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Epílogo: Custodia Eterna

Desperté de golpe y me descubrí en una habitación de paredes blancas y luminosas.
Las imágenes de mis últimos momentos de vida golpearon mis pensamientos sin que yo intentara recordar siquiera.
-Vaya... Pensé que te tardarías un siglo- las palabras y risas me resultaban conocidas.
Levanté mi torso, apoyándome sobre un brazo y me encontré con Damir, sentado junto a la cama.
-Creí...
-Creiste que yo había muerto- dijo él, entre risas- Los Ángeles no somos tan vulnerables. Pereció mi cuerpo físico, pero ya estoy en condiciones de regresar al mundo terrenal...
Asentí. Era difícil comprender está realidad. Había muerto y el cielo sería ahora mi hogar.

-Vale, déjate de tonterías- Damir sonrió nuevamente, de verdad nunca lo había visto de tan buen humor.
Era difícil no estar triste. Me alegraba que mis amigos y seres queridos estuvieran a salvo, pero sentía una nostalgia terrible. Tanto que había luchado por Queila y sólo podría volver a verla cuando también le llegara su hora.
-Estás equivocado...- replicó Damir.
-¿Estás escuchando mis pensamientos?- cuestioné confundido.
-Sí... Aún no sabes cómo guardarte lo que sucede en tu cabeza. Ya aprenderás.
-No entiendo. ¿Qué haces en el cielo? ¿Es común que los Ángeles hablen con los espíritus como yo?
Damir me miró sorprendido, parpadeó varias veces y estalló en risas una vez más.
-¡Was! ¿Te golpeaste fuerte al caer?- preguntó sin dejar de reír- Reuen, en el plano celestial los Ángeles sólo hablamos con otros Ángeles.
Detuve mi respiración nervioso. Vale, esto ya se pasaba de extraño. No entendía nada...

-Uff... No te has dado cuenta. Intenta estirar los brazos- sugirió Damir.
Le hice caso sin saber muy bien porqué lo hacía.
Ni bien moví mis brazos, comprendí. Podía sentir algo extraño en mi espalda.
-Tus nuevas alas te quedan magnífico- anunció- Debes de estar contento. No cualquiera llega a nuestro rango. Pero tu sacrificio demostró tu valor...
Cerré los ojos, procurando interpretar sus palabras.
¿Yo era un Ángel?

-Sí, eres un Ángel, un Ángel Custodio. Deberás de proteger a tu humano más allá de todo. Lo bueno es que puedes presentarte con tu cuerpo humano...
-Oh. Vale, vale. Ya entiendo- susurré.
-Entonces vamos, tu humano te espera- dijo tomando mi mano y llevándome casi a la rastra.

El vuelo sucedió de forma tan natural que llegué a pensar que había nacido para ser Ángel.
Al acercarnos a la tierra, descubrí que el barrio me resultaba conocido. La casa que se mostraba majestuosa delante mío era enorme y sublime.
-¿Me permitirás ver a Queila antes de darme mi trabajo?- inquirí entusiasmado.
Damir sonrió.
-No. Queila es tu humano... Siempre te viste como su guardián, pues bien, ahora serás su custodio.
Asentí, con un brillo de tristeza en los ojos.
-No te pongas así. Vamos... Ella podrá verte, sentirte y amarte, como lo hacía cuando tú eras humano. Simplemente ahora tienes dos alas blancas y eres inmortal. Y creo que Queila piensa hacer el conjuro para mantener su vida por más tiempo... Ahora que lo pienso, lo tuyo será una custodia eterna, pero te será agradable...
Mientras él hablaba yo simplemente lo miraba sin poder creer lo que escuchaba.
La alegría me inundaba y sentía que nada mejor podía suceder.
-Eso está por verse- murmuró Damir, antes de emprender vuelo.
La puerta de la mansión se abrió y Queila apareció sonriendo.
Comenzó a correr hacia mí, me abrazó y acercó su rostro con dulzura.
La estreché fuerte contra mí, feliz por tenerla al fin entre mis brazos.
Había tiempo de sobra para preguntar por Hollie, Alex, Macu y los demás...
Ahora, simplemente tenía una idea en mis pensamientos.
Mis labios rozaron el cuello de Queila y ella se estremeció suspirando suavemente.
Sonreí, mientras dibujaba un camino de besos por su mandibula y llegaba a sus labios.
Sus brazos rodearon mi cuello al tiempo que nuestras bocas entraban en contacto.
Un beso dulce, emotivo, cargado de sentimientos.
Queila estaba a salvo y yo podía seguir a su lado, cuidando que nada malo le ocurriera.
Estábamos juntos y ya nada nos separaría.
¿Qué más podía pedir?



Bien... Creo que este el mejor final, verdad? O creían que iba a dejar a Reuen muerto y sólo? No! Él y Queila se merecían... Sobre Hollie, Alex y los demás, tal vez escriba alguno mini OS especial, contando qué fue de ellos. No sé aún... Todavía tengo muchas cosas para hacer. Espero sus comentarios. Besos!

Capítulo final: Custodia Eterna

El aire se colmó con el sonido tenebroso de la risa de Damir.
Ya sus ojos no eran claros y transparentes. Ahora, sus pupilas eran de un brillante color rojo...
Damir no se movía. Era evidente que quería hacerlo, pero una fuerza superior a él se lo impedía.
Comprendí rápidamente a qué se debía esa actitud en él. El espíritu de Bakan anhelaba atacar, Damir en cambio buscaba contenerlo.

Mientras Erzengel se encaraba a su compañero, yo me hice cargo de Queila, que cayó sin fuerzas ni bien Karim quedó libre de la influencia de Bakan.
Alex seguían junto a Hollie, cuidándola con sus propio cuerpo, Maku había cargado con el cuerpo de Karim que estaba inconsciente debido a lo sucedido.

El sello de Queila mantenía alejados a los otros brujos, como si una burbuja nos envolviera...
Sólo Erzengel y Damir estaban en condiciones de luchar y una voz en mi interior me decía que el final de la batalla no sería bueno...

-Hazlo...- gritó Damir- Vamos, no hay tiempo.
Erzengel levantó su espada.
Las alas de Damir se agitaron furiosas y sus plumas se volvieron brillantes como la refulgente plata, filosas como el mejor acero templado.
-Idiota... Eres tan débil- la voz de Bakan a través del Ángel sonaba lejana.
Erzengel negó con la cabeza.
-Este será tu fin... Nada quedará de ti- murmuró y se encaminó a cumplir su deber.
La lucha interna entre Damir y Bakan se mantenía. El cuerpo de Ángel intentaba moverse, pero invisibles ligaduras lo apresaban y detenían.

-Karim nunca despertará... No podrás hacer que recupere su antigua existencia- anunció Bakan sonriendo oscuramente.
Queila abrió los ojos entre mis brazos.
-Ahora me prestas atención- rio el brujo, hablando a la joven que yo protegía- Bien,
bien... Si me mata este angelucho, el humano seguirá en el sueño en que está, nunca reaccionará.
-Ba... Kan...- susurró Queila.
Miré a la mujer de rubios cabellos y ojos cristalinos que tanto tiempo había ansiado volver a ver. La necesitaba, precisaba de ella... Y observar su preocupación por el inocente involucrado me afectaba. Ella no estaba en condiciones de luchar.

-Si tu amigo me da su vida... Si él me da su cuerpo, yo haré que Karim despierte- prometió Bakan, mirando fijamente a Queila. Ella se estremeció y y negó con un leve gesto.
-Nunca...
Observé a Queila y luego busqué a Alex y Maku. Hollie había recuperado la consciencia rápidamente y miraba con tristeza a Karim, pero estaba lo suficientemente lejos como para no escuchar las palabras de Bakan.
Miré a Erzengel y asentí en silencio, mientras dejaba en el suelo a Queila.
-Vale... Me tendrás, pero primero despierta al humano- le dije con voz fría.
Bakan sonrió a través de Damir.
Yo ya estaba a su lado, tendiendole mi mano. Si usaba el poder de Damir, podía usurpar mi cuerpo fácilmente.
Sabía que esto era suicidio, no me importaba. Sólo quería que Queila pudiera vivir su vida y que Hollie y Karim quedaran afuera del asunto. Ellos eran inocentes y merecían una existencia alejada de nosotros. Ya verían luego mis compañeros cómo detenerme, qué hacer conmigo, encontrarían la manera de acabar con Bakan.
Escuché a mis espaldas los pasos de Erzengel, que caminó hacia Queila y la tomó entre sus brazos. Ellas había comenzado a llorar, pidiéndome que me detuviera. Yo ya estaba cansado de afectar la vida de personas que nada tenían que ver con esta batalla...

Damir cerró los ojos y pude escuchar la alegría en Hollie al ver que Karim despertaba.
El Ángel tomó mi mano de manera forzada, dificultosa. Un escalofrio recorrió mi cuerpo.
Luego, una fuerte punzada atravesó mi pecho. Un líquido caliente comenzó a manchar mi ropa... Me llevé la mano hacia la zona que tanto dolía. Mi sangre fluía veloz, una gran herida me perforaba de lado a lado...
Un zumbido y otro más. Mi cuerpo comenzaba a sentir un terrible dolor, más sangre brotaba de distintos lugares. Cuello, manos... no sólo mi pecho sangraba.
Un gemido se elevó en la tensa atmósfera.
No era mío. Frente a mí, Damir caía de rodillas.
Las causantes de mis heridas eran brillosas plumas de acero. Plumas que habían dado en el blanco al perforar el corazón, las muñecas y el cuello del Ángel.
Sonrió levemente, mientras me miraba levantando con dificultad su cabeza.
Sus ojos se tornaron verdes antes de que cayera de espaldas contra el suelo.
Una inmensa luz nació de las heridas de Damir y cubrió su cuerpo ya carente de vida.
De pronto, un rayo partió el cielo y una vez más la tierra tembló. El cuerpo de Damir brilló durante unos instantes y estalló en minúsculas partículas.
Detrás mío, Queila lloraba. Sabía que Erzengel estaba con ella, que la estaba envolviendo con sus alas. Sólo así él podía haber tenido el control para dar ese ataque certero.
Sonreí, mientras me desplomaba sin fuerzas contra el suelo.
En ese preciso momento, todo se volvió negro, mientras el dolor aumentaba considerablemente.
Estaba muriendo y no me preocupaba. Sólo pensaba en Queila, el amor de mi vida; en Hollie y Alex, eros muchachos que tanto me habían ayudado; en Maku, mi fiel amigo... Anhelaba su felicidad y buena vida. Sólo esperaba que pudieran vivir alegres por muchos años.
La oscuridad creció aún más, si acaso eso era posible, y me cubrió por completo.
Un último suspiro y llegó el fin...

Al menos, para los demás esto sería un nuevo comienzo. No importaba mi vida, sólo la de mis seres queridos.
Bakan, el Oscuro, había muerto, los demás brujos ya no tenían poder contra la Orden de Liz y mis amigos estaban sanos y salvos.
Nada más podía pedir...
Esta muerte no era dulce, más al menos no tenía amargo sabor.
Sabía que algún día Queila y yo volveríamos a vernos.
Ahora, mi espíritu iba camino al Cielo, si acaso existía en verdad...


(Jaja... Sí, ya sé... Ahora de verdad querrán matarme. Escribí y borré varias veces. Este es mi final preferido... Aún falta el epílogo, que llegara este mismo viernes. Cuando lo lean entenderán porqué me gustó el final, aún a pesar de la muerte de Reuen. Ah! Reuen... Espero les haya gustado. Besos!)

Capítulo 24: Custodia Eterna

Aún se podía sentir el temblor en la tierra.
No precisé mucho para tomar mi decisión...
Ante la mirada sorprendida de la mayoría de los presentes, Queila corría a velocidad superhumana en dirección a Hollie.
Bakan iba a la par, por momentos él ganaba unos centímetros, otras veces era Queila quién parecía vencedora.
Hasta que, a pocos metros de Damir, Queila se detuvo de pronto, plantó sus pies en el suelo y con su espada dibujó rápidamente un nuevo sello.
Bakan frenó casi sobre Damir y cuando volteó para ver a Queila el pánico ganó terreno en él.

Mientras todos continuaban luchando, yo ya tenía bien en claro que debía ir a ayudar... Hollie y Queila podrían precisarme y no las defraudaría.
Erzengel iba a mi lado, su mirada fija en el mismo punto perdido. Algo me hacía pensar que el Ángel sabía algo, pero nada dije, apresurado por llegar junto a mis compañeros.
Damir era el escudo externo, Alex y Maku estaban sobre Hollie, cuidando de ella.

Bakan sonrió a través del cuerpo de Karim.
-No puedes matarme, ella no te lo perdonará- se burló con una ronca carcajada.
Queila caminó hacia su enemigo, con la espada en alto, lista para atacar.
Bakan intentó hacer un conjuro, pero aún cuando murmuró en diferentes idiomas, nada pudo hacer.
-El sello que hice antes de emprender la carrera fue para anular tus poderes... No puedes atacarme así...- indicó Queila sonriendo- Pero yo sí te puedo atacar.
La espada se elevó desafiante. Bakan miraba a Queila con una extraña mezcla de furia y miedo. No sabía qué hacer y eso no le agradaba en absoluto.
Erzengel y yo estábamos poco más atrás, en los límites del nuevo diagrama que Queila había dibujado en el suelo.
Varios brujos oponentes se acercaban al lugar y era mejor detenerlos cuanto antes. Aún si Bakan estaba sin sus poderes, los otros podían atacar a Hollie, el obvio objetivo del líder de las Tinieblas.

-Si intentas matarme, si me haces daño... Hollie te odiará de por vida- amenazó nuevamente Bakan.
Queila se acercó aún más.
-Sé que quieres lastimar a Hollie. Sólo piensas causarle daño para ir en mi contra. No te tengo miedo, Bakan- anunció Queila con voz fría. Su espada estaba a milímetros del cuello de Karim.
-Sólo preciso dar una orden y todos caerán sobre tu amiguita...- se burló el brujo- Y no podrán cuidar de ella y detenerme a mi... Deberán elegir...- provocó, sonriendo.
Queila respondió también sonriendo.
-De eso ya me encargué. Nadie podrá venir en tu ayuda... Presta atención, ¿puedes verlo?- cuestionó Queila.
Siguiendo sus palabras, Bakan (y yo también, a decir verdad) observó a su alrededor.
Una cristalina muralla se levantaba fuerte, inflexible. El segundo sello de Queila apuntaba a encerrar al enemigo.
El rostro de Karim se tiñó de pánico y Queila apuntó nuevamente su espada sobre el cuello de Bakan. Él no podía moverse, delante tenía a Queila; detrás, a Damir y Erzengel y yo hacíamos guardia. Llevaba las de perder y en gesto completamente humano, con el miedo recorriendo su cuerpo, cerró los ojos. Queila entonces aprovechó...

Antes de que yo pudiera hacer nada, ella comenzó a rezar. Yo conocía bien esa oración... Ese conjuro lo había realizado yo hacía más de 20 años atrás.
Damir apresó entre sus brazos a Karim y comprendí que Queila pensaba atar el alma de Bakan al cuerpo del Ángel.
Erzengel ya estaba preparado para actuar.
Simplemente me miró y sonrió lugubremente.
-El espíritu de Bakan en un cuerpo poderoso como el de Damir es un peligro... Pero hay forma de solucionar esto de una vez- explicó, abriendo sus alas- Tú cuida de Queila, se debilitará mucho al terminar el hechizo. Hollie está segura... El problema es Damir.
Con esas últimas palabras, el Ángel se lanzó sobre su amigo, en el instante mismo en que Queila encerraba a Bakan en Damir.
Un fulgor iluminó el cielo y la tierra comenzó a abrirse en líneas y fisuras diversas.
Corrí junto a Queila, mientras Damir comenzaba a estremecerse sacudido por una risa macabra y oscura.
Sus blancas alas se tornaron rojas.
La verdadera pelea comenzaba ahora...


(Espero les guste. Me ha tomado mi tiempo aceptar el final de esta historia, pero es inevitable... El jueves será el último capítulo, disfruten! Nos estamos leyendo...)

Capítulo 22: Custodia Eterna

Nestor suspiró.
-Si quieres darle un cuerpo definitivo a Queila, el tuyo no alcanza. Necesita un cuerpo que le permita explotar todo su poder...- replicó pensativo.
Calipso hizo una mueca de dolor, claramente esperaba otra respuesta.
-Cariño, lo haremos juntos... Tu poder y el mío pueden ser de mucha ayuda para nuestra hija. Nuestro tiempo ya terminó, bien lo dijiste, es hora de que lo más jóvenes luchen por un mañana mejor...
Ante esas palabras, la madre de Queila levantó la mirada y sonrió, esperanzada.
Todos los allí presentes observabamos sorprendidos.
El jefe del concilio pensaba ofrecerse en sacrificio junto a su esposa por el bien de su hija y el resto del mundo.

-Alex, agradezco tu esmero por cuidar de nuestra hija...- murmuró Nestor- Tu idea era buena, pero creo que ésta es la mejor opción. Por favor, cuida de Hollie, la hemos protegido desde su nacimiento, es como otra hija más y realmente quiero que sobreviva a todo esto y pueda llevar una vida normal...
El muchacho asintió, sonriendo levemente.
Entonces Nestor giró su atención hacia los demás presentes.
-El nuevo jefe será Reuen, una vez que esta batalla concluya y si es que acepta, claro está. Sino, él tendrá plena libertad de elegir quién lo reemplace. Piensen, magos y brujas, que en sus manos recae la defensa de la humanidad. Usen bien sus poderes...- Nestor se estaba despidiendo y era difícil en verdad enfrentarse a todo eso.
Perder al máximo líder, pensar en la nueva responsabilidad y saber que Bakan estaba más cerca que nunca.
-Es hora- murmuró Calipso.
Nestor tomó entre sus brazos el cuerpo de Hollie que dormía.
Su esposa se situó a su lado.
El sello comenzó a brillar en el mismo instante en que ambos se situaron y comenzaron a orar a la par.
Damir se mantenía cerca, con los ojos cerrados. Su cuerpo brillaba tanto o más que el sello.
Yo observaba todo a la esperaba del desenlace.
Si el conjuro resultaba, Queila regresaría al fin...

La luz creció, más y más, hasta que envolvió por completo a los ancianos y a Hollie.
De pronto, la luminosidad se volvió tan fuerte que parecía causar ceguera.
Cuando la luz se apagó, en el centro del sello, aparecieron dos personas.
A ambas bien las conocía yo, una a fuerza de años de haberla visto crecer y vivir. La otra, por el tiempo de entrenamiento y trabajo a la par.

El silencio se palpó en el aire cuando todos fijaron su mirada en el lugar donde antes habían estado dos de los principales magos de la Orden de Liz.
Mi respiración se detuvo durante varios segundos sin que yo me percatara.
Por fin había ocurrido. Por fin ella estaba aquí, luego de tanto...

Alex se acercó para tomar entre sus brazos el cuerpo indefenso de su hermana, mientras Queila me observaba fijamente con una enorme sonrisa en el rostro.

Lo hubiera dado todo por correr a su lado y abrazarla, pero mi deber estaba al frente de batalla, esperando a Bakan.
Queila cerró los ojos y respiró profundo. Damir tomó sus manos y una brillante luz azul se dejó ver por unos instantes. Parecía que miles de diminutos relámpagos arrancaban en la piel del Ángel y concluían en Queila.
Al finalizar, Damir fue junto a Alex y Maku, que procuraban verificar que Hollie estuviera bien.
Queila comenzó a caminar hacia donde Erzengel y yo estábamos, guiando a los demás para el comienzo de la lucha.

A esas alturas, ya era fácil de sentir, Bakan estaba cerca. Pero para sorpresa de muchos, aún no podíamos ubicarlo con exactitud.

Entre la oscuridad una figura se movió veloz.
Alguien estaba allí, en la frontera de nuestras fuerzas.
Cuando ese individuo comenzó a caminar con paso firme hacia el centro del claro, el bosque tembló y para nuestra sorpresa, aparecieron decenas y decenas de brujos oscuros.
Nos igualaban en numero, más no nos superaban.

Pero lo más sorprendente fue descubrir la identidad de quién venía a enfrentarse.
Su risa explotó febril en el bosque mientras se bajaba la capucha.
-Por fin podemos medir fuerzas...- dijo Bakan a través de Karim.
Queila gruñó, ya a mi lado.
-Ahora entiendo porque muchos dudaban con este muchacho...- dijo mi compañera- Bakan ha estado haciendo con él algo semejante a lo mío con Hollie. Sólo que él eclipsa el cuerpo cuando lo desea y cuando no, escapa como mejor le parece...
Miré a Alex y Maku. Sabía bien que Hollie no permitiría que Karim sufriera peligro alguno.
Debíamos eliminar a Bakan y salvar al humano inocente.
Sonreí. No sería sencillo, pero lo lograríamos.
Queila había vuelto, eso era señal de mejores vientos...

Capítulo 21: Custodia Eterna

Las clases terminaron.
Iba de camino hacia mi casa, sabiendo que Maku estaba descansando y Nestor cuidaba de Hollie hasta tanto Alex regresara de sus entrenamientos.
No llegué a abrir la puerta de la mansión cuando sentí el aviso.
Patrick, otro de mis compañeros que estaba ahora reclutando brujos, llamaba casi a gritos. Sus pensamientos golpearon fuerte y supe así que algo no muy bueno había sucedido.

Era tal el nerviosismo en mi amigo, que no dudé en generar un conjuro y viajar hasta donde él estaba, en las fronteras del país. Eso me quitaría algo de energía, pero sentía que era necesario.
Al llegar, comprendí el horror al que se había visto sometido Patrick.
La tarde caía ya y aún con las primeras sombras del atardecer, era fácil verlo... una veintena de cuerpos mutilados y destrozados en mil partes.
Un solo sobreviviente, herido y cansado, hablaba en murmullos. Patrick estaba junto a él, intentando comprender sus palabras.

-Ya sé dónde está Queila... Ya sé dónde está... Idiotas, ya están cercados, no hay escapatoria... Sé dónde está...
Con una frase a medias, el muchacho, un novato recién graduado, murió con un gesto de absoluta agonía en el rostro.
Patrick me miró y se estremeció.
Esas palabras no eran del reciente difunto. Eso era un mensaje. Un mensaje de Bakan.

-Él sabe de nuestro trabajo con Hollie. No tenemos otra opción más que recuperarla e ir a la batalla. Esto no puede seguir. No, de ninguna manera...- susurré.
Patrick asintió.
-Iré a ver a los otros grupos. Antes del amanecer estaremos todos en la ciudad. Pondremos guardias en la casa y toda la zona, también lo haremos en la zona del bosque. Hay que alejarlo de los civiles...- indicó mirando su reloj.
Me despedí de él y fui directo a casa de Hollie. Necesitaba que Alex me explicara su plan y si era factible, lo aplicaríamos esa misma noche.
Debíamos adelantarnos a Bakan. Esta vez no podía escapar.

Ya en casa de Hollie, Nestor elevó un encantamiento de nulidad. De esa forma, nadie podría escuchar lo que dijéramos entre las paredes de ese edificio.
Alex se notaba preocupado por la situación, era obvio que su hermana era prioridad y si mantenía su idea seguramente debía de ser algo bueno...

-Sé por sus recuerdos que han estado hablando de la posibilidad de separar los espíritus de Hollie y Queila haciendo que uno de ellos pase a otro cuerpo. Entiendo el peligro que eso significa, pero es preciso que Queila tenga la posibilidad de manejarse en un cuerpo y usar sus poderes para detener a Bakan definitivamente- dijo Alex con voz grave.
Maku, Nestor y yo asentimos a la vez.
-Bueno, ya encontré la solución- continuó el muchacho- Hollie es mi hermana, si su cuerpo toleró dos espíritus durante 20 años, el mío puede hacerlo por unos días. Queila usaría el cuerpo en el que está y luego veríamos qué hacer... Pero eso sería ya con Bakan exterminado.
Nestor suspiró. Él aún tenía la idea de que lo mejor era que su hija muriera luego de la batalla. Él creía que su espíritu merecía descanso.

-Cuando traspasé el alma de Queila al cuerpo de Hollie generé mucha energía. Tu plan puede que funcione, pero debe llevarse a cabo lejos de aquí...- expliqué pensativo.
-Sí, en el bosque es posible. Atraeríamos la atención de Bakan y podríamos enfrentarle allí- opinó Maku.
-Estoy de acuerdo. Creo que debemos llevar adelante este plan hoy mismo. No podemos extenderlo más. No con lo que ha hecho Bakan. Él está forzandonos y no podemos darnos el gusto de perder tiempo...- Nestor hablaba con tono afligido. Una vez más, no vi en él el hombre maduro que aparentaba ser, sino el anciano que en verdad era.

Luego de ese intercambio de opiniones, nos dividimos ocupaciones. Maku controlaría la zona, Nestor ayudaría a crear el sello, Alex cuidaba en tanto de su hermana y yo manejaba las filas de brujos que ya habían llegado para pelear a nuestro lado.
Hollie dormía por un encantamiento que le habíamos hecho luego de explicarle la situación y los peligros a que se enfrentaría. Ella aceptó correr el riesgo. Quería ayudarnos y confiaba en su hermano. Mientras la batalla se llevara adelante, Nestor, Maku y Patrick cuidarían de Alex.

Ya en el bosque, Damir y Erzengel se hicieron presentes. Verlos caminar a la luz de la noche entre los árboles era una visión increíble. Dos Ángeles de blanquisimas y enormes alas que parecían ir flotando más que caminando. Si nos hacía falta poder, con ellos a nuestro lado no era necesario.
Damir se ofreció como fuente de energía para el hechizo, Erzengel quiso ir al frente de batalla y pelear a mi lado.

Ya todo estaba listo. El sello diagramado en el suelo, las guardias preparados...
Cuando Nestor comenzó a recitar la oración de iniciación, un viento azotó levemente. Desde mi posición pude ver todo claramente. Era Calipso, la esposa de Nestor y madre de Queila.
Necesité hacer poco esfuerzo para escuchar lo que decía:
-Ya no tengo vida en este mundo. Si he persistido en mi existencia fue para intentar ayudar a mi hija cuando me fuera posible...- explicó- No es necesario que estos inocentes se sacrifiquen por una batalla que no les pertenece.
Nestor dio un paso hacia su esposa, ella continuó diciendo:
-Lo mejor sería que Queila consiga un cuerpo definitivo. Yo le daré ese cuerpo... Luego será decisión de Queila vivir o encontrarse conmigo en el Plano Celestial. Eso si el Jefe del Concilio lo acepta. ¿Qué decides, mi amado esposo?

El bosque se había sumido en completo silencio. Todos escuchabamos atentos a Calipso. Nestor suspiró, antes de dar su opinión y veredicto. Su respuesta sería de vital importancia...

Capítulo 20: Custodia Eterna

Las cosas se iban desenvolviendo como esperábamos respecto a Alex. El muchacho había logrado en menos de 15 dias alcanzar el mismo nivel de experiencia que Maku y yo. Aunque el consejo de ancianos nada sabía y la academia de entrenamiento no estaba al tanto, Nestor, el líder del concilio y máximo consejero de la Orden de Liz, sabía todo y había dado su visto bueno. Nadie nos reclamaría nuestro accionar.
Vencer a Bakan y lograr salvar a Hollie y Queila eran las prioridades de todos. La Orden existía para cuidar al mundo de la oscuridad y el mal y eso intentabamos hacer...

Alex logró sincronizarse con su doble y el conjuro de inmortalidad lo hizo sin ayuda de nadie. El muchacho estaba listo. No había luchado ni enfrentado a ningún enemigo, pero su cuerpo y mente estaban listos, llenos de nuestra memoria de guerreros y parecía bien dispuesto a enfrentarse a quien fuera necesario por salvar a su hermana.

La primer noche en que regresó a su casa, pude sentir a Alex bastante nervioso.
"De verdad, Karim no me gusta..." me decía en pensamientos mientras yo cuidaba el descanso de su hermana, "Algo en él me hace dudar, pero no sé qué es..."
"Si, te entiendo", respondí sonriendo, "A Maku y a mi nos ocurre lo mismo, pero no encontramos explicación aún"
"Ya veré qué puedo hacer mientras estamos en clases", Alex pensaba ya casi sumergido en sueños y yo seguía observando a Hollie que dormía profundamente.

-Bakan está cerca... Debemos detenerlo antes de que logre su objetivo- comenzó a murmurar en sueños la joven. La voz de Queila sonaba clara y tranquila.
-Reuen, si esto no resulta, deberán luchar... Todos los magos deberán unirse, enfrentar las fuerzas de Bakan y vencer. Es su obligación, no pueden permitir que la humanidad sufra el poder de la Orden de las Tinieblas...- explicaba en susurros.
-Sí, lo sé. Poco a poco y sin llamar la atención los ejércitos se están reuniendo. Hemos decidido intentar cercar a Bakan en un sitio alejado, donde ningún inocente pueda resultar herido- indiqué suspirando.
-Bien. Eso es bueno... Ahora que Alex está con nosotros podrás preocuparte un poco menos por Hollie y por mi.
-¿Cómo sabes?
-Mi poder sigue intacto, pero éste no es mi cuerpo y Hollie no lo percibe, pero yo sí. Alex será un excelente custodio para Hollie cuando todo esto termine...
Asentí en silencio.
Hollie comenzó a moverse incómoda en la cama y la conexión con Queila desapareció.
El resto de la noche transcurrió tranquila.
Mis pensamientos divagaban en torno a lo que Queila había dicho y aún cuando intentaba encontrar una solución, nada lograba.

El día de clases fue de lo más normal. Al llegar la hora del almuerzo, Alex se me acercó.
-De verdad, algo sucede con Karim- murmuró- Hay momentos en que creo que es enemigo y ratos en que se comporta como un humano común... Debemos seguirlo de cerca sin que nos vea.
Sonreí, mientras Alex señalaba sus apuntes de clase, fingiendo que me estaba consultando algo.
Antes de retirarse, suspiró y dijo:
-Ya encontré el modo de lograr tu objetivo. Podemos salvar a ambas... Te explicaré luego.
Lo miré atónito. Él se fue caminando tranquilamente, mientras yo no cabía en mí del asombro.
Él había entrado en nuestro mundo en apenas días y decía haber resuelto algo que nadie más había logrado solucionar.
No debía hacerme esperanzas, pero ¿Y si Alex realmente había dado con la solución adecuada?
Si así era, entonces Hollie estaría a salvo, Queila podría luchar a nuestro lado y Bakan sería derrotado definitivamente. Si... Pero, ¿qué sucedería luego con Queila?

El timbre sonó, llamando al regreso a clases y yo suspiré.
Necesitaba que la noche llegara pronto. Necesitaba aclarar mis dudas y saber si era posible alcanzar la meta que me había propuesto...

Capítulo 19: Custodia eterna

POV Alex

Reuen se fue y me dejó sólo junto a Maku.
Mi nuevo tutor parecía simpático, dadas las circunstancias. Creo que no es muy normal descubrir a un adolescente con poderes que nada sepa sobre magia. Al menos, eso entendí por las pocas frases que pude escuchar en los pensamientos del sujeto que tenía frente a mi, de pie sobre un dibujo extraño en el suelo.
Cuando me pidió que me acercara, suspiré y caminé hacia él, decidido a hacer lo que fuera necesario por mi hermana.
Miles de imágenes golpearon mis pensamientos, una y otra y otra vez. Sensaciones, emociones, todo mi cuerpo se estremecía hasta que la inconsciencia se apoderó de mí.

Cuando volví a abrir los ojos me descubrí en una confortable cama. Maku me observaba sonriente.
Lo miré en silencio durante unos minutos, tratando de poner en orden mis pensamientos.
Me sorprendí al descubrir que de pronto miles de conjuros, posiones y recetas parecían ser de lo más común para mí. Lo mismo sucedió con recuerdos y cuestiones del pasado, principalmente sobre mi hermana Hollie.

Maku me pidió que descansara, no sin antes explicarme que había estado en una especie de limbo durante 4 dias completos. Según él, cuando tuviera que hacer lo mismo con Reuen mi recuperación sería más lenta aún.

Esa misma noche Reuen llegó y avisó que el nuevo cruce de recuerdos ocurriría a la mañana siguiente. Acepté, entusiasmado con la idea de poder ayudar a mi hermana.

Cuando Reuen trazó el sello en el suelo y me miró con nostalgia me sentí extraño. Fue recién cuando sus memorias comenzaron a colmar mi mente que comprendí todo. Él me había visto crecer al cuidar de Hollie... Y él quería a Hollie como a una hija. Y principalmente, pude ver que Reuen amaba con locura a Queila, pero no por recuperarla pensaba herir a mi hermana.

Un rastro de melancolía despertó en mí al ser capaz de ver desde fuera toda la situación. Reuen había pasado 20 años de su vida cuidando de Hollie simplemente porque su cuerpo contenía el espíritu de Queila. Y ahora, al descubrir que Queila y Hollie eran dos entidades distintas, frente a todas las posibilidades, Reuen sólo toleraba una: salvar a ambas.

En medio de mi reflexión sentí que la fuerzas me fallaban. Una vez más la inconsciencia marcó presencia...

Reaccioné esta vez de noche. Otra vez Maku cuidaba de mí.
-Tenía razón... Te tardaste más tiempo...- susurró sonriendo- 7 dias para ser exactos.
Sonreí también y decidí quedarme en la cama hasta que amaneciera.
-Al mediodía Reuen llegará con tu doble. Copiar sus recuerdos te será sencillo y no te consumirá energía alguna. Podrás regresar a tu vida de siempre hoy mismo...- explicó Maku suspirando- Bueno, ya no será lo mismo de antes, pero entiendes a lo que me refiero.
-Si, comprendo...
Asintió, satisfecho y el silencio se apoderó del lugar.
Era evidente que Maku estaba cansado y le hacían falta dias completos de sueño.
-Ahora que yo podré ayudar, Reuen y tú podrán descansar un poco- susurré.
-Llevamos años viviendo así, no te preocupes, no somos tan débiles...- Maku hablaba y parecía que la edad del mundo se expresaba a través de él.

-Y hablando de debilidad... Hoy mismo debes el conjuro de inmortalidad- un hombre nos miraba sonriente desde la puerta de la habitación. No lo conocía en persona pero sabía quién era.
Nestor, el padre de Hollie estaba allí, con nosotros.
Era alguien sorprendente y extraño. Su inmenso poder se sentía desde lejos. Pero se le notaba exhausto, como a Maku.

Mientras yo descansaba, Maku y Nestor comenzaron a hablar en murmullos. Hasta tanto Reuen no regresara, debería quedarme allí... Aunque ya empezaba a aburrirme.

Capítulo 18: Custodia Eterna

Hollie se mostraba algo triste cuando di fin a la clase y los demás alumnos se dispusieron a seguir con su día en la universidad.
-¿Qué pasa?- pregunté preocupado al verla así, tan apagada.
-Nada. Es sólo que... El sabado debía dar un examen final...- respondió mirando al suelo.
-Y luego de lo sucedido el viernes a la noche, el sabado lo pasaste durmiendo...- dije pensativo. Me alegraba que aún tuviese tiempo para hacerse problemas por cosas tan sencillas.
Ella asintió, sin levantar la mirada.
-Mmm... Bueno, déjame eso a mí- repuse con entusiasmo- Ve a tu casa y estudia mucho. Mañana rendirás el examen...
Hollie me miró sorprendida y curiosa.
-Deja todo mis manos, de verdad... Tú sólo estudia- insistí.
Era fácil convencer a la profesora a cargo para que tomara el examen una vez más y eso nos ayudaría a todos. Tener a Hollie estudiando colaboraba con la tarea de entrenar a Alex sin que nadie lo supiera.
La mirada de Hollie se iluminó llena de esperanza y sonriendo se despidió, dejándome solo una vez más.
Maku apareció entonces.


-He estado pensando...- dijo haciendo una mueca- Si la Orden toma a Alex para entrenar, su educación llevará años. No podemos perder tanto tiempo...
Asentí, suspirando.
-¿Qué propones entonces?
-Usar nuestros poderes y transferirle el conocimiento desde nuestra memoria mágica- respondió despreocupado.
-Sabes que eso es peligroso, que él deberá descansar luego muchas horas a fin de recuperarse y que no podemos trabajar tú y yo a la vez...
-Si. Lo sé. Hay que armar una cuartada, buscar el medio para que Alex falte de su casa y nadie se preocupe... O... Podemos conjugar un doble.
Miré a Maku atónito. Mi compañero estaba planteando la idea de romper mil y una reglas de la Orden a fin de lograr incorporar a Alex a nuestro bando.
Suspiré. Él tenía razón. Llegados a este punto no podíamos hacer otra cosa.
-Haremos un doble- dije mordiéndome el labio inferior- Pero lo haré yo. Puedo valerme de mis recuerdos y de los recuerdos de Hollie para generar un clon de Alex capaz de engañar a su familia y amigos.
Maku sonrió entusiasmado.
-Bien. Yo le trasferiré todos mis conocimientos y cuando el Alex falso esté bien formado, cambiaremos papeles... Tomaré tu aspecto y estaré en clases y con Hollie y nadie sospechará nada...- dijo, sonriendo.
Admiraba el entusiasmo y la confianza de Maku. Era bueno contar con compañeros como él y sus ideas no eran tan malas después de todo...


-Bien, hoy a la noche comenzaremos. Ahora tengo otra clase.- dije mirando mi reloj.
-Suerte con eso... Yo iré a cuidar de Alex y Hollie. Karim anda cerca y no me gusta para nada...- repuso mi compañero negando con la cabeza en un típico gesto suyo.
Mientras sonreía, lo vi desvanecerse y un nuevo grupo de alumnos llegó unos segundos más tarde.
Otra vez debía actuar mi papel de profesor...


La clase terminó y salí en busca de Alex. Él debía estar en el gimnasio, entrenando.
Comprobé que no estaba equivocado en lo absoluto, al encontrarlo haciendo abdominales en una gruesa colchoneta. Al verme, se puso de pie y asintió en silencio.
Salimos caminando hacia el estacionamiento. Había pocos alumnos a esa hora y nadie reparó su atención en ver a un alumno junto a su profesor subir a un auto y emprender viaje.


-¿A dónde vamos?- preguntó Alex.
-Toma la avenida principal y conduce hasta salir de la ciudad.- expliqué suspirando.
En pleno campo, entre zonas de cultivo y cría de ganado, una casa se mostraba en apariencia abandonada.
Llegamos hasta el establo principal, donde Maku nos esperaba ya preparado para comenzar con todo.
Nestor estaba cuidando de Hollie y otros más vigilaban la zona, por precaución.
Alex me miró en silencio, aguardando una explicación.


-Hay mucho para contar. Creo que lo mejor es empezar con el proceso de transferirte nuestros recuerdos. Evitarás así meses y meses de entrenamiento y comprenderás muchas cosas...- indiqué mientras entrábamos al lugar.
Maku había terminado de hacer un sello de protección en el suelo y nos miraba tranquilo.
-Alex, sé que buscas respuestas... Este proceso llevará varias horas, pero lograrás entender y saber todo...- dijo mi compañero sonriendo.
-Sí, así es. Mientras tanto, yo me encargaré de generar un doble para que te suplante. Nadie notará tu ausencia- expliqué suspirando.
Alex nos miró durante varios minutos, meditando nuestras palabras.
-Bien... Confío en ustedes, estoy en sus manos...- el muchacho se veía resuelto y confiado.
Sonreí y, prometiendo regresar a la noche, dejé a solas a Maku y a Alex para que diera inicio el conjuro.


Yo debía ir a visitar a la profesora de Hollie para convencerla de que mañana fuera día de examen.
Luego, pensaba hablar con Hollie y explicarle lo de su hermano.
El doble de Alex debía llegar a la casa antes del horario de la cena, también debía ocuparme de eso...
Suspiré. Serían días bien largos y fatigantes de ahora en más, pero todo fuera por terminar con Bakan de una buena vez.
Quería salvar a Queila y Hollie, destruir a nuestro enemigo y lograr la paz al menos por un tiempo... ¿Era mucho pedir?

Capítulo 17: Custodia Eterna

El domingo llegó y se fue monótono y aburrido.
Descansé tanto como me fue posible y traté de sacar en limpio varias ideas.
Maku seguía cuidando de Hollie y ahora también de su hermano, Alex, mientras yo pensaba la mejor manera de hablar con el muchacho.

El lunes llegó, pues, cargado de cosas por hacer.
Debía cumplir mi papel de profesor y dar mis clases como era debido y también hablar con el hermano de Hollie, antes de que otros lo hicieran.

Sabiendo que Nestor cuidaba de Hollie, mandé llamar a Alex.
Maku me ayudaría para lograr mi objetivo.
El muchacho llegó a mi salón en mi hora libre, tal y como había planeado, y se sentó en unos de los pupitres más cercanos a mi escritorio.
Yo lo miraba fijamente, mientras Maku, invisible gracias a sus poderes, comenzaba a moverse por todo el salón.

No fue preciso mucho tiempo antes de que el muchacho frente a mí comenzara a mostrarse nervioso.

-¿Pasa algo?- pregunté como quién no quiere la cosa.
-No, profesor- respondió seguro y con voz firme.
Maku entonces se acomodó junto a él y se dedicó a susurrar, a un nivel inaudible para cualquier humano, frases sin sentido.
Evité sonreír para no delatarme, esperando que el chico al fin expusiera lo que estaba ocurriendo, pero él se comportaba firme. O era buen actor, o nuestra hipótesis no era válida y era un humano común y corriente.

Maku jugó su mejor carta... Amenazó a Hollie, jurando y perjurando que la mataría despiadadamente.
Era fácil para mí ver y sentir a mi amigo, pero necesitaba medir a Alex y ver qué tan capaz era...

Con un movimiento limpio y rápido, mucho más veloz de lo que yo hubiese imaginado, el muchacho se puso de pie, tomó por el cuello a Maku y gruñó, furioso.
-Nadie se mete con mi hermana...- dijo, con la respiración entrecortada y sin pensar que yo estaba ahí como testigo de la extraña escena.
Maku se hizo visible y sonrió, contento por haber logrado sacar en evidencia el lado escondido de Alex.

-¿Puedes explicarme qué fue eso?- pregunté con voz grave- ¿Cómo pudiste sentirlo?
Alex cambió de postura, corriendo el peso de su cuerpo de un pie a otro y dirigió su mirada hacia mí, pero no soltó a mi compañero.
-No lo sé, no sé cómo escucho y siento, pero lo hago... Algo me decía que eras extraño, pero esto se pasa del límite...- replica, sorprendido.
-Bueno, libera a mi amigo y te explicaremos todo. Es bueno saber que cuidas de Hollie. Precisamos ayuda, mucha ayuda y puedes servir de mucho si aceptas- le invité, sonriente.

Alex cerró los ojos y meditó unos momentos.
-Bien...- se encogió de hombros y soltó de su agarre a Maku- Siento que puedo confiar en ustedes. Hablen rápido, tenemos poco tiempo antes de que llegue el próximo curso- dijo notablemente más repuesto y calmado.
-Esto llevará tiempo. No es algo de unos minutos. Debes saber que tu hermana corre peligro, que hemos estado cuidando de ella desde que era niña y que es de suma importancia que nada malo le suceda... Somos como sus ángeles guardianes- explicó Maku, mientras se peinaba sus cabellos oscuros con gesto serio.
-No todos son como nosotros- susurro entonces- Hay personas que sólo buscan la muerte de Hollie y estamos aquí para evitar eso... Te buscarán, intentarán comprarte. Si amas a tu hermana, por favor, acepta nuestra ayuda...

Alex asintió sin dudarlo un momento.
-Cuenten conmigo... Yo también cuidaré de Hollie...
-Bien. Ve a clases, ya veremos de buscarte y hablar mejor sobre el asunto... Ya vienen varios alumnos hacía aquí...- dijo Maku, antes de desaparecer delante de nuestros ojos.
Alex sonrió, nervioso y raramente entusiasmado y salió del salón dando paso a varios chicos que ingresaban a la clase.

Suspiré y puse mi mejor cara... Debía dar la lección del día y luego tendría un alumno bien especial qué educar.
Alex comenzaría a entrenar de inmediato...

Capítulo 16: Custodia eterna

Las recomendaciones dadas por Damir y Erzengel aún daban vueltas en mis pensamientos.
Me dolía perder a Queila, pero no soportaba la posibilidad de darle muerte a Hollie.
Nunca pensé que llegado a este punto, tomar una decisión podía costar tanto.
Amaba a Queila. Con todo mi ser, con cada porción de mi alma. Pero Hollie... Haber sido su custodio durante toda su vida me impedía pensar en cualquier forma de causarle daño.
Si era posible salvar a ambas, yo lo intentaría...
-Maku nos precisa...- dijo Nestor, regresandome a la realidad.
Lo miré sorprendido.
-¿Alguien intenta atacar a Hollie?- inquirí.
-No, es algo bien distinto.
No había terminado de hablar cuando Nestor ya estaba abriendo la puerta de calle.
Una vez más, nos desplazamos como sombras, veloces y al amparo de la noche.

En la casa de Hollie, Maku nos esperaba nervioso.
-Ella está durmiendo, pero presten atención...- indicó en murmullos.
Miré el lecho donde Hollie descansaba. Por lo general, ella no hablaba ni se movía al dormir y hoy la escena era muy distinta.
Hollie se removía, molesta y con gesto dolorido.
Podía sentirlo... Queila intentaba comunicarse.

Caminé con cuidado de no hacer ningún ruido y me acerqué a la cama.
-¿Qué sucede?- pregunté susurrando.
-Él vendrá... Él regresará pronto, puedo sentirlo. Me está provocando a luchar. Reuen, Hollie no puede morir, ella merece una vida normal...- las palabras fluían de ese cuerpo dormido y yo sabía bien que era Queila quién me hablaba.
-Sólo tú puedes darle muerte a Bakan. Habrá pelea, eso lo sabes...- murmuré.
-Sí, es inevitable. Pero hay que buscar la forma de salvar a Hollie... Por favor, Reuen... Jurame que serás su escudo.
-Te lo prometo. Cuidaré a Hollie, pero prometeme que procurarás sobrevivir- supliqué.
Maku y Nestor miraban la escena en silencio. Tampoco me importaba mucho lo que llegaran a pensar.
-Lo intentaré...- susurró Queila y el ruido fuerte de unos pasos dirigiéndose hacía el cuarto dónde estábamos nos puso en alerta.

No necesitamos mucho, sólo valernos de nuestros dones más simples y al momento en que el hermano mayor de Hollie entró a la habitación nosotros ya no éramos visibles.

El muchacho recorrió todo el lugar con la mirada y se sentó luego junto a su hermana con gesto preocupado.
-Me asustaste. Pensé que algo malo te ocurría- dijo con un hilo de voz, más para él mismo que para Hollie.
Acto seguido, arregló sus frazadas y salió sigilosamente.

Miré a Maku y Nestor con la pregunta clara en mis ojos. ¿Cómo ese chico había podido escuchar nuestra conversación?
Sabía que él siempre era muy protector con Hollie, eso lo comprobé desde que eran niños, pero nunca percibí nada especial en él.

"Hay magos cuyos padres son humanos comunes y corrientes. Tal vez el muchacho tiene poderes y no lo sabe..." aventuró Nestor.
"Sí, es verdad...", repuso Maku, "Podría ser una buena respuesta... Ningún humano común podría habernos escuchado"
Asentí en silencio.

Si el hermano de Hollie tenía alguna clase de don, era necesario que habláramos con él. Si los miembros de la Orden de las Tinieblas lo ganaban para su bando, la vida de Hollie y toda su familia correría grave peligro.
Aún cuando aceptarlo en nuestra Orden de Liz significara tener que dedicarnos muchas horas al entrenamiento de un novato, era lo mejor. Hollie siempre tendría quién la cuide...

Suspiré. Comenzaba a amanecer. El domingo se pintaba tranquilo para cualquier humano.
Nosotros teníamos mucho por hacer...

Capítulo 15: Custodia Eterna

Hace tiempo que, por distintas razones, había dejado esta historia a medias... Hoy, por fin, la retomo. Espero les guste...


-Hay varias alternativas por seguir...- dijo Erzengel- Pueden optar por salvar un espíritu en particular y darle muerte al otro, lo cual sería el camino más fácil.
Nestor entrecerró los ojos, sin decir palabra alguna.
Erzengel prosiguió:
-Por otro lado, pueden optar por buscar un cuerpo provisorio, crear un puerto en el cual Hollie podría descansar hasta que Queila lograra su misión y luego Hollie seguiría con su vida en tanto Queila moriría al fin.
Ahora quien hizo una mueca de dolor fui yo. Me dolía pensar en perder a Queila y tampoco podía tolerar imaginar la muerte de Hollie, luego de tanto tiempo cuidando de ella.

-Hay otra opción- dijo Damir, mirando a través de un amplio ventanal- Pueden buscar un nuevo cuerpo para Queila, pero es complicado. El humano debe estar dispuesto a dar su vida por Queila y mediante un conjuro superior, generarían un cuerpo a partir del cuerpo que se ofrece en sacrificio...
Esa idea, por muy imposible que pareciera, me daba ciertas esperanzas. Si alguien se ofrecía voluntario, Queila podía vivir. La vaga idea de sacrificar mi vida y salvar a antigua compañera rondó por mi cabeza hasta que Erzengel me llamó la atención.

-Reuen, esta última alternativa es muy problemática. Quién realice el conjuro puede ser acusado de asesinato e incluso perder la Luz por cometer tremendo acto. La única manera de evitar culpas sería si quién da su cuerpo hace el conjuro por si mismo. Eso es muy difícil, pocos hechiceros hoy en día están capacitados para eso...- dijo el Ángel de negros cabellos casi en susurros.
-De uno u otro modo- continuó Damir- Deben elegir un camino... Yo les aconsejaría pensar en las posibles consecuencias y optar por lo que genere menos daño...
Nestor asintió, suspirando. Aún sufría por la pérdida de Queila, era obvio. No es natural que los padres entierren a sus hijas. Peor, soportar que el espíritu de tu hija viva en cuerpo ajeno es más doloroso todavía...

-Debemos irnos... Volveremos tan pronto como nos sea posible- informó Erzengel- Cuidense... Bakan está cerca, podemos sentirlo... Aún no somos capaces de ubicarlo, pero no está muy lejos...

Con un simple movimiento de sus alas, los Ángeles desaparecieron y nos dejaron solos a Nestor y a mí.

-Bien... La única opción que tolero es encontrar un modo de respaldar el alma de Hollie y permitir a Queila usar el cuerpo en el cual está...- dijo Nestor- Luego, lo natural sería que Queila siga su camino y alcance la Luz... Ya no tiene vida qué vivir aquí, no así... Sé que ella no toleraría la idea de matar a nadie para lograr un cuerpo...
Observé a Nestor. Parecía aún más anciano de lo que era. Como si el dolor por su hija le fuera arrebatando tiempo en este mundo. Como si él mismo se viera partiendo en poco tiempo rumbo al otro plano.

Asentí, en silencio. Entendía su punto de vista. Pero la idea de salvarle y morir en su lugar no me abandonaba. Sabía que Queila se endurecería conmigo, pero ella merecía vivir un poco más... Yo tenía décadas completas. Sentía que esto ya era suficiente. Vivía para darle fin a Bakan. Luego, ya no tenía metas. No las encontraba de momento. No sin Queila...

Capítulo 14: Custodia Eterna.

Hollie me miraba sorprendida.
No podía evitar sonreírle, realmente me hacía feliz saber que tendríamos ayuda y que las cosas se podían solucionar.

-Debemos hablar...- dije, poniéndome serio- Han ocurrido muchas cosas y creo que es lo correcto explicarte todo y atender tus dudas.
Ella asintió sonriendo tímidamente.
-Hollie, sé que esto te parecerá cosa de locos, pero...- no sabía qué decirle. Cómo darle a entender que dentro de su cuerpo estaban dos espíritus pidiendo lugar, que pronto deberíamos hacer algo antes de que alguna tragedia ocurriese y que dos Ángeles pensaban ayudarnos.
-Nada me parecerá loco ni descabellado. Reuen, desde que tengo memoria siempre me ocurrieron cosas extrañas. Sin ir más lejos, antes de que llegaras estaba aquí, sola en mi cuarto, escuchando voces... Y sé que no estoy loca... Digas lo que digas nada me asustará...- susurró, mirando el suelo.

Le miré maravillado. Queila se estaba dejando ver y eso me daba aún más ánimos para seguir.
-Bueno... Las cosas están así...

Cuando terminé de hablar, Hollie me observaba en silencio. Ninguna palabra había surgido de sus labios para contradecir o preguntar nada. Me miraba sí, pero parecía estar inmersa en un mundo muy distante a éste.

-¿Esto quiere decir que podemos separarnos Queila y yo y ella seguiría con su trabajo y yo con mi vida normal?- inquirió, yo asentí.
Suspiró, claramente más tranquila.
-Entonces tú podrás librarte de la tarea de cuidarme y yo podré estar con Karim...- dijo sonriendo.
Bufé. Ese muchacho aún no me caía bien. Algo en él me resultaba extraño y sospechoso.
-Vamos, no pongas esa cara. Si Queila regresa, ya no correré peligro y no estarás obligado a protegerme...- susurró.
-Sí, lo sé. Pero... Aún no confío en Karim y por otro lado, sé que te extrañaré mucho. He cuidado de ti desde antes de tu nacimiento. Te he visto crecer y es inevitable el sentir algo por ti... Te quiero, como un hermano mayor que sólo busca tu bien...
No me gustaba dar en evidencia mis sentimientos, pero ver su mirada escrutando mis ojos, como tratando de entender mis emociones, eso sólo me empujaba a querer mostrar ese lado mío que siempre ocultaba.

-Gracias...- dijo tímidamente y luego reprimió un bostezo.
-Bueno... Debes dormir un poco. Luego te llamarán tus padres para cenar y debes estar un poco más repuesta- indiqué sonriendo.
Hollie asintió mientras se cubría con una frazada y antes de que me diera cuenta, ya estaba durmiendo.

Una sombra se movió a mi lado.
-Ve a descansar, yo me quedo- dijo Maku- Vamos...
No necesité escuchar más. Dejando a Hollie segura bajo la custodia de mi amigo y compañero, emprendí camino a mi casa.
No hice más que abrir la puerta de la casona cuando me encontré con Nestor que parecía esperarme ansioso.
Cerré la puerta y me dirigí a su encuentro. Al llegar junto al sofá, algo llamó mi atención. No estábamos solos en la sala. Alguien más nos acompañaba...
Desde las sombras, con un leve movimiento de sus alas, Erzengel y Damir caminaban tranquilos hacia nosotros.
-Bien... Hay mucho para decir y escuchar... Mucho para pensar...- dijo Erzengel peinando su cabellesa con sus manos.
-Nosotros les daremos las opciones... Ustedes decidirán... Debemos actuar rápido, antes de que Bakan pretenda atacar- repuso Damir.

Nestor asintió en silencio. Él no se veía sorprendido por esos extraños invitados que estaban observándonos fijamente.
Tal vez ya Nestor había hecho sus propias investigaciones...

-Los escucharemos atentos... Hablen, por favor...- pedí, sentándome en el sofá. El cansancio me ganaba, pero no había lugar para el sueño ahora. Lo importante era la salud de Hollie y el cuidado de Queila.
Erzengel y Damir se miraron entre sí en silencio.
Ambos Ángeles se mostraban tranquilos aunque algo me hacía sentir que estaban preocupados y lo ocultaban tras las máscaras de seguridad que cubrían sus hermosos rostros.
Erzengel suspiró y cerrando los ojos comenzó a hablar...

Capitulo 13: Custodia Eterna (Historia de Hollie y Reuen)

POV Reuen

La reunión con Nestor me había dado mucha información para analizar y había originado, además, muchas dudas.
Pero era un alivio comprender que Hollie actuaba a veces extraño debido a que contenía en un mismo cuerpo su espíritu propio y el de Queila.

Era difícil pensar en claro. Ver nacer y crecer a Hollie me impulsaba a quererle y procurar su bien como si fuese su hermano mayor o su mejor amigo. Había sido testigo, desde el anonimato de las sombras, de sus llantos, miedos, ansiedades, alegrías y esperanzas. Era imposible no quererla.

Queila, por otro lado, había sido el amor de mi vida, mi alumna y compañera y excelente confidente. Había imaginado todo un futuro a su lado, futuro que quedó trunco luego de la pelea contra Bakan.

Si no hacíamos algo pronto, el espíritu de Queila y el Hollie entrarían en conflicto por el cuerpo de Hollie, ya pronto cumpliría 21 años y sería un momento clave en la vida de todos.
No podía simplemente arrancar el alma de Hollie y salvar la de Queila. Tampoco podía dejar a Queila sin cuerpo, si ella moría Bakan recuperaría su poder y sería muy difícil enfrentarlo.
Esta decisión era muy complicada...

Iba de regreso a la casa de Hollie cuando alguien llamó mi atención.
Por muy increíble que fuese, el muchacho que estaba de pie frente a mí, en medio de la calle, era un Ángel...
Si, un Ángel. Un ser parecido a los humanos, pero de rasgos perfectos y hermosos y con dos inmensas alas que nacían en su espalda.

-Reuen, debemos hablar...- dijo, mirándome fijo- Mi nombre es Erzengel. Hemos cuidado de tus pasos desde hace tiempo... Sabemos lo que está a punto de ocurrir y entendemos que debes evitarlo... Por eso te ofrecemos nuestra ayuda...
-¿Tú y quién más?- inquirí al notar que ese extraordinario ser hablaba en plural.
-Él y yo...- repuso alguien a mi espalda.
Giré y me encontré con otro Ángel. A diferencia de Erzengel, cuyos cabellos eran largos y negros como el ebano, el recién llegado tenía sus cabellos cortos y rubios, pero era igual de perfecto.
-Él es Damir y también está involucrado en ésto...- dijo Erzengel.
-No entiendo nada...- susurré, dudoso.

No podía negar la inexistencia de los Ángeles, estaban frente a mi, podía verlos y sentir incluso su poder. Si había lugar en el mundo para seres con poderes y capaces de hacer hechisos, como yo, entonces también podían existir individuos más elevados mental y espiritualmente... Ángeles... Frente a mí había dos Ángeles que me miraban fijamente, esperando mi respuesta.

-Bien... ¿Pueden explicarme de qué va el asunto?- pregunté.
-Tú cometiste un grave crimen hace 20 años, al transferir el alma de Queila a otro cuerpo. Era la hora de Queila y tú la retrasaste por Bakan- dijo Damir.

-Justamente, porque sabíamos de lo que era capaz Bakan, decidimos no detenerte...- agregó Erzengel- Y sabemos también que ahora la vida de Holllie y Quiela corre peligro, si el cuerpo de Hollie se ve afectado, Bakan puede regresar y causar un mal inconmensurable a la humanidad.
-¿Entonces?- pregunté.
-Bueno, simplemente queremos decirte que puedes contar con nuestra ayuda... nosotros colaboraremos para proteger a Hollie y a Queila... debes hablar con la joven, explicarle todo... pronto volveremos, ahora debemos investigar ciertas cosas... Creo que hemos determinado la manera de proteger a ambas y la vez lograr que cada una tenga un cuerpo... ve con Hollie, pronto regresaremos para hablar...- dijo Damir, mientras Erzengel miraba cerraba los ojos y asentía en silencio.
Antes de que pudiera decir nada, Erzengel y Damir emprendieron vuelo.
Sonreí, sería posible cuidar de Hollie, proteger a Queila y frenar a Bakan, todo a la vez...

Regresé a casa de Hollie y la encontré en la cama, mirando al techo, con sus pensamientos bien lejos.
Ahora podía sentir la esencia de Queila más fuerte que antes...
Sonreí aún más, mientras Hollie dirigía su mirada hacia mí.
-¿Todo bien?- pregunté entusiasmado.
Parecía que todo comenzaba a mejorar, lentamente, pero mejoraba...



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Custodia Eterna: Personajes Femeninos

No podían faltar las chicas de la historia...

Hollie una chica que suele sentirse distinta a los humanos comunes pero lo oculta.
Cuando conoce a Reuen y éste le cuenta sobre su verdadero origen, Hollie deberá cambiar muchas cosas en su vida.
Los peligros vendrán y Hollie deberá hacerse fuerte y luchar por quien ama. Reuen intentará ayudarle, pero todo dependerá de ella...


Queila fue la hechicera que atrapó a Bakan en un sello. Para salvarla de la muerte, Reuen ató su espíritu al cuerpo de Hollie que era apenas una bebé recién nacida.
Queila buscará la manera de dar aviso a Reuen de lo que sabe y peleará a toda costa por ganarle a Bakan y proteger a los inocentes de la garras del mal...

Capítulo 12: Custodia Eterna

Nuevamente sentía ese extraño impulso de salir a caminar, de ir en busca de alguien...
Aún me sentía cansada. Lo sucedido la noche anterior todavía me afectaba.
Y Reuen se había ido... ¿Con quién podía hablar sobre mis dudas? ¿Con quién habría de descargar mis miedos?
Todo esto parecía irse de control...
Gracias a dios Karim estaba bien y no había resultado herido seriamente.
Todo esto resultaba ser más peligroso de lo que podría haber imaginado y una vez más deseé cerrar los ojos y al abrirlos descubrir que todo había sido un sueño.
¿Quién me creería si me escuchaba decir que yo no era yo, no era en verdad la hija de mis padres sino que sólo el era un cuerpo conteniendo el alma de una antigua bruja que no debía morir para no desatar el peor mal sobre el mundo?
Todo parecía salido del peor cuento de hadas, porque por como yo lo veía, todas las lanzas, flechas y balas apuntaban a un único blanco dibujado en el medio de mi pecho...

Suspiré, mientras saboreaba sin ganas mi almuerzo.
Reuen tenía razón. Yo debía aceptar su ayuda y comenzar a entrenar cuanto antes. No podía dejarme vencer. No iba a permitir que mi vida corriera peligro. ¿qué pasaría si alguno del bando "malo" intentaba dañar a mi familia? No... No podía permitir que eso sucediera. Nunca.

Una sensación de haber vivido algo similar me invadió. Odiaba tener tantos deja vu, últimamente sentía que muchas de las cosas que hacía ya las había hecho antes... Tal vez Queila las había hecho. Tal vez yo estaba recordando de forma inconsciente aquella otra vida.
Cerré, los ojos cansada y me hundi en un suave sueño...

Un enorme espejo se levantaba en medio de la habitación. Me acerqué para contemplar mi reflejo en él y para mi sorpresa, el espejo devolvió la imagen de dos mujeres... A la derecha podía ver a una joven de cabellos rubios y ojos claros, que me sonreía cálidamente. A la izquierda mi reflejo, con mis cabellos castaños y mis ojos café, también sonreía.
Lo más extraño era que mi reflejo y el de la otra chica estaban juntos, ambas figuras se mostraban tomadas de la mano...
-Yo te ayudaré...- susurró la extraña de rubia melena.

-Hollie... Hollie...- mi hermano sacudía mi hombro, hasta que vio que yo abría los ojos.
-¿Qué pasa?- lle pregunté, bostezando.
-Te quedaste dormida mientras almorzabas. Vaya noche que tuviste...- dijo, sonriendo.
Asentí, desperezandome y poniéndome de pie.
No podía explicarle lo sucedido a mi hermano, nadie debía saberlo. No quería poner en juego la vida de nadie más.

Regresé a mi cuarto a paso lento, luego de limpiar mi plato y ordenar todo en la cocina.
Me tumbé en la cama, mirando el techo.

Una vez más, como siempre que estaba en silencio absoluto, pude escuchar débiles voces que armaban conversaciones entre si.
Nunca dije nada a nadie respecto de eso que podía escuchar. No quería que me tomaran por loca.
-Debemos hacer algo... Y pronto...- decía una voz desconocida- Antes de que sea demasiado tarde...
-Si... Mi deber es protegerla y eso haré...- replicó otra voz, asombrosamente parecida a la de Reuen- Debemos encontrar la forma...
El sonido se hizo más distante y se apagó.

Un sonido junto a la ventana llamó mi atención.
Dirigí mi mirada hacía ese lugar y descubrí a Reuen que me sonreía, sentado en el marco el ventanal.
-¿Todo bien?- preguntó, un brillo extraño iluminaba sus ojos.

Capítulo 11: Custodia Eterna

-Reuen...- susurró una voz grave que yo bien conocía mientras iba corría a casa de los padre de Queila.
Maku y yo giramos a la vez y descubrimos a Nestor que nos miraba preocupado junto a un árbol, a un costado del camino.
-Nestor... Íbamos a buscarte...- dije, tratando de calmar mi respiración agitada por la carrera.
-Si, pude sentirlo y decidí buscarlos antes de que llegasen a casa. Calipso está muy débil y quiero ahorrarle dolores...- explicó entrecerrando los ojos.
-Siempre pensé que una vez que logramos la inmortalidad nada puede afectarnos, salvo los poderes de otro de los nuestros...- murmuró Maku, con tono pensativo.
Nestor suspiró y asintió, replicando:
-Si... Así ocurre los primeros siglos... Pero Calipso y yo ya tenemos más de 800 años y todas las cosas que vivimos nos han lastimado demasiado... Ver a nuestra perecer sin poder ayudarle fue algo terrible para mi mujer, y su salud ha disminuido notablemente por el dolor de haber perdido a Queila. La magia nos da el poder para ser inmortales, pero el amor bien puede matarnos si sentimos su falta...
Maku asintió, mirando fijamente a Nestor, mientras yo observaba el camino con aire distraído.

-Vamos... Debemos regresar a la ciudad. Quiero ver a Hollie, quiero verificar algo...- dijo Nestor, sacándome de mis pensamientos.
Los padres de Queila tenían mucho poder, tanto que podían sentir cuando alguien pensaba en ellos... Y si prestaban atención, también podían entender esos pensamientos.

Así, comenzamos nuevamente a movernos a la máxima velocidad posible, dirigiéndonos directo a casa de Hollie.
No entramos al edificio, Nestor no lo precisaba.
Simplemente permanecimos fuera, sin permitir que los ojos humanos pudiesen vernos.
Luego de varios minutos, Nestor suspiró.
Dio media vuelta y comenzó a caminar hacia la casona donde yo habitaba...
-¿Y?- preguntó Maku, movido por la curiosidad.
-Espera a llegar a la casa, allí podremos hablar tranquilos y sin testigos...- respondió el padre de Queila con tono grave.

No hice más que cerrar la puerta que Nestor ya estaba invocando un conjuro para cerrar el lugar y lograr que nadie escuchase o viese nuestras actividades.
-Bueno...- dijo, suspirando nuevamente- La situación es compleja, pero su interrogativo tiene respuesta simple... El cuerpo de Hollie tiene el espíritu de Queila... Pero también el espíritu propio de Hollie... Aprendieron a convivir dentro de un mismo cuerpo y cuando sentimos que esa joven no es Queila es porque en verdad no lo es... Lo que vemos es al espíritu de Hollie expresándose plenamente... Y otras veces nos sorprendemos de ver en Hollie rasgos muy propios de Queila y es cuando en verdad Queila se está mostrando.
Maku y yo nos miramos fijamente. Muchas veces ambos habíamos llegado a pensar algo semejante, pero creíamos que eran sólo tonterías nuestras y que eso no era posible.
Nestor suspiró una vez más, mientras comenzaba a caminar por la sala, hablando en voz baja:
-Supongo que cuando hiciste el conjuro, Reuen, ya el espíritu de Hollie estaba en el cuerpo y simplemente aceptó la esencia de Queila, permitiendo que ella no muriera ese día...- dijo, encogiendose de hombros.
-Si, lo mismo pienso- corroboré-Ahora... ¿Eso no traerá problemas en Hollie?
-Si... Muchos... En algún momento será necesario para Queila salir de ese cuerpo y tomar uno sin alma alguna, sólo así podrá enfrentar a Bakan... El espíritu de Hollie no tiene poder alguno y eso anula las capacidades de Queila... Debemos pensar qué hacer... Antes de que la fuerza de Queila expulse el alma de Hollie del cuerpo, antes de que otra familia se vea afectada por el dolor y la tristeza...- Nestor había dejado de caminar y hablaba con los ojos cerrados.
Yo había vivido muy de cerca su agonía, al no poder estar cerca de su hija y verle crecer en brazos de otros padres.
En verdad era entendible si Calipso había enfermado gravemente. Tanto dolor era insoportable...
Yo mismo había deseado que la tierra se abriera y me tragase, herido como estaba ante la falta de Queila.

-Ahora la pregunta es ¿Cómo hacemos para que Queila salga de ese cuerpo? ¿Y dónde encontramos otro cuerpo para ella?- inquirió Maku, recostado en el marco de un ventanal.
Nestor y yo nos miramos.
Si. Eran buenas preguntas. Y bien difícil sería dar con las respuestas...
Cerré los ojos. Ahora, quién suspiraba perdido en mil ideas era yo, mientras Maku y Nestor estaban sumergidos en sus propios pensamientos tratando de responder tamañas cuestiones.

Capítulo 10: Custodia eterna

Permanecí durante horas mirando a Hollie dormir.
Una extraña sensación recorría mi cuerpo. Algo me hacia sentir incómodo y no entendía el motivo...
Y mientras más observaba a Hollie, más crecía en mi esa emoción que no podía identificar.

Sabía que ella estaba sana y salva. También sabía que seguramente no recordaria nada de los últimos momentos en el bosque...
Ahora debería poner guardias a cuidar de ella todo el día. Pero igual, me sentía incómodo sin discernir la razón.

Hollie despertó al fin, ya entrada la mañana. No tenía clases en la escuela por ser día feriado y sus padres, a sabiendas de que había salido con Karim, la dejaron dormir tanto como quisiera.

Me miró en silencio, analizando mi postura y gestos.
-Gracias por haberme buscado... Gracias por salvarme...- susurró.
-No te preocupes... Debes descansar, simplemente. Todo está bien...- respondí con una media sonrisa.
-Karim era inocente... ¿te diste cuenta?
Ante sus palabras una chispa de enojo despertó en mis ojos.
-Sólo puedo decir que no tuvo parte en esto, no que es inocente...- dije bruscamente.
-Bueno... Está bien, no quiero pelear ahora... Dejemoslo para después...- el tono conciliador de Hollie era sorprendente considerando la pelea que habíamos tenido la noche anterior.
Cerré los ojos, cansado y asentí en silencio.
Pronto Maku vendría a tomar el turno de guardia para que yo pudiera descansar.

Hollie me miraba extraño, seguramente mis ropas estarían manchadas con sangre y el sueño se hiciera evidente en mi rostro. Fuese lo que fuese, ella sólo permaneció mirándome largo rato sin pronunciar palabra alguna.

Casi al mediodía Hollie decidió ir a desayunar y yo me despedí avisándole que necesitaba dormir, pero que si me precisaba sólo debía llamarme y yo vendría al instante.
Decidí no comentarle sobre Maku y su custodia, pues no tenía tiempo para ver su reacción. Mi amigo cuidaría de ella sin que nadie lo viese.


-Hey... Reuen... Despierta...- la voz de Maku me hizo reaccionar.
-¿Qué ocurre? ¿Es muy tarde?- pregunté sin abrir lo ojos.
-Bueno, apenas está anocheciendo... Pero no te despierto por la hora... Es otra cosa...
-Mmm... ¿Y Hollie?
-Ella está bien, Nicola quedó cuidando de ella. Yo vine a buscarte porque he sentido algo extraño al estar cerca suyo... Es raro... No sé cómo explicarlo...
Abrí los ojos y miré a mi amigo. No sólo yo había sentido "eso" estando junto a Hollie.

-Si, lo sé... Yo también sentí algo extraño... Pero no sé qué es...- dije entre susurros -A veces pareciera que ella no tiene nada de Queila y otras veces parece un clon suyo...
-Si... Lo mismo sentí. Por momentos parecía una perfecta extraña frente a mi y luego algo cambiaba y se mostraba como la Queila que conocemos... Es raro...- dijo Maku.
-Si, muy raro... Y ella ni se da cuenta...- corroboré.
-Tendríamos que buscar a Nestor...
-¿El padre de Queila?
-Si... Talvez él nos ayude... Calipso está débil para molestarla con temas sobre su hija, pero Nestor puede ayudarnos...
-Bien...- dije suspirando- Busquemos a Nestor entonces...
Tomé mi abrigo y partí con Maku rumbo a la casa de los padres de Queila.
No sería sencillo llegar a destino. Pero debíamos hacerlo, por el bien de todos...

Luego quedaba ver la cuestión de Karim, aún no confiaba en el chico, y hablar con Hollie sobre lo sucedido...
Pero eso sería luego, ahora nuestro objetivo era localizar a Nestor y hablar con él.
Algo extraño sucedía y debíamos averiguar qué era...
La noche recién comenzaba y como dos sombras, Maku y yo corríamos veloces sin que nadie nos viera.

Capítulo 9: Custodia Eterna...

Encontrar a Hollie parecía por demás difícil, pero usando nuestro poderes, Maku y yo bien podíamos encontrar a otro de los nuestros... La esencia de Queila se apreciaba fácilmente si prestabamos atención.

Nos encontramos de pronto corriendo por pleno bosque.
¿Qué clase de cita era ésta?...

Al acercarnos a un lugar más abierto, comenzamos a movernos aún con más sigilo.
Hollie estaba allí, sentada sobre el tronco de un árbol caído, con sus ojos vendados y atada de pies y manos.
Karim también estaba... Desmayado en el suelo, podía ver una gran herida en su cabeza. El olor a sangre fresca llegó a mis narices. En el suelo, la mancha de sangre crecía paulatinamente.

Junto a ellos, dos hombres hablaban en murmullos.
Uno era de contextura formida y alto, sus cabellos rubios brillaban platinados a la luz de la luna. El otro individuo era más delgado y de estatura media.
Yo los conocía a los dos...

-Maldición... Esos son dos miembros de la guardia... Alistair y Narhen... Si ellos están aquí, los demás no tardarán en llegar...- murmuré y mi compañero asintió en silencio.
Él ya había luchado contra Alistair hacía muchos años atrás y había vencido de milagro, pero no había sido capaz de matarle... Ahora, el destino los enfrentaba nuevamente. Y sabía bien que mi compañero cumpliria esta vez su objetivo.

-Bien... Yo me haré cargo de Narhen...- dije, adelantandome- Debemos sacar a Hollie de aquí y al humano también, no podemos dejarlo sólo....
Me disgustaba, pero no era capaz de irme con Hollie y dejar a Karim así como estaba.

En silencio, mi compañero se movió veloz y generó un sonido en la otra punta del bosque para llamar la atención de Alistair. Logró su cometido fácilmente... Unos instantes más tarde, Alistair se internaba entre los árboles curioso.

Bien, a mi me quedaba Narhen...
Sabía que no podía usar mis poderes con Hollie tan cerca. Entonces, sería una lucha cuerpo a cuerpo.

Narhen revisaba unos papeles cuando le sorprendi desde un costado. Mi puñetazo fue directo a su mandibula y Narhen se vio en el suelo sin percatarse de lo que ocurría.
-Reuen...- dijo al fijar su vista en mi- Nos volvemos a encontrar...
-Eres un idiota si piensas que permitiré que la lastimes...- dije, poniendome en guardia para luchar.
-Pues... Si ella muere nuestro líder regresa... Debe morir, no hay opción...- replicó, sonriente.
Bufé enojado y de un movimiento rápido levanté a Narhen por los aires sosteniendolo por el cuello. Podía ahorcarlo con mis manos y sería algo muy sencillo en verdad...

Pero cuando estaba a punto de hacerlo, algo me golpeó con fuerza y me vi obligado a soltar a Narhen.
Era Maku quién estaba sobre mi, aplastandome contra el suelo.
Alistair reía mientras se acercaba.
-Niño... Eres débil, como siempre...- dijo, con mirada asesina- Por eso mereces morir.
Maku gruñió y saltó sobre su oponente, mientras yo me ponía en pie y buscaba a Narhen con la mirada.

El muy maldito estaba junto a Hollie, haciendo un conjuro.
¡Diablos! Si mataba al idiota no tendría tiempo para salvar a Hollie...
Gracias a todos los cielos, Maku le devolvió el golpe a Alistair, lanzandolo sobre Narhen. Con el conjuro a medio decir, sería sencillo ayudar a Hollie.

-Vete... Yo me haré cargo... Llévate a Hollie y has que sane. Yo mataré a Narhen y veré de ayudar al humano y llevarlo a un lugar tranquilo...- dijo mi amigo, mientras caminaba hacia nuestros enemigos.
Pude comprobar que Alistair estaba muerto. Una gran herida se veía en su pecho... Le faltaba el corazón, Maku había sido preciso en su ataque...

Cargue en brazos a Hollie y comencé a correr, debía revertir pronto el proceso del hechizo de Narhen...
Llegué a mi casa y usé mis dones para limpiar el conjuro que había sobre Hollie.
Esa parte resultó fácil, el problema serían las horas que eran necesarias para que Hollie se recuperara por completo.
¿Y cómo explicarle luego a Karim lo sucedido?... Talvez generando un falso recuerdo en él... Ya se vería más tarde...

Entonces pensé en llevar a Hollie a su hogar y dejarla en su habitación. Sus padres y hermanos a esa hora ya dormían y Hollie sólo precisaría mucho descanso para sanar por completo.
Tomé nuevamente a la joven entre mis brazos y adquiriendo la apariencia de una simple sombra comencé a correr.

Acomodé a Hollie en su cama y constaté que todos dormían...
Un sonido extraño me hizo poner en guardia, pero me tranquilicé al ver a Maku sentado en el marco de la ventana.
Sus ropas estaban bañadas en sangre y se notaba exhausto...

-Veo que ella está mejor...- dijo, sonriendo- El muchacho está camino a su casa. Le llevé hasta su auto y le hice creer que Hollie había regresado a su hogar porque se sentía mal... Cosa que es verdad... También me hice cargo de los cuerpos de Narhen y Alistair, sólo quedaron cenizas...

Asentí en silencio, mirando a Hollie dormir.
Habían sido muchas cosas para un sólo día y me preocupaba lo que ella recordaria a la mañana siguiente.

-Me iré a descansar un poco... Enviaré a alguien para que te apoye desde afuera por cualquier eventualidad...- susurró Maku antes de desaparecer entre las sombras de la noche.

Suspiré y me acomodé en una silla junto a la joven humana que llevaba el alma de mi querida Queila.

De pronto Queila me hacia más falta de lo habitual...
La extrañaba demasiado a veces. Sobre todo en situaciones en las cuales precisaba hablar con alguien y dejar de lado mi armadura de guardián y miembro de la Orden de la Flor de Liz...
Me hacia falta ahora... Más que nunca...
La noche se me pintaba demasiado larga esta vez...

Capítulo 8: Custodia Eterna (Historia de Hollie y Reuen)


Esta historia también había quedado congelada... pero regresa con fuerzas... Espero sea de su agrado...

Había sido bien estúpido. No había otra palabra para calificarme. Estúpido, tonto, idiota...
En verdad, Hollie podía poseer el alma de Queila, pero no era ella. La forma en que me había tratado, sus palabras hirientes habían despertado lo peor de mi, y antes de estallar y hacer explotar la habitación sólo con un pensamiento, preferí irme lo más lejos posible.
Al abrigo de la noche, nadie se rescataría de una sombra más...

Veloz corría hacia mi casa, tratando de pensar, de recordar.
Karim no me agradaba. Algo en él no cuadraba. Sentía una rara sensación cuando lo tenía cerca y no podía descifrar la razón...
Y Hollie parecía pensar todo lo contrario. Ella se entusiasmaba por salir con él.
Yo había tratado de convencerle. Pero no me escuchó, ¿Qué podía hacer? Secuestrarla y tenerla prisionera hasta descartar toda duda contra Karim era imposible. No era factible raptar a Hollie cada vez que alguien me pareciera sospechoso...

Suspiré, tratando de calmarme.
Pero la tranquilidad parecía no querer acompañarme...
Al llegar a casa, alguien me esperaba impaciente.

-Reuen... Debemos hablar...- dijo Maku, un compañero de peleas y aventuras. Habíamos entrenado juntos cuando novatos y también me había ayudado muchas veces a cuidar de Hollie cuando era niña.

-Amigo... ¿Qué sucede?- pregunté preocupado.
-Pues... La Orden de las Tinieblas está al tanto de lo sucedido con Queila.
-Eso ya lo sabía...- repliqué, haciendo una mueca ante la obviedad del asunto.
-Si... Pero tengo fuentes que me han dicho que pusieron guardias y vigías para buscar a Hollie... Saben que es una joven quién posee el espíritu de Queila y que vive en esta ciudad... Eso no es bueno y lo sabes...

Miré a Maku horrorizado...
El peor de mis miedos se volvía realidad.
Ahora debía organizar un grupo para custodiar a Hollie, yo sólo no podría...

Suspiré...
¿Las cosas podían estar saliendo peor?
Un frío glacial me envolvió cuando pensé en Hollie... Ella estaba con Karim... ¿Y si él era un guardia? ¿Y si ella estaba en peligro? Por algo yo me sentía extraño cuando lo tenía cerca...

Miré a Maku y gruñí. Él entendió mi gesto y colocandose su abrigo dijo:
-Ella está con un desconocido ahora, ¿verdad? Vamos, hay que cuidar que nada le ocurra...

Asentí y salimos corriendo, tratando de encontrar a Hollie.
Era un idiota. Un perfecto idiota...
Había dejado a Hollie sola y sin protección alguna.
Idiota, idiota, idiota...

-Reuen... No pongas esa cara... Sé que haces lo mejor por cuidarla y no tienes la culpa si ella sale de su casa sin decírtelo...- dijo mi amigo mirándome de reojo.
-Si... Pero debería haber pensado en todo...- respondí secamente.

La noche cubría la ciudad por completo y allí estábamos, dos custodios de la Orden de la Flor de Liz buscando a una humana que seguramente corría grave peligro...

Apure el paso y rogué que todo fuera sólo una idea mía... Sino, nunca me perdonaría si algo le ocurría a Hollie..

Capitulo 7: Custodia Eterna (Historia de Hollie y Reuen)

-Por favor, necesito que me escuches- la voz de Reuen sonaba tranquila.
Pero yo le miraba molesta. Había tenido la osadía de entrar a mi cuarto a escondidas y ahora pretendía que no saliera con Karim.

-Hollie, tengo un mal presentimiento. No me agrada ese muchacho... Por favor. No vayas con él...- suplicó Reuen.
-Dame una buena razón. Una razón para no salir con Karim. Él es uno de los chicos más populares en la universidad y que me invite al cine es algo bueno para mi...- respondí, molesta- No eres mi padre para decirme qué hacer, pero si quieres que no salga, dame una razón que valga la pena...

Reuen me miró y suspiró. Desvío su mirada hacia un costado y sólo dijo:
-Tendría que bastarte mi palabra. Pero no confías en mi... Has como quieras...
Me le quedé mirando, sin saber qué responder. Yo quería salir con Karim, pero también me parecía importante escuchar a Reuen. Él sonaba sobreprotector pero había cuidado de mi durante años...

-¿A qué te refieres con "mal presentimiento"?- inquirí, mirando a un lado.
-Cuando ese chico está cerca mío, tengo sensaciones extrañas. Me hace pensar que lo conozco de otro lugar y otro tiempo... Necesito investigarlo. Por favor... No salgas con él...
Levanté mi mirada y observé a Reuen con atención.
Karim era un muchacho simpático y amable, más allá de su popularidad y no veía lugar para los temores de Reuen.
-Lo lamento, pero yo no siento nada malo cuando estoy con Karim, así pues, saldré al cine...- repliqué.
-Hollie he gastado años de mi vida en cuidarte y tú simplemente sales de noche en busca del lobo...
-No. Espera. Tú me cuidas porque quieres, yo no pedí ayuda. Vienes y me dices que tengo otro pasado, otra familia. Este es mi hogar, aquí vive mi familia. No te pedí que atendieras mi seguridad, ni tengo culpa alguna de lo que pasó a tu amiga. Aún me cuesta digerir todo lo que me dijiste y ¿sabes qué? Incluso si fuera cierto, no sé hasta qué punto haría lo que me pides...
-¿Si "fuera" cierto? Es cierto. Tu espíritu es el de Queila...
-Si, pero yo soy Hollie y no sé si quiero una vida llena de cosas ocultas y magia y peleas... Quiero una vida normal... Y Karim es normal, y su invitación también lo es. No soy Queila. Aún si llevo su espíritu, no soy ella. Reuen, a menos que me indiques hechos concretos respecto a la posible peligrosidad de Karim, saldré con él...


Reuen dio un paso atrás y parpadeó varias veces, atragantado con mis palabras.
-No tengo "hechos concretos", no aún...- dijo, molesto.
-Bueno... hasta que los tengas, yo saldré con Karim...
-Has como quieras...

Reuen se dirigía a la ventana de mi habitación cuando le llamé:
-Espera... quiero pedirte algo...
-¿Si?
-No quiero que me sigas y cuides durante mi salida con Karim.

El rostro de Reuen se cubrió de distintos sentimientos. Sorpresa, confusión, enojo... hasta que una mascara de frialdad cubrió toda emoción en él...

-Ten en cuenta que de ahora en más, cualquier cosa que te pase será culpa tuya y solo tuya. No me sentiré responsable si algo te ocurre y no puedo ayudarte- dijo, fríamente.
Yo asentí y repuse:
-Ya te dije que nunca pedí que me cuides... no lo necesito... no soy Queila...
-Tienes razón.... no eres ella... y no tienes la culpa del maldito hechizo que hice ni me has obligado a realizar esta custodia que se me hace eterna hasta tanto no pueda resolver todo el tema de Bakan... No, no eres Queila... tienes razón... - susurró Reuen mientras abría la ventana de un tirón y saltaba afuera.
Corrí a mirarle, pero se había desvanecido en el aire...

Suspiré. Me sentía mal por como le había tratado, pero... ¿Cómo tenía el coraje de entrar a mi cuarto y pretender decirme qué hacer? Bufé y preparé la ropa que me pondría para ir al cine.
Me encerré en el baño y me preparé para mi cita.

Al horario acordado, sonó el timbre de casa.
Abrí la puerta sonriente y me encontré con Karim que me esperaba con una enorme sonrisa.
"Y Reuen le ve peligroso... Pero si es encantador..." pensé sonriendo y hasta allí pensé en Reuen, el resto de la noche era para Karim....