demás llegaron pocos instantes más tarde y gracia a Dios, nadie preguntó qué había sucedido.
Cuando Joshua se presentó gruñendo levemente, pude ver que Alihuen era nuevamente zorro y Charem se había ido.
Nahuel se había acomodado cerca de Nana y Taylor abrazaba a Isabella despreocupadamente.
-Así que todo era verdad- murmuró el muchacho- Ustedes de veras son vampiros…
Mis amigas y yo asentimos a la vez.
-Sí, pero el problema no es ese ahora… el problema es el vampiro que eliminó Charem, su pareja debe de estar viniendo en camino y no sabemos si no tiene incluso todo un aquelarre que clame venganza por su muerte- indiqué.
-¿Qué haremos?- cuestionó Nana.
-Luchar, claro…- aseguró Isabella.
Danlin simplemente me miró, esperando mi respuesta.
-No podemos irnos y dejarlos sin ayuda. Pero tampoco será bueno que nos quedemos cuando todo termine… por su vida y la nuestra, es mejor que nos separemos- expliqué.
Necesitaba que los chicos entendieran que no era bueno tenernos cerca. Y por sus gestos, supe que ello no querían nuestra partida.
Charem regresó convertido en humano, vistiendo un desgastado pantalón corto y luciendo su abdomen desnudo. Ahora comprendía lo marcado de su musculatura. Con las muchas horas de caza, estaba claro que cualquier humano adquiriría ese cuerpo luego…
-Podemos hacernos cargo nosotros solos… este asunto no tiene que ver con ustedes… no precisan quedarse- dijo con voz fría.
Nahuel, Alihuen y Joshua gruñeron molestos.
-Si ellas se van, nosotros también nos iremos- replicó Taylor. Los zorros asintieron a la par, defendiendo las ideas de su amigo.
-Bueno, basta…- Danlin estaba de pie y nos miraba fijamente- La situación es clara: pronto caerán otros vampiros aquí, vampiros que se alimentan de humanos y matan sin dudarlo. Nos quedaremos a pelear, porque está claro que ustedes son novatos y nosotros tenemos experiencia de sobra. Pero luego, quienes así lo queramos, nos iremos lo más lejos posible…
Alihuen aulló lastimeramente y empujó el hombro de Danlin con su hocico.
Charem bufó, peor cuando estaba a punto de contradecir a mi amiga, yo di un paso al frente y dije:
-Charem, debes aceptar nuestra ayuda. Sé que no quieres que nadie de tu grupo, familia, manada o como lo pienses, salga lastimado. Yo tampoco quiero que mi familia sufra por esto. Si trabajamos en equipo, podemos hacerle frente a cuantos vampiros vengan, y de verdad lo digo, luego nos iremos.
Nana e Isabella comenzaron a protestar, yo las silencié con mi mirada.
En verdad no sabía qué sucedería después, pero era mejor trabajar con ese objetivo en mente.
Así, Joshua y los demás podrían aceptar nuestra partida y nadie andaría tras nuestros pasos… si es que lograba que Nana e Isabella entraran en razón. Porque Danlin, ya lo sabía bien, vendría conmigo…
Charem miró a su hermano y demás compañeros. Claramente, no le agradaba lo más mínimo aceptar nuestra ayuda. Pero debía hacerlo, no tenía otra opción. Asintió en silencio, gruñendo levemente.
De pronto, habíamos formado alianza con toda una manada de fuertes y enormes zorros.
-Habrá que entrenar…- dije, suspirando.
Charem y Taylor se miraron sin decir palabra alguna.
-Sí, entrenaremos- aceptó Taylor.
Faltaba aún que se transformara, como los demás, pero seguramente eso sucedería de un momento a otro.
Nana e Isabella me miraron y sonrieron, agradeciendo mi colaboración. Yo sólo tenía ojos para Joshua. ¿Cómo juntaría fuerzas para alejarme luego?


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Capítulo 8: Nueva ciudad, Nuevos vecinos

Pov Nana

Con un zorro gigante que me gruñía como reclamando una respuesta y escuchando aún esos aullidos lejanos, Alihuen y Taylor nos miraban a Isabella y a mí cargados de preguntas en sus miradas.
Charem temblaba, pequeños estremecimientos sacudían su cuerpo mientras miraba al zorro que estaba delante mío.

-Te dije que no debías confiar en ellas... Que algo ocultan... Y mirate, recién ahora me crees- gritó enojado al zorro, su hermano.
Taylor lo miró sorprendido.
-¿En verdad él es Nahuel?- cuestionó atónito.
-Sí, así es...- replicó Charem- Y míralo, aún defiende a esa bestia con cuerpo de mujer. Un demonio, eso es ella...
Nahuel gruñó, una vez más me defendía.

Taylor y Alihuen no cabían en su asombro. De pronto nos miraron, aceptando la verdad.
-Ustedes son...- comenzó a decir Alihuen.
-Vampiras- murmuró Isabella- en verdad somos vampiras.
Taylor gimió, nervioso.
-¿Cómo diablos pudiste ocultar algo así?- le reclamó.
-Yo...- Isabella no sabía qué decir. Y si Nahuel me hubiese pedido respuestas, nada podría haber dicho tampoco.

-Ahora que entienden y aceptan lo que son, es hora de eliminarlas- propuso Charem. En sus ojos la sed de muerte refulgía furiosa.
-No, no lo harás...- Taylor respondió instintivamente, cubriendo a Isabella con su cuerpo.
Alihuen respiraba entrecortadamente, nervioso, inquieto. Él seguramente se preguntaba por Danlin...

-¿Joshua también ha logrado trasformarse?- preguntó cuando pudo calmarse un poco- ¿Dónde están Danlin y Naimé?
Lo miré asustada, comprendiendo que si Joshua ya era zorro, talvez había salido en busca de mis amigas... ¿Y si actuaba como Charem?

-Se fueron... Hace varias horas armaron sus bolsos y emprendieron viaje- informó Isabella, mientras Nahuel me miraba con sus ojos que nada tenían de animal.
Charem seguía temblando y su pose de guardia no desaparecía.

-Ya les llegará el momento- gruñó- Cuando ustedes también se conviertan y deban elegir entre su tribu o estas sucias criaturas...
Nadie respondió a esas amenazas. De alguna él tenía razón. Nosotras no cazabamos humanos, pero podían venir otros...

-Por favor... No...- Taylor hablaba lleno de miedo y dolor- Nosotros no. No quiero...
-Está en nuestra sangre y ellas nos empujan a eso... Y claro que vendrán más. Hace unas semanas eliminé a uno de esos demonios blancos y ahora llegaron 4. Vendrán más, se los aseguro- informón Charem.
¿Él había matado a un vampiro? Sí, entonces ya era seguro. Alguien tendría a reclamar por esa muerte. Entrecerré los ojos en una mueca de pesar. No podíamos seguir viviendo aquí, tampoco podíamos irnos y dejarlos solos sabiendo el peligro al que podían verse expuestos.

-¡Basta, ya!- el grito de Alihuen nos llegó a todos- Danlin se fue, Naimé también. Hemos perdido a seres queridos y ¿todavía piensas en luchar? ¿No tienes sentimientos? ¿No ves que tu hermano quiere a Nana? ¿No comprendes lo que sentimos?
Charem bufó, cruzándose de brazos.
-Ellas no son humanas, viven de la sangre de otros. No merecen vivir... Así lo veo yo- dijo fríamente.
-Nosotros tampoco somos humanos, por lo que veo- replicó Alihuen mirando a Nahuel.
-Somos así para cuidar de nuestro pueblo, es un orgullo ser lo que somos. Y por sobre todo, sonó mil veces más humanos que estas criaturas chupasangre...- Charem se estremecía una vez más.
Nahuel y Taylor protegiéndonos, Alihuen gruñendo ante las palabras de ese muchacho que parecía estar a punto de transformarse en cualquier momento.
Para mi sorprensa, el que se transformó fue Alihuen.
En cuestión de un instante, su cuerpo había mutado y ahora se asemejaba a Nahuel.
El nuevo zorro comenzó a moverse, confundido, nervioso.
Charem también se transformó y trató de calmarlo, pero Alihuen estaba fuera de control.

Como si de algo urgente se tratara, comenzó a correr hacia las montañas.
Charem quiso ir tras él, Nahuel lo detuvo.
Mientras intentaba poner mis ideas en claro, una ráfaga de aire nos azotó fuerte.
Reconocí el aroma, era Danlin, que corría siguiendo el rastro de Alihuen.
Uno momento más tarde, Naimé apareció con otro zorro, Joshua a mi parecer.

Cuando el grito de Danlin nos llegó lejano, los zorros comenzaron a correr y los demás hicimos lo mismo.
No había tiempo que perder...





(Perdón por el retraso... mañana rindo examen y no doy con los tiempos.. igual tenía la idea en la cabeza y no podía dejarla ir, jeje... si hay errores, disculpen, pero no revisé el cap, simplemente lo escribí y envié desde mi móvil...
besotes!!!)

Capítulo 7: Nueva ciudad, Nuevos vecinos

Pov Naimé

Nana e Isabella me miraban sorprendidas. Danlin en cambio se mostraba con una sutil mezcla de miedo y preocupación. Mientras, yo buscaba explicar todo lo más rápido posible y empacar nuestras pertenencias para irnos cuanto antes.

-Chicas... No sé si lo han notado, pero sus aromas son extraños, distintos a los de los humanos comunes... Eso ya me hacía dudar y cuando Joshua me contó la leyenda de un árbol que hay en zona, todas las piezas concordaron...- dije en murmullos, para que sólo ellas me escucharan.
-¿La leyenda de un Árbol? ¿Qué árbol?- inquirió Isabella.
-Hace mucho tiempo, cuando el mundo era muy distinto a éste de ahora, yo visité estas tierras y luché contra un cánido gigante. El árbol en cuestión tiene marcas profundas que yo misma le hice. Joshua contó una historia que yo ya había vivido, pero desde la respectiva de mi enemigo. Él y los demás son descendientes de esa bestia enorme, peluda y por demás peligrosa. Por eso debemos irnos. Ellos también llegarán a transformarse. Antes de hacerles más daño o resultar heridas, debemos irnos...- mi voz surgía cargada de preocupación y temor. No quería que mi familia se viera afectada. Tampoco soportaba la idea de pensar a alguno de los chicos lastimados por nuestra cercanía...

-Yo no me iré- replicó Nana con voz grave.
Instantáneamente, Isabella se instaló junto a Nana y dijo:
-Yo tampoco me iré...- notaba cierto dolor en su voz- Me quedaré con Nana. No quiero irme, no puedo...
No precisaba mirar a Danlin para saber que ella me acompañaría donde yo fuese.
Suspiré, molesta.

-Chicas...- intenté convencerlas.
-No. Naimé, hemos sido familia durante mucho tiempo. Tal vez es tiempo de abrir nuestros caminos y seguir viaje por separado- Nana se veía firme. Incluso parecía que me estaba desafiando.
-Bien, como ustedes quieran...- repuse con tono frío y subí a mi cuarto, a empacar.

Tal y como pensaba, Danlin vendría conmigo. Hizo las vajilas veloz como un rayo, sin decir palabra alguna.
Sonreí. Seguramente Danlin había decidido alejarse del lugar ni bien Alihuen posó su mirada sobre ella.
O era posible que ella sintiera algo por él, por muy mínimo que fuese, y aceptaba irse conmigo para salvaguardar al muchacho.
De una u otra forma, ella se iba conmigo.

Nana e Isabella nos observaban en silencio, paradas junto a la puerta de salida, en tanto Danlin y yo íbamos y veníamos cargando mi auto.
Cuando estuvo listo, nos abrazamos entre todas y nos despedimos con un "hasta pronto". Realmente deseaba que sobrevivieran todos, que nadie resultara herido. Pero era difícil de creer...

Encendí el motor del auto, aceleré a fondo y emprendimos marcha.
Podía sentir el dolor en Danlin, aunque no podía ubicar la razón con precisión...
-Puedes quedarte si quieres. No estás obligada a venir conmigo- le susurré, mirándola de reojo.
-No, está bien. Yo quiero ir contigo, creo que es la mejor opción...- replicó también en murmullos.
Asentí en silencio. Conocía a mi hermana, sabía que había momentos en que era mejor no decir nada.

Mientras conducía por la vieja carretera franqueada por frondosos árboles, pude ver un zorro corriendo a la par del auto durante varios metros. Danlin no lo había notado, sumergida en sus pensamientos como iba, con los ojos cerrados y los auriculares del reproductor puestos en sus oídos.
Este zorro me resultaba conocido. Algo en sus ojos, sus gestos, su desesperación al intentar ir a la par del coche...
Tragué saliva, intentando no pensar. Conocía a ese zorro. Mejor dicho, conocía al humano que era en verdad. Hacía pocas horas había compartido un paseo con él. Desvié la mirada y aceleré aún más. Era por su bien y el mío... Por el bien de todos...


Pov Nana

La partida de Naimé y Danlin me dolía, pero no soportaba la idea de pensar que debía alejarme de Nahuel.
Me dolía el alma al saber a mis hermanas viajando lejos y sin mí.
Sabía que Isabella estaba igual que yo. Ella sentía algo por Taylor tan fuerte como lo mío con Nahuel.
Suspiré...
Isabella estaba de pie aún, mirando a la nada, más que a la ventana misma. Yo en cambio me había sentado en el sofá, atónita y sin saber qué decir.
En verdad nunca hubiera imaginado la posibilidad de separarme de mis amigas y hermanas.
El tiempo pasó sin que yo lo percibiera. Éramos dos estatuas, Isabella y yo.

Ya entrada la madrugada, alguien llamó a la puerta.
Eran Taylor y Alihuen, pero de Nahuel y Joshua no había ni rastro.
-Dime que no es verdad... Dime que todo es mentira...- suplicó Taylor, cayendo de rodillas a los pies de Isabella.
Alihuen me observaba tristemente. A él y a mí nos faltaban nuestros seres queridos.
-¿De qué estás hablando?- inquirió mi amiga, sin saber qué más decir.
-Llegamos a la aldea y los ancianos nos esperaban junto a Charem. Dicen que las leyendas son ciertas y que ustedes no son de fíar- repuso Alihuen en susurros- Y Charem agregó que no sería extraño si ustedes armaban equipaje y se iban sin decir palabra.
Entrecerré los ojos, cargada de dolor y tristeza.
Ellos no habían confirmado lo que éramos, pero ya sabían la verdad, aunque no quisieran creerla.
-Yo...- Isabella titubeaba, nerviosa, confundida.
Alihuen miraba al suelo, Taylor parecía a punto de largarse a llorar.
-Nahuel debió quedarse en su casa, Charem lo obligó. Joshua salió corriendo, pensamos que vendría hacía aquí, pero ahora que lo pienso, no sé dónde estará... Y ¿Danlin y Naimé?- la consulta de Alihuen me encontró con la guardia baja.
¿Qué decirles? ¿y cómo?
Antes de que nada pudiera decir, una voz masculina resonó fuerte fuera de la casa.
Era Charem, estaba furioso.
-¡Nahuel sal de ahí ya mismo!- gritaba fuerte.
Miré a los chicos, asustada.
Isabella reaccionó igual que yo.
Taylor y Alihuen salieron a calmar a Charem y el gruñido de un animal grande y peligroso sonó cercano.
Salimos a ver qué ocurría, aunque deberíamos haber huido, no me era posible alejarme de Nahuel, menos sabiendo que estaba mal...

Charem saltó en mi dirección, aún en su forma humana y un zorro gigante se cruzó en su camino. El zorro gruñía a Charem, que se notaba tenso y enojado. En verdad, parecía que el muchacho estaba a punto de atacar de todas formas, pero lo sorprendente fue que ni bien dio un paso atrás, el zorro se volteó y mostrando sus dientes se acercó a mí, con intención poco clara.
Otro zorro aulló a lo lejos, y nos quedamos todos como estatuas, sin saben qué hacer ni cómo actuar...

Capítulo 6: Nueva ciudad, Nuevos vecinos

No supe cómo, pero en el momento justo en que Joshua adelantaba su rostro hacia mí, fue capaz de escuchar lo mismo que yo.
Sí. Un animal grande y de fuerte pisada andaba cerca...

Comenzamos a caminar con cautela, había grandes áreas de sombras y el atardecer estaba dándole paso a la noche.
Escuchamos voces cerca y seguimos el sonido de un hombre joven que parecía enojado.
Desembocamos en una sona libre de árboles y nos encontramos con Danlin y Alihuen, que miraban asustados a un muchacho que sólo vestía un pantalón corto.

-Charem, ¿qué pasa?- inquirió Joshua, acercándose al desconocido.
-¿Qué pasa? Eso pregunto yo... ¿dónde está mi hermano? ¿y Taylor? ¿qué hacen a estas horas con gente desconocida y poco confiable?- la voz de Charem era grave y cargaba furia y enojo contenidos.

Si antes había pensado que los chicos tenían aroma extraño, era porque no había conocido a Charem. Él sin duda alguna, debía de ser el dueño del gruñido que había escuchado. Sí, era más que seguro. Nos miraba con desprecio y repugnancia. Él sabía lo que éramos o al menos tenía la sospecha...

-Tenemos edad suficiente para hacer lo que queramos. No somos niños- repuso Joshua, fríamente- Y no tienes derecho a faltarle el respeto a nadie...
Charem bufó molesto.
-Has como quieras... Debo encontrar a mi hermano- dijo, dando media vuelta.
Pero no se alejó más que tres pasos...

-Charem, ¿qué haces aquí?- Nahuel se veía sorprendido y preocupado.
Se había detenido dejando a Nana detrás suyo. Como si así la estuviera protegiendo de algo. ¿Sabría él lo que nosotras éramos en verdad?
Unos instantes más tarde arribaron Taylor e Isabella.
Charem miró a los cuatro muchachos y dijo con voz grave e imponente:
-Saben bien las reglas... Deberían estar en la reserva, no aquí. Odio hacer de niñero de un grupo como el de ustedes.
-Hey, calmate. Vamos, ¿no van a pelear ahora?- dijo Joshua colocandose entre Nahuel y su hermano.

Charem desvío su mirada hacia donde Danlin, Isabella, Nana y yo nos habíamos ubicado.
-Sigo pensando que no deberían confiar en ellas...- replicó mientras se perdía entre los árboles.

-Disculpen a mi hermano...- dijo Nahuel, mirando tristemente a Nana.
-No hay problema- respondí con una media sonrisa.
Alihuen miró a Danlin y asintió en silencio.
-Chicos, vimos algo increíble... Un zorro gigante, tan grande como un caballo o más talvez- dijo con los ojos llenos de emoción- Como en las leyendas...
Sus amigos lo miraron curiosos y sorprendidos, mientras las chicas me miraban a mi, preocupadas.
El miedo en Danlin era obvio.

-Será mejor que regresemos a casa- propuse entonces- Antes de que se haga más tarde.
Joshua me miró tristemente, como si no quisiera alejarse de mí y comprobé que lo mismo pasaba con Alihuen y Danlin.

-Mañana podemos encontrarnos para almorzar- sugirió Taylor.
Sabía que Nana e Isabella aceptarían sin pensarlo y así sucedió.
-Claro, nos encantaría- respondió Isabella con una sonrisa gigante en su rostro.

Un poco más entusiasmados, los chicos comenzaron a caminar a nuestro lado, acompañándonos de regreso a la casa.
Ya en la puerta, simplemente sonreí en tanto mis amigas entraban a la sala y con un "hasta mañana" me despedí de ellos.
Sabía que una vez a solas, las demás me cuestionarían mi actitud fría y distante. Pero ellas no sabían lo que yo... Pero ellas no tenían la menor idea. Un plan se trazó veloz en mis pensamientos.

-Nos vamos... Armen el equipaje, salimos cuanto antes- dije sería.
-Pero...- Nana no parecía muy dispuesta a hacer lo que yo pedía.
-Ellos no son hombres normales. Lo sé, de verdad... Si nos quedamos será peor para esos chicos que aún no saben nada en realidad y para nosotras que ya hemos vivido muchas vidas humanas...- traté de explicar.
-Tiene que ver con el zorro gigante- aventuró Danlin- ¿Verdad?
Yo asentí con la cabeza.
-Ellos pueden. Ellos pueden transformarse en eso...- dije casi en susurros.
La habitación se quedó en silencio mientras mis amigas me miraban preocupadas, a la espera de que contara todo lo que sabía...
Yo sólo sabía que debíamos irnos y pronto.

Capítulo 5: Nueva ciudad, Nuevos vecinos

Pov Danlin

No sabía bien cómo era que Alihuen y yo habíamos quedado distanciados del resto del grupo. El hecho es que, llegados a cierto punto de nuestra caminata, descubrí que sólo estaba él a mi lado. Ni Naimé ni Nana y mucho menos Isabella se veían cerca. Tampoco ninguno de los demás chicos.

Alihuen me miraba maravillado y eso me sacaba de mis casillas. No me gustaba. Era como si yo fuera su sol...
Nunca había vivido nada semejante. Nunca ningún humano se había mostrado tan ciegamente interesado en mí. Y ahí lo tenía, un muchacho, un niño a penas, mirándome como yo si fuese su máximo dios.

-Deja de mirarme así...- pedí exasperada.
Él me observó sorprendido y algo molesto.
-No te estoy mirando de ninguna manera en particular- replicó fríamente.
¡Vale!
No sólo tenía que soportar su molestia, sino que además ¡él lo negaba todo!
-¡No mientas!- grité furiosa.
-Mira niña, no tengo porqué mentir. Estamos solos, caminando por pleno bosque y debo mirarte de obligado.
-Pero estábamos caminando en silencio.
-Sí- dijo, pensativo- Tu silencio y el mío conversaban a la par...
Bufé, molesta con sus palabras y me encerré en mí misma.

-¿Crees que me gusta? ¿Crees que me agrada precisar mirarte, necesitarte a cada momento?- preguntó Alihuen, hablando más para sí mismo que para mí- No sé qué me está pasando, pero me molesta estar así, necesitandote, extrañandote, queriendo verte a todo momento. De verdad, me siento incómodo, no me gusta... ¡Y todavía te enojas conmigo por algo que yo mismo no tolero pero no puedo evitar!
Las palabras salían veloces de sus labios y yo lo miraba atónita.
Él se sentía mal mirándome así. ¡vaya...!
Bueno, era mejor a que saliera diciendo que yo era lo más hermoso que había visto en toda su existencia y demás cosas de enamorado.
Él se sentía tan incómodo como yo. Eso era bueno...

-Oye, ¿no ibas a mostrarme el atardecer?- pregunté, intentando cambiar de tema.
Alihuen sonrió, complacido con mi actitud y asintió, señalando un camino.

Un sonido llamó nuestra atención entonces.
Las sombras que proyectaban los gigantescos árboles escondían más de un secreto...
Para mi asombro surgió, sin darme tiempo a hacer nada, un enorme canino. No era un perro, tampoco un lobo... Parecía un zorro, pero de dimensiones descomunales.
Alihuen cayó de rodillas. Sus ojos bien abiertos admiraban a ese animal terrible y fiero que parecía dispuesto a atacarnos en cualquier momento. Para mi sorpresa, el muchacho a mi lado comenzó a hablar en otro idioma. Un lenguaje antiguo y desconocido para mis oídos, pero que parecía calmar a la bestia que sólo a mi me miraba con gesto asesino.

Recorrí el resto del lugar con la mirada, mientras procuraba trazar un plan para deshacerme de ese feo animal... Pero no fue necesario, como si alguien más lo llamara, el zorro gruñó y salió corriendo.
Alihuen permaneció con los ojos cerrados varios minutos, mientras yo sólo estaba a la expectativa por si el peligro regresaba. Algo me decía que esa cosa peluda y enorme no era de fiar...

Varios pasos presurosos y cercanos lograron que Alihuen despertara de ese extraño trance en que había entrado y de entre la arboleda surgió otro muchacho de cabellos oscuros, vistiendo sólo un pantalón corto.
-Niño... ¿Se puede saber dónde están los demás?- preguntó, con un extraño brillo en la mirada-¿Dónde está Nahuel, mi hermano? ¿Y Joshua? ¿Y Taylor? ¿Por qué estás a solas con esta extranjera?

Alihuen comenzó a tartamudear, nervioso y en ese instante, Naimé y Joshua aparecieron, casi por milagro. A ver si ellos podían ayudarnos...

Capítulo 4: Nueva ciudad, nuevos vecinos

Joshua miraba al vacío, sumergido en sus propios pensamientos mientras decía:
-Hace tiempo, cuando los blancos aún no habían llegado a estás tierras, mis ancestros protegían este lugar hasta el límite de sus fuerzas...
Me detuve en seco, mirando fijamente a este muchacho de belleza sin igual.
-Es común que los de mi tribu digan que descendemos de los animales. Pumas, zorros y otros muchos depredadores han dado origen a nuestra existencia. Mi tribu, en particular, proviene de los zorros... Y se dice que hubo grandes guerreros capaces de tomar la forma de nuestros ancestros y luchar contra los enemigos...

Las palabras de Joshua me sorprendieron. Yo sabía que existían tribus con poderes semejantes, pero pensé que sólo se transformaban en lobos. El monstruo con el que había luchado no era un lobo entonces... Pero su tamaño y violencia eran propios de los licantropos.

-¿Estás bien?- preguntó Joshua, seguramente se había percatado de la preocupación que escondían mis ojos.
-Oh, sí... Sólo me sumerjo en la historia. Continúa, por favor- pedí, recobrando la compostura.
El muchacho sonrió entusiasmado y prosiguió con el relato de la historia:
-Se dice que un gran peligro llegó a estas tierras y fue el jefe de la tribu quien, valiéndose de la forma animal, atacó y alejó enemigo.
-El líder sobrevivió...- dije pensativa. Recordaba bien la tregua que ofrecí al escuchar un llanto cercano. No me daba el alma para matar al perro gigante y dejar a sus hijos huérfanos.
Joshua asintió.
-Sí, de imprevisto el enemigo dijo "no puedo matarte, tienes hijos qué cuidar... Pero vendrán otros y deberás aprender a defenderte..." y sin otra palabra desapareció entre los árboles.
Sonreí levemente. Resultaba increíble que luego de tantos años recordaran textuales mis palabras.
-Déjame adivinar... Vinieron otros- me aventuré a decir.
-Sí, vinieron y lucharon y para ese momento el jefe y varios más habían entrenado.
-Pero si volviera aquel enemigo que abandonó la pelea por los niños, igual lo rechazarían y atacarían- dije, entrecerrando los ojos.
-No lo sé. Si el enemigo regresa... Igual, esto ocurrió hace miles de lunas atrás... Tanto como el jefe ya murió, el peligro también.
Bajé la mirada. El peligro no había muerto. Yo seguía mi existencia tranquila y feliz. Y otros muchos peores que yo podían llegar y atacar.
-Pero podría regresar...- susurré.
-Sólo son leyendas... Cosas que los ancianos nos dicen de niños. No sé hasta qué punto creer. Mira que un ser hermoso, de piel fría y dura, capaz de resistir los peores embates... Suena muy fantástico, ¿cómo creerlo?- replicó Joshua, encogiendose de hombros.
Si él supiera... Lo que yo era, lo que las chicas y yo éramos en verdad. Más que nunca debíamos alejarnos de esto chicos.

-Pero aún cuando son leyendas, estamos obligados a escucharlás... Mis amigos y yo somos descendientes de los primeros grandes luchadores y es tradición en la familia conocer las leyendas... Creo que es una tontería, no me veo transformado en un zorro enorme y terrible luchando contra seres sacados de cuentos de terror, pero por respeto presto atención...- las palabras de Joshua me regresaron a la realidad.
Él era descendiente... Tal vez por eso su aroma era extraño. Pero aún no habían descubierto la verdad, sino nos evitarían. Lamenté profundamente que Isabella y Nana se hicieran ilusiones con Nahuel y Taylor. No era bueno estar cerca de ellos. Cuando la verdad saliera a la luz, seguramente habría pelea...

Sumergida en mis pensamientos, no me percaté de lo cerca que estaba de Joshua. 30 cm nos distanciaban a penas.
A lo lejos, un gruñido se oyó fuerte y claro. Me estremecí pensando en mis amigas. Debía dejar a Joshua y buscar a las chicas, pero con qué excusa?

Capítulo 3: Ciudad nueva, vecinos nuevos

Las horas habían transcurrido rápido.
Ya había hablado con Nana e Isabella, dejándoles en claro que era menester alejarnos de los muchachos y evitar a toda costa hacer lazos con ellos.
De todas formas, sentía que no me harían caso, sólo Danlin se mostraba entusiasta ante mi idea de plantar barreras y no acercarnos a esos apuestos chicos.

Antes del atardecer, llegaron ellos preparados para caminar campo traviesa, con viandas de comida incluidas... Eso no me preocupó, luego de tantos años ocultando nuestro secreto, habíamos logrado comer alimento humano, era desagrable y no nos saciaba de ninguna manera, pero no podíamos delatar nuestra naturaleza.

Ni bien comenzamos a caminar, vi el gesto de espanto en el rostro de Danlin. Había tomado la delantera y Alihuen no le perdía paso, la miraba en silencio y era claro que quería acercarse pero no se animaba. Dejaba cierto espacio entre ambos, como si supiera que Danlin se sentía incómoda con su presencia.

Nana e Isabella, en cambio, estaban emocionadas. Taylor y Nahuel iban a la par suyo y les sonreían mientras explicaban cuestiones sobre el bosque.
Más atrás venía yo, Joshua caminaba a mi lado, pensativo.
Lo sentía confundido, como si dudara entre acercarse o no...
Sentía miedo también y eso me hizo sonreír. Era normal en los humanos el hecho de que nos temieran y ahora él estaba sintiendo esa emoción que le advertía sobre lo peligrosa que podía ser.

Antes de darme cuenta, todos habían desaparecido de nuestra vista.
Estaba sola, en pleno bosque, con un muchacho por demás apuesto y sintiendo todo lo que él sentía... Ahora, junto al miedo y la duda, el interés crecía más y más.

-Perdona... Por lo general no soy así...- dijo Joshua en susurros.
Lo miré sorprendida y él se explicó:
-Los chicos suelen hacer bromas porque yo soy el más serio y callado del grupo... Vivo absorto en mi mundo, leyendo o escribiendo y para los demás eso es de viejos... Ya el hecho de estar caminando a tu lado, hablandote, es todo un prodigio de mi parte.
Sonreí. Él en verdad era muy parecido a mi. Prefería quedarme en casa leyendo que salir con hombres. Ya no quería hacer sufrir a más personas ni quería sufrir yo. Los humanos son seres de vidas muy cortas y ya había lamentado demasiado pérdidas...
No pude evitar sonreír, aunque intenté controlarme. Debía controlarme, no debía prestar atención a su mirada profunda y curiosa.

-Los chicos se mostraban muy interesados en tus amigas- agregó, pensativo- Es extraño, ¿sabes? Ellos nunca corren detras de las chicas de la tribu o las de la ciudad... Y sin embargo ellas los atraparon fácilmente...
Desvié la mirada suspirando. Era normal ese raro comportamiento. Los vampiros venimos bien equipados para atraer a nuestras potenciales presas. Pero nunca le diría nada al respecto...

Sentía impulso por preguntarle qué sentía él al caminar a mi lado, pero no precisaba oír su respuesta. Podía sentir el corazón de Joshua latiendo rápidamente y ahora toda duda, todo miedo se iba disipando más y más.

Me detuve contra un árbol que tenía una marca visible desde lejos: a unos 3 metros de su base, un arañaso profundo que dejaba ver el tronco... Sonreí mientras acariciaba la corteza rugosa del centenario árbol. Recordaba bien esa marca, yo misma la había hecho, varios siglos atrás, luchando contra un licántropo. En ese entonces, el bosque era más joven y los árboles más pequeños. Yo me había aferrado al árbol lista para saltar y en el impulso, generé esa marca...

Joshua sonrió, pensando que me daba curiosidad ese árbol en particular y dijo:
-Mi tribu tiene una leyenda que explica la marca de este honorable árbol...
Lo miré fijamente, ocultando el pánico ante la explicación que podía darme.
Le devolví la sonrisa esperando que continuara hablando, mientras pensaba en Danlin, Isabella y Nana. ¿Dónde estarían ellas? ¿Qué estarían haciendo?

A lo lejos, un lobo aulló, en tanto Joshua cerraba los ojos y tomaba aire, listo para narrar su historia...

Capítulo 2: Especial cumple de Lullaby.bellas

-¿Taylor?- pregunté.
El nombre del muchacho me resultaba extraño. Parecía miembro de alguna tribu de la zona, pero su nombre en verdad me desconcertaba.
-Si, ya sé lo que estás pensando... Mi madre es blanca, americana... Llevo el nombre de su padre, mi abuelo- respondió sonriendo.
Asentí, un poco más tranquila. Aún así y todo, algo en él me parecía no cuadrar, pero no podía explicar aún la razón de mi duda.
Isabella le miraba maravillada. Y Nana y Danlin se mostraban curiosas. Los chicos nos observaban fijamente. Nuestra belleza, sin duda alguna, les causaba impacto, como a cualquier humano.
-Esto... Ellos son mis amigos: Nahuel, Alihuen y mi primo, Joshua...- explicó Taylor y ante la sorpresa en mi mirada, agregó:
-Su madre es hermana de la mía...
Sonreí y dirigí mis ojos hacía el último mencionado. Parecía ser el más adulto del grupo y su mirada, profunda y pensativa me deslumbró por un momento.
Procuré disimular cualquier rastro de interés, mientras Nana e Isabella iban en busca de refrescos.
Danlin se había situado a mi lado y observaba a los recién llegados con rostro sereno. Podía sentir su incomodidad.
Estos muchachos eran apuestos, se mostraban simpáticos, pero parecían ocultar algo. Y su aroma, por momentos insoportable y molesto, era lo más extraño en ellos.

-¿De dónde vienen?- preguntó Taylor, sacándome de mis pensamientos.
-De muy lejos... Hemos recorrido grandes distancias para llegar aquí. Este lugar promete ser nuestro nuevo hogar y así lo espero...- replicó Danlin.
Nana e Isabella ya habían regresado, traían una bandeja con bebidas y snacks.
Ante las palabras de la menor del grupo, los muchachos se miraron entre sí en silencio.

En tanto, Isabella no podía dejar de sonreír y era evidente que también Nana estaba cayendo... le había echado el ojo a Nahuel y él le correspondía con una sonrisa amplia.
Danlin entrecerró los ojos, molesta por la actitud de sus hermanas.
Yo sólo suspiré, tratando de analizar la situación en frío y procurando no mirar a Joshua. Él tenía un efecto raro en mí y no pensaba actuar igual que Nana e Isabella.

-Supongo entonces que aún no han salido a pasear por la zona... Se puede ver un hermoso atardecer desde las montañas...- dijo Alihuen, mirando fijamente a Danlin. Ella hizo caso omiso a su mirada y simplemente se encogió de hombros.
-No, aún no...- dijo Isabella- Pero podríamos ir al terminar de ordenar todo....
Taylor sonrió.
-Bueno, podemos servirles de guía, si desean...- dijo, entusiasmado.
La sonrisa en los rostros de Nana e Isabella me demostró que pensaban aceptar la propuesta.

Danlin me miró preocupada. Sonreí. La entendía perfectamente. No quería quedar a solas con Joshua y seguramente así ocurriría. Y también, seguramente, esa preocupación pasaba por los pensamientos de Danlin, pero para con otro muchacho. Sin embargo, no pensaba dejar ir solas a Nana e Isabella, así que no tenía otra opción más que aceptar el paseo.
-Bueno, saldremos a pasear con ustedes, pero ahora es preciso que terminemos con esto... no me gusta dejar las cosas a medias y la casa hecha un desastre no me agrada para nada...- dije con tono frío. Era un mensaje para las chicas, ellas sabrían entenderme.

Tyalor se puso de pie y sus amigos le imitaron.
-Regresaremos en un par de horas...- dijo, sonriendo.
Isabella le acompañó a la puerta mientras yo me encaraba con Nana. Debíamos dejar ciertas pautas aclaradas, antes de que nada ocurriera.
Aunque Alihuen mirase a Danlin, yo conocía bien a mi amiga, ella le pondría frenos desde el principio.
Lo mismo pensaba hacer yo con Joshua.
Pero Nana e Isabella eran un asunto a parte. Ellas claramente estaban interesadas en Nahuel y Taylor y si ellos trataban de acercarse, apostaría toda mi fortuna a que ninguna de las dos se resistiría.
Mis amigas no acostumbraban a enamorarse, pero cuando sucedía, realmente sabían quedarse ciegas por el objeto de su amor.

-Debemos hablar...- dije, con tono grave.
Nana e Isabella se acomodaron en el sofá, mientras Danlin me miraba fijamente.
El tiempo apremiaba y había mucho por decir...


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Especial cumple de Lullaby.bellas: capitulo 1

Lullaby.bellas, espero tengas un muy feliz cumpleaños...
Este es el primer cap el mini fic que estoy haciéndote de regalo... ojalá te guste.
Te quiero mucho, amiga!!!
Besos!!!

Una vez más, Isabella, Nana, Danlin y yo emprendíanos viaje.
Vivíamos poco tiempo en cada ciudad, unos años a penas. Cuando los vecinos comenzaban a dudar, cuando ya no podíamos seguir con las apariencias, armabamos el equipaje y seguíamos camino.

Nana iba en el Mercedes descapotable que conducía Danlin. Isabella viajaba a mi lado, en mi Audi r8.
Habíamos aprendido de memoria a decir una mentira que, luego de tantos años, terminaba pareciendo realidad.
Fingiamos ser huérfanas, aduciendo que nos habíamos criado juntas y cuando Nana y yo cumplimos la mayoría de edad y conseguimos empleo, emprendimos el sendero de nuestras vidas llevando con nosotras a Isabella y Danlin.
Entre las cuatro habíamos levantado una importante empresa a nivel mundial y nunca nos hacía falta el dinero, aunque hiciéramos la farsa de trabajar. Nana hacía las veces de abogada y yo me desempeñaba como doctora en investigaciones químicas. Danlin siempre se inscribía como alumna de penúltimo año de bachillerato, en tanto que Isabella acostumbraba comenzar las clases ya en la preparatoria.

Muchos detalles de nuestras vidas eran verdaderos y otros completamente ficticios.
Nunca nadie sabría que yo había sido princesa a finales del siglo XVII, ni tampoco que Danlin había transformado a Nana por propia petición de su amiga. Isabella había conocido a Danlin y se había encariñado tanto que siempre le decía "hermanita".
Yo llegué a la vida de las chicas ya cuando ellas eran un grupo de amigas hecho y derecho.
En aquel entonces yo era cazavampiros, si, en mi condición de vampira "buena", que no se alimentaba de humanos, controlaba a los otros vampiros que llevaban una vida distinta a la mía.
Danlin me tomó cariño con facilidad, Nana e Isabella se tomaron su tiempo. Ahora, ya más de 150 después de nuestro primer encuentro, éramos mejores amigas las cuatro.

Mi capacidad de percibir los estados emocionales me indicaba que Isabella sentía algo de nostalgia. Siempre se extrañaba algo de lo que dejabamos atrás.
Nuestro destino ahora eran los perdidos bosques patagonicos, en Argentina.
Era un lugar hermoso que había visitado hacía centurias y pensé que a las chicas les gustaría el paisaje.

El sol aún nos incomodaba, pero ya no molestaba como antes. Luego de años de investigación, había logrado desarrollar una crema maquillaje que nos permitía andar por la calle en día soleado sin llamar la atención. Danlin dudó mucho al mostrarle mi descubrimiento. Nana decidió probarlo, pero en un lugar deshabitado. Isabella, en cambio, aceptó el reto y usó la crema durante un mediodía, en el centro de New York. Nadie se percató de nuestro secreto. Nadie vio en mi amiga el brillo característico de la naturaleza de los no muertos.
Y ahora gracias a ese maquillaje no nos preocupaba andar a plena luz del día.

-¿Naimé, falta mucho?- preguntó Danlin por la radio.
Sonreí, Danlin solía ser muy ansiosa cuando de secretos y sorpresas se trataba.
-Sólo unos kilómetros más... Pronto llegaremos...- dije, mientras la mirada de Isabella se iluminaba y Nana comenzaba a preguntar si habría hombres lindos en aquel lugar.
-Vamos... Tengan un poco de paciencia... Ya verán...- dije riendo.

Unos 50 kilómetros más adelante, los bosques dieron paso a una pequeña ciudad. Pero no viviríamos en la ciudad, sino un poco más lejos, ya dentro del bosque, en una pequeña cabaña.

Ni bien llegamos a la perdida casa en medio de inmensos árboles, pude sentir la emoción creciente en mis amigas.
Bajamos del coche y comenzamos a desempacar.
Alguien llamó a la puerta pocos minutos después de que entraramos la última caja con cosas nuestras.
Yo estaba en mi cuarto, mientras Nana organizaba la cocina y Danlin la biblioteca. La más cercana a la puerta era Isabella, que se encargaba de acomodar los miles de cd de música que teníamos.
Me resultó extraño oír que la puerta se habría pero Isabella no hablaba y el recién llegado parecía hablar casi en murmullos.
Con molesto y lento paso humano bajé las escaleras y llegué a la sala.
-Isa... ¿Quién es?- pregunté inocentemente.
Mi amiga giró su rostro mientras abría un poco más la puerta para que viera lo que había afuera. Cuatro muchachos de piel cobriza y físicos marcados nos miraban fijamente.
Su belleza nos deslumbraba... Y sus extraños y molestos aromas causaban cierto rechazo. Aunque eran tan hermosos que podíamos dejar de lado su mal "perfume".
-Hola...- dijo el joven que estaba más cerca de la entrada- Mi nombre es Taylor... Venimos a darles la bienvenida...
Sentí la emoción y los nervios en Isabella y unos momentos más tarde, se agregaron Nana y Danlin.
Los chicos habían entrado a la sala y nos sonreían mientras se acomodaban en los distintos sofás del lugar...